El BSC lanza el chip de código abierto más avanzado de Europa

El Barcelona Supercomputing Center (BSC) ha desarrollado el microchip de código abierto más avanzado de Europa. Se trata de un chip diminuto, cuyos transistores apenas miden 1,8 nanómetros. Este microchip es capaz de procesar la información de manera muy veloz y consumir menos energía que los chips que están más extendidos en el mercado, cuyos transistores miden entre 4 y 5 nanómetros.

“Queremos avanzar hacia la soberanía tecnológica europea y este prototipo supone un gran hito hacia adelante. Es de código abierto y ahora lo ponemos al alcance de cualquier compañía que quiera producirlo a gran escala. Esta tecnología es crucial para los supercomputadores y para los centros de datos especializados en inteligencia artificial (IA)”, afirma Mateo Valero, director del BSC.

El proyecto ha captado 43 millones de euros del Perte chip y hasta 20 millones de Intel

La iniciativa ha sido desarrollada junto al grupo Intel. Concretamente, el gigante estadounidense ha llevado a cabo las pruebas para su funcionamiento. Sin embargo, no será necesariamente este grupo quien decida llevar el microchip a gran escala. “Esto todavía está por ver. El BSC ya ha cumplido con su misión después de tres años y medio de desarrollo e investigación”, sostienen los directores del proyecto, Osman Sabri Unsal, responsable del grupo de Computer Architecture for Parallel Paradigms; y Miquel Moretó, director del área de investigación en Arquitectura HPC.

A partir de ahora, son las empresas las que deberían acercarse al BSC y decidir utilizar su tecnología para producir este microchip a gran escala. Hay que tener en cuenta que es un proceso muy costoso, que requiere una inversión de más de 500 millones de euros y que en Europa no hay fábricas de producción de chips de altas prestaciones. Estas plantas se encuentran principalmente en Taiwán y Corea del Sur.

El proyecto ha implicado el trabajo de 200 profesionales de alto nivel y ha sido financiado con recursos públicos: 43 millones de euros procedentes del Perte chip, un programa puesto en marcha por el Estado y financiado con fondos europeos Next Generation. Además, Intel se ha comprometido a aportar hasta 20 millones de euros en llevar a cabo las pruebas de funcionamiento del prototipo.

“La tecnología es la más avanzada de Europa en el mundo de los chips de código abierto pero es cierto que pueden existir iniciativas privadas que hayan desarrollado chips con transistores de 1,8 nanómetros”, coinciden los responsables, quienes recuerdan que el BSC es una institución de investigación pública.

Una vez concluido el diseño de este prototipo, el BSC afronta el reto de liderar el macroproyecto DARE. Esta iniciativa europea cuenta con un presupuesto de 240 millones de euros, la mitad de los cuales proceden de fuentes europeas y la otra mitad de fuentes estatales y privadas. Es un proyecto ambicioso en el que participan una cuarentena de instituciones de referencia en el mundo de la supercomputación, tanto del sector público como privado. Entre ellas, destaca la participación de la empresa catalana Openchip, que ha recibido 52 millones del presupuesto. El proyecto, que arrancó el año pasado, tendrá una duración de hasta seis años.

“Queremos convertir a la ciudad de Barcelona en un Design Valley, un valle de referencia en el diseño de microchips en Europa”, comenta Valero. El objetivo del DARE, añaden los investigadores, consiste en diseñar una constelación de microchips que sean capaces de dar más flexibilidad y velocidad a la hora de procesar la información.

Blanca Gispert Hernandez

Redactora en la sección de Economía desde el 2015. También estuvo en la sección de Internacional. Graduada en Periodismo y Derecho por la UPF. Hoy escribe de economía digital y empresas en crisis

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