Cuál es el secreto de la fortaleza iraní

¿Quién manda en Irán? ¿Cuál es el secreto que explica la fortaleza de este país en su enfrentamiento con Estados Unidos e Israel? Donald Trump e Israel han hablado en los últimos días de vacío de poder y de división en la cúpula iraní. Pero la realidad es mucho más compleja y desmiente esas afirmaciones.  “No hay sentimiento de que haya un vacío de poder en el país. Hay muchas cosas que no tenemos claras respecto a los líderes actuales, pero se siente que alguien está al mando”, asegura un periodista que trabaja en la política local y que pide no dar su nombre por seguridad.

“Hay muchas especulaciones de si es Vahidi (por Ahmad Vahidi, el comandante de la Guardia Revolucionaria) quien tiene el control o si se están tomando decisiones de manera más conjunta con otros altos mandos militares en coordinación con Mujtaba (Jameneia, el nuevo Líder Supremo)”, pero lo que sí parece claro es que la Guardia Revolucionaria es la institución que ha tomado el control del país y que los generales que están al cargo de ella pertenecen al sector más radical.

La Guardia Revolucionaria es la institución que ha tomado el control del país

“El presidente no tiene mando a la hora de decidir negociar con Estados Unidos; su labor junto con sus ministros es manejar el día a día del país”, concluye. En los últimos días han crecido los rumores de diferencias entre Masoud Pezeshkian, el presidente, con la Guardia Revolucionaria respecto a las negociaciones con Estados Unidos. Argumentan que el Gobierno necesita urgentemente dinero para poder mantener el país en marcha, incluido el pago de salarios a oficiales y militares. Pezeshkian ha negado que exista tensión como también lo hizo semanas atrás, cuando fue criticado internamente por pedir perdón a los países del Golfo por los ataques.

Pero el periodista es taxativo cuando concluye: “Trump está equivocado cuando piensa que hay diferencias a la hora de defender la soberanía de Irán y la existencia de la República Islámica. En ese punto todos están unidos”.

Solo unas horas después de que Trump asegurara que había “divisiones locas” dentro de la cúpula del poder iraní, las principales autoridades de la República Islámica, al menos aquellas visibles en las redes sociales, respondieron de manera coordinada a las afirmaciones del mandatario estadounidense, que también había asegurado que no tiene “idea de quién es el líder” o que hay “desorganización y desesperación” en el que él que califica de “nuevo régimen” de Teherán.

“No hay moderados o revolucionarios. En esto, todos somos iraníes y revolucionarios unidos frente a la Nación y el Estado y obediencia al Líder Supremo”, escribió el presidente Massoud Pezeshkian en coordinación con otras autoridades de la República Islámica como el portavoz del Parlamento o el jefe del sector judicial. Las misivas de todos eran iguales o similares. Fue una respuesta planeada desde lo más alto de la República Islámica en un intento por desmontar la estrategia de Trump, que busca mostrar a Irán como un país a la deriva.

La mayoría de la población iraní así lo entiende. A pesar de la cadena de acontecimientos desde que Estados Unidos e Israel mataran al Líder Supremo y a la cúpula militar, el 28 de febrero pasado, la población fue testigos de cómo inmediatamente se pusieron en marcha medidas coordinadas para defender al país tanto a nivel externo, como interno.

Con el pasar de las horas, las calles se llenaron de retenes de las milicias y de seguidores del sistema que, hasta hoy, salen cada noche a las calles más importantes de las ciudades con sus banderas de Irán para pedir, entre otras cosas, venganza por la muerte del asesinato del Líder Ali Jamenei.

El nacionalismo y la tradición chií son las dos ideas fuerza que están detrás de la firmeza de Teherán

Con esta estrategia, las autoridades mandan un mensaje a Estados Unidos e Israel de que tienen el respaldo de la población -es decir, del sector que apoya incondicionalmente a la República Islámica- sino que evitan también cualquier conato de protestas de parte del sector opositor que pide el fin de la República Islámica.

“Irán no puede ceder frente a la presión de Trump, quienes estamos en la calle nos oponemos y estamos dispuestos a seguir la guerra”, dice Bahran, comerciante de 50 años, que asistió junto con su mujer y su hijo a la concentración en la plaza de la Revolución el pasado miércoles. “No dejaremos de luchar hasta que Estados Unidos se retire de la región; ellos no pertenecen aquí”, añadió. Formaba parte de una multitud que ondeaba la bandera de Irán al tiempo que cantaba eslóganes en los que se mezclaban mensajes revolucionarios y religiosos que recordaban el martirio del Imam Hussein, nieto del profeta Mahoma cuya figura es idolatrada por los seguidores del chiismo. “Aquí todos estamos dispuestos a morir como mártires, será un honor”, explica Bahran.

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