Desagües, césped y pintura azul: Trump presume de estanque reflectante en su último gran discurso antes de las ‘midterm’

Podría haber elegido cualquier escenario de EE.UU. para dar su último gran discurso antes de las elecciones, y Donald Trump optó por comparecer ante el estanque reflectante frente al memorial a Abraham Lincoln en Washington, uno de los grandes símbolos de su cuestionable gestión del país.

La decisión del presidente estadounidense de pasar el día previo a los cruciales comicios de mitad de mandato presumiendo de sus reformas en la capital federal causó un gran desconcierto, sobre todo si se tiene en cuenta que la cita en las urnas viene marcada por las preocupaciones cotidianas de unos ciudadanos que ven como cada día es más difícil llenar la cesta de la compra y el depósito de gasolina.

Luciendo una gorra blanca con la inscripción “USA”, Trump se dedicó a sacar pecho de sus proyectos de renovación urbanística: “Tenemos muchos planes importantes para Washington, y podría hablarles del país, pero para eso no hay tiempo suficiente”, dijo el republicano, quien a continuación empezó a divagar sobre la polémica reforma del estanque del memorial Lincoln. 

Junto a un cartel que mostraba una imagen del estanque con las palabras “¡De vuelta, y más hermoso que nunca!”, aseguró que la obra había sido objeto de vandalismo, a pesar de que su Administración ha reconocido que el nuevo revestimiento color “azul de la bandera estadounidense” que el magnate había ordenado instalar en el lugar se desprendió debido a las prisas con las que se acometieron los trabajos de reparación.

Trump, subiendo al estrado desde el que dio su discurso
Trump, subiendo al estrado desde el que dio su discursoSaul Loeb / Ap-LaPresse

Trump también se detuvo en desgranar las bondades del césped –que, “como el ser humano”, “tiene vida”, dijo– y de las “tuberías completamente nuevas”, las cuales consideró “muy importantes en lo que respecta a las algas y otros aspectos”. Mientras, iba mostrando fotografías: un desagüe oxidado, las aguas verdosas del estanque, un contenedor de basura…

El presidente no llegó a explicar por qué había querido centrar su discurso en estas cuestiones. Lo único que quedó claro es lo desconectado que está de la realidad del país. La duda es si esta evidencia le va acabar pasando factura en las urnas.

Javier de la Sotilla Puig

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