En Florida el trumpismo usa la victoria de Lula para decir: “Mira, la amenaza de los comunistas”

Las elecciones de Florida siempre incluyen extrañas narrativas y realidades paralelas importadas desde América Latina, necesarias para movilizar el voto radical de comunidades de expatriados. 

Los cubanos afincados en Miami convirtieron el estado en un feudo de la derecha anticastrista con votos garantizados para halcones como el actual secretario de Estado, Marco Rubio. Los venezolanos ofrecieron un voto sólido para los republicanos que prometieron asfixiar o incluso invadir su país. En 2016 y 2024 Trump ganó el estado de Florida tras colocar grandes carteles en las calles advirtiendo sobre el “castrochavismo” y circular mensajes acusando a Gustavo Petro de ser guerrillero. 

Todo  ayudó a ganar votos en El Doral o Hialeah. Mientras que en los propios países latinoamericanos la opinión se divide entre la derecha y la izquierda, políticos republicanos de Florida como María Fernández Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez buscan a los votantes más vinculados con la ola de la derecha, directamente procedentes de Colombia, Centroamérica, Venezuela, Bolivia, Argentina o Perú. Quienes ven comunismo donde no haya son los que pueden determinar el resultado.

La cuestión que se plantea  tras la fuga de Flavio Bolsonaro es  si  pasa lo mismo con si  la comunidad brasileña en Florida, hasta unos 500.000, según algunas estimaciones, repartidos en comunidades de Orlando a Miami . Tras votar más del 60% por Flavio Bolsonaro en las elecciones del pasado 25 de octubre, ¿los brasileños en Florida pueden incidir también en las decisiones de voto en estas elecciones legislativas?

Más  del 60% de los  votantes brasileños en Florida elegió a Flavio Bolsoanro

“No sabemos mucho de la comunidad brasileña, en la Florida; nadie ha hecho ningún estudio al respecto, pero sí sé, por mis interacciones con muchos de ellos, que obviamente no les gusta Lula”, dijo Eduardo Gamarra, politólogo de la Universidad Internacional de Florida que realiza encuestas en las comunidades hispanas en Florida. 

Por tanto, “sí hay un vínculo  entre las estrategias republicanas y los brasileños”. Tras ser derrotado en las elecciones de 2022, Jair Bolsonaro se marchó de Brasil para exiliarse en Florida. Primero se refugió en Doral y luego en Orlando.  “Cuando estuvo aquí, gran parte del contenido político de las redes sociales en Brasil se originó en Florida”.

 Dos años después, llegó Eduardo Bolsonaro denunciando persecución por el Tribunal Supremo brasileño, y elogiando la “libertad” que se respiraba en la Florida. La estrategia golpista respecto al Gobierno de Lula fue concebida en parte en Florida, donde viven los podcasters e influencers de extrema derecha como Paul Figueiredo, nieto del dictador militar, y Allan dos Santos. Jason Miller, el estratega de redes de la Casa Blanca que ayudó a alquilar el avión Gulfstream en el que Flavio Bolsonaro voló a Miami, vio las elecciones brasileñas con Eduardo Bolsonaro y otros bolsonaristas afincados en Florida, en la Freedom Tower de Miami. Tras llegar a Miami el miércoles, después de un vuelo desde Argentina con escala en Guayaquil, Flavio Bolsonaro acudió a una misa el domingo en la iglesia evangélica brasileña Celeiro House of Prayer, en Coral Springs, en Fort Lauderdale.

¿Cómo incidiría la llegada de Flavio Bolsonaro en las elecciones? “No es importante tanto por el voto brasileño como porque encaja en el discurso anticomunista” dice Gamarra. “Hay muchos cubanos en la campaña de Trump, y su mensaje principal a nivel nacional ha sido el anticomunismo. Apuntan a Democratic Socialists of America (DSA), aunque sean muy pocas las personas que hay en la DSA. Y dicen que esos tipos van a destruir Estados Unidos”. Así, por delirante que sea, el discurso de Flavio Boslonabro de que “Lula quiere implementar un régimen comunista dictatorial”, tiene resonancia en Florida

Ya con menos gobiernos en la región  que pueden ser elegidos como blancos para alimentar al electorado de la derecha en Miami, Lula adquiere más importancia. La victoria de Lula y la fuga de Flavio con su narrativa de persecución sirven al trumpismo en Florida para destacar que “hay una amenaza  de toma del poder por parte de los comunistas” que es transferible a EE. UU.. Esto pese a que “sea la cuarta presidencia, y no es comunista, sino, como mucho, socialdemócrata, pero en Miami los republicanos vinculan a Lula con los bolivarianos, y el Foro de São Paulo”, dice Gamarra, en referencia al foro de debate progresista latinoamericano demonizado por políticos de la extrema derecha como Javier Milei, Abelardo de la Espriella o María Corina Machado.  “El  mensaje general, es que hay comunistas malos por ahí que están intentando conquistar el mundo” resume Gamarra. “Y esto está presente en la campaña republicana en Florida”.

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