El absentismo laboral está creciendo en España cuatro veces más rápido que en la media de países europeos. Entre 2018 y 2024, las ausencias por incapacidad temporal aumentaron un 73% en España, frente al 16% de media en la Unión Europea. El ritmo de crecimiento español fue, por tanto, 4,6 veces superior al comunitario. Además, el país registra 4,9 semanas perdidas por enfermedad por trabajador y año, la cifra más elevada de la OCDE, con un incremento del 69% desde 2018, frente al 15% de media de la zona OCDE.
Son los datos que recoge el Observatorio de Absentismo Laboral de la asociación empresarial Aecoc, representantes del gran consumo, presentado hoy para “analizar con rigor y con datos un problema gravísimo”, según ha señalado su presidente Nacho González. “Es un problema estructural, de país, y partimos con desventaja respecto de Europa”, ha señalado.
El Observatorio estima que el impacto macroeconómico de estas bajas por incapacidad temporal asciende a 92.000 millones de euros, una cifra que supera en más de 20.000 millones el gasto anual en educación pública.
La presión es especialmente intensa en actividades que dependen de la presencia de sus plantillas. En logística, la tasa alcanzó el 7,56%, mientras que en la industria de la alimentación se situó en el 7,15%, en el transporte terrestre en el 6,48% y en el comercio minorista en el 6,15%. Todas estas cifras superan la media nacional, del 5,94%.
El Observatorio de Aecoc nace, según palabras de su presidente, “no para alimentar el ruido, no para señalar, sino para analizar con rigor, entender mejor el problema y contribuir a encontrar soluciones conjuntas”. La idea es ofrecer “una radiografía rigurosa, que permita entender” y después, “ir más allá de la medición, profundizando en las causas, en la evolución del fenómeno y en las iniciativas empresariales que funcionan”. El objetivo, dicen, es “articular una respuesta compartida al problema y combatir el absentismo evitable”. “Proteger la salud de las personas trabajadoras es incuestionable, pero tenemos que ser capaces de identificar y reducir el absentismo evitable”, afirmó González.
Aunque el absentismo crece en todos los ejes del análisis (territorios, edades, tipos de trabajo, género), de nuevo, en la medición del absentismo, destaca la cuestión de que solo el 16% de los trabajadores concentran el 70% de las bajas y el 62% de los días perdidos. Además, en cuanto a patologías, crecen las –
-algias (lumbalgia, fibromialgia, por ejemplo) y los casos de salud mental. Héctor Blasco, director general de Umivale Activa, señaló que son precisamente las patologías “más difícilmente objetivables y que necesitan colaboración del trabajador para dar el alta”.
Las bajas de larga duración y su incremento son el tercer elemento que explica el incremento de las bajas por incapacidad temporal desde 2018. Entre 2018 y 2024, la prevalencia de procesos de incapacidad temporal superiores a 365 días creció un 95%. A cierre de 2024, el 17,4% de los procesos que seguían activos superaba los doce meses, frente al 12,6% registrado en 2018. Aunque estos procesos representan el 2,4% de las bajas finalizadas, concentran el 34,1% de los días de trabajo perdidos.
“Estos resultados son especialmente importantes porque indican que no podemos abordar todas las bajas de la misma manera. Necesitamos entender mejor la repetición, intervenir antes de que los procesos se prolonguen y prestar especial atención a las patologías que concentran la mayor parte del crecimiento”, ha subrayado Blasco.
Por otra parte, los datos apuntan a un cambio en el perfil de las personas que inician procesos de incapacidad temporal. Entre 2018 y 2024, la incidencia entre los menores de 35 años aumentó un 152%, al pasar de 16,3 a 41 procesos mensuales por cada 1.000 trabajadores protegidos. En cambio, entre los mayores de 55 años descendió un 27%, de 33,8 a 24,6 procesos. No obstante, la duración media de las bajas de los mayores de 55 años alcanza los 82,2 días, frente a los 20,9 días de los menores de 35.
Por su parte, las empresas señalan las listas de espera del sistema sanitario como uno de los principales factores que prolongan las bajas. Las demoras en Atención Primaria, las dificultades para acceder a pruebas diagnósticas y las esperas para determinadas intervenciones quirúrgicas pueden alargar los procesos de incapacidad temporal. En este contexto, las empresas consideran necesario mejorar la coordinación entre los servicios públicos de salud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y las organizaciones.
Asimismo, tres de cada cuatro empresas participantes valoran como baja o muy baja la eficacia del marco regulatorio actual para gestionar y controlar el absentismo no justificado. Las organizaciones reclaman procedimientos más claros, una mejor comunicación de las bajas y una mayor homogeneidad en los criterios de actuación. El informe subraya, no obstante, que ninguna de las empresas participantes cuestiona la necesidad de proteger a las personas trabajadoras que están realmente enfermas.
Las compañías también reconocen su responsabilidad en la prevención y gestión del absentismo. Aunque atribuyen dos tercios de los factores que influyen en el fenómeno al entorno externo y un tercio a elementos internos, identifican margen de mejora en las condiciones de trabajo, la conciliación, el liderazgo y los programas de bienestar. En particular, destacan el papel de los mandos intermedios para detectar situaciones de riesgo, gestionar las cargas de trabajo y facilitar la reincorporación tras una baja.
