Con la fecha todavía por confirmar, la visita de representantes talibanes a la capital comunitaria sigue generando controversia. La Comisión Europea ha extendido una invitación a los representantes del gobierno de facto de Afganistán para negociar los retornos de ciudadanos afganos “que no tienen derecho a permanecer en la Unión Europea” al país. La visita está prevista para este mes de junio pero decenas de asociaciones y también la Eurocámara piden al gobierno de Von der Leyen que dé marcha atrás.
El último movimiento de oposición es una carta firmada por una treintena de eurodiputados y enviada al gobierno belga para pedirle que no apruebe los visados necesarios para que los representantes talibanes lleguen a Bélgica. “Permitir que obtengan visados para viajar a Bélgica podría interpretarse como una forma de reconocimiento político incompatible con las posturas defendidas por las propias instituciones europeas”, afirman en la misiva a la que ha tenido acceso La Vanguardia.
Por ello, piden a Maxime Prévot, ministro de Asuntos Exteriores, que deniegue los visados, así como las negociaciones con el régimen talibán. “Bélgica siempre ha reafirmado su compromiso con los derechos humanos, el Estado de derecho y la protección de las personas en situación de riesgo. En este contexto, es fundamental que su país adopte una postura clara y coherente frente a un régimen que sigue negando las libertades más fundamentales”, añaden.
No es la primera vez que los eurodiputados rechazan expresamente la visita de los representantes talibanes a Bruselas. En el último pleno, la Eurocámara aprobó una resolución en la que instaba a la Comisión Europea a mantener “la política de no reconocimiento y no normalización de los talibanes, de conformidad con los cinco criterios de referencia del Consejo”.
Estos criterios son los que establecieron los 27 a la hora de normalizar las relaciones con Afganistán y hacían hincapié en el respeto de los derechos humanos, en particular, en el caso de las mujeres. “No han cumplido ni uno solo de esos objetivos y, en ese contexto, los estados miembros piden que se tengan conversaciones para los retornos”, explica Raquel García Hermida-Van der Walle, eurodiputada de Renew y presidenta de la delegación parlamentaria para las relaciones con Afganistán, quien también ha firmado la carta a Prévot.
Con la aprobación del reglamento de retornos y la búsqueda por parte de varias capitales europeas de socios en los que crear centros de deportación fuera de la UE, la Comisión justifica que las conversaciones con los talibanes son “técnicas” y se han promovido “a iniciativa de 20 estados miembros”. Sin embargo, García Hermida-Van der Walle argumenta que “en el momento en el que las conversaciones son en Bruselas y necesitan visados y lo haces en nombre de la Comisión Europea, que representa a 450 millones de ciudadanos, lo que estás haciendo es dar legitimidad internacional a un régimen de apartheid de género”.
La carta de los eurodiputados, firmada por varios representantes españoles como Jaume Asens, Vicent Marzà, Ana Miranda o Estrella Galán, se suma a la petición del tercer sector. Más de 80 organizaciones, lideradas por la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) han pedido a la UE que se abstenga “de mantener contactos con representantes talibanes” y que reconozca que “las condiciones mínimas para el diálogo no se cumplen en la actualidad”.
Publicación elaborada en el marco del proyecto ‘Europa de Vanguardia’, con el apoyo del Parlamento Europeo y siguiendo el criterio editorial de ‘La Vanguardia’

