El apagón informativo de China oculta la tragedia del Tíbet

Bastaron pocas horas aquella mañana del 26 de agosto para sembrar destrucción y muerte en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet. Un desprendimiento glaciar provocó el descenso de una masa de agua que se convirtió en una trampa mortal de lodo y que afectó a más de 93.000 personas, según las estimaciones de la Cruz Roja.

Con el paso de los días, el número de muertos y desaparecidos en territorio nepalí se ha contado por miles. Periodistas de cadenas internacionales han llegado a la zona del desastre y las imágenes de la riada han empezado a dar la vuelta al mundo, con una excepción: los relatos proceden casi exclusivamente del lado nepalí. Desde el lado chino, en cambio, el número de imágenes y datos compartidos es notablemente menor.

Bloqueos en las redes sociales chinas

El vídeo del cruce fronterizo de Gyirong —uno de los principales pasos comerciales terrestres entre Nepal y China, que la mezcla de lodo arrastró por completo— lo recogieron los distintos medios internacionales. 

Ese material, sin embargo, no aparece en las búsquedas realizadas en Douyin, el equivalente chino de TikTok, ni en Xiaohongshu, similar a Instagram. Sí pueden encontrarse, en cambio, fragmentos muy breves de la catástrofe, reconstrucciones animadas e imágenes posteriores a la devastación. 

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Imagen de las redes de Xinhua News, medio digital chino, en Douyin, donde se recogen los datos de los especialistas forenses movilizados RRSS

Según el profesor Manel Ollé, experto en historia de la China moderna, en lugares como el Tíbet, un territorio que reivindica su independencia desde hace más de setenta años y lucha contra la voluntad de unidad étnica impuesta por Pekín, existe una “sensibilidad especial en el acceso a la región y la información”.

Las cifras lo reflejan. El número de muertos y desaparecidos comunicado por la vecina Nepal en los días posteriores a la catástrofe ha ido en continuo aumento, hasta superar los 1.300 muertos y los 5.000 desaparecidos. En el Tíbet, en cambio, el recuento oficial de fallecidos del Gobierno chino se cuenta por decenas, con más de 500 desaparecidos.

“El hecho de que se trate de un incidente fronterizo hace que la problemática no sea la habitual gestión interna de la información”, explica Ollé en una entrevista con La Vanguardia. La difusión de las imágenes fuera de las fronteras nacionales chinas ha convertido el suceso en “algo que ya lo pone en el foco internacional y eso preocupa al Gobierno chino doblemente”, asegura.

Se están utilizando las redes como un poder controlador del Estado chino sobre la sociedad”

Manel Ollé 

Experto en historia de la China moderna 

La falta de imágenes y datos sobre el Tíbet y la imposibilidad de entrevistar a los afectados responden, según Ollé, a la voluntad de “mantener la estabilidad interna”. Se trata, añade, de minimizar “los costes de la imagen exterior, maquillando la información y poniendo el énfasis en la reconstrucción y no en la destrucción” y de utilizar las redes como un “poder controlador del Estado sobre la sociedad”. De ahí que en las principales plataformas chinas circulen imágenes de la reconstrucción.

Es un proceso que el Gobierno chino ha adoptado ante los frecuentes desastres naturales que sufre el país, según explica Ollé. Ocurrió, por ejemplo, durante el terremoto de Sichuan de 2008, uno de los más devastadores de la historia china, que provocó más de 69.000 muertos, y durante las inundaciones de los últimos años en la ciudad de Zhengzhou, donde “hubo mucha persecución de cualquier filtración de imágenes e informaciones”, afirma Ollé.

Dificultades para contactar con familiares en el Tíbet 

Cinco días después de la riada, el 31 de agosto, el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Guo Jiakun, respondió a la ausencia de periodistas internacionales sobre el terreno y a la falta de imágenes procedentes del Tíbet, alegando el riesgo para la seguridad y la posibilidad de nuevas catástrofes secundarias.

La censura de las imágenes y la información procedentes del Tíbet afecta también a quienes viven fuera del país, pero conservan familiares en las zonas afectadas. Tenzyn Zöchbauer, directora ejecutiva de la Tibetan Initiative Deutschland en Berlín, lo confirma en una entrevista con La Vanguardia: “Hay tibetanos en Alemania que tienen familiares en esa región y no tienen ninguna información sobre cómo están”.

Hay mensajes de personas de la región que dicen que los daños son mucho mayores de lo que se muestra”

Tenzyn Zöchbauer

Directora ejecutiva de la Tibetan Initiative Deutschland

Zöchbauer añade que algunas fuentes internas la han alertado de que “hay mensajes de personas de la región que dicen que los daños son mucho mayores de lo que se muestra y que muchas más personas siguen desaparecidas”. Todo ello, apunta Ollé, refleja “una total opacidad”, dirigida a que “parezca que, en realidad, es una cuestión que ha sucedido en Nepal y que, de una manera tangencial, ha afectado a China”.

La catástrofe natural ocurrida en la frontera entre China y Nepal, en la región del Himalaya, pone el foco en la distorsión de las noticias. Una frontera de por medio basta para cambiar de manera profunda la percepción de un suceso que ha arrasado aldeas y del que, hoy por hoy, todavía se sabe poco en el lado tibetano, por la censura de vídeos y testimonios, y las trabas a la presencia de periodistas que puedan informar.

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