Los votos que pueden ser determinantes para las reñidas elecciones presidenciales en Perú provienen de lugares lejanos que tardan más tiempo en entregar sus actas. Por un lado, los más de un millón de emigrantes registrados para votar, la mayoría en Estados Unidos y España. Por otro, las comunidades rurales en la sierra andina o la Amazonía.
Se critica mucho el viciado sistema político peruano. Pero un proceso electoral que abarca desde campesinos quechuas que viven a 4.000 o 5.000 metros sobre el nivel del mar en Cuzco o Apurímac, hasta trabajadores de la construcción en Orcasitas (Madrid), no deja de ser un magnífico ejemplo de democracia.
Conforme el recuento va avanzando, son los votos más retrasados los que decidirán quién va a ganar. Se calcula que unos 400.000 emigrantes han votado y que irán abultando el voto de la derecha de Keiko Fujimori.
Al mismo tiempo, los votos que llegan en goteo desde las remotas comunidades quechuas y aimaras en los Andes, y de los ocho pueblos indígenas de la Amazonia, respaldarán las posibilidades de Roberto Sánchez, el candidato de la izquierda.
Sánchez es favorito, según el conteo rápido de Ipsos. Pero si los votos de Miami o Madrid son más que los que llegan de las comunidades campesinas en los Andes, Fujimori puede ganar.
“Mire, en la zona de Espinar, en el entorno de Chumbivilcas, en el departamento de Cuzco, hay decenas de comunidades que son todas de Sánchez. No quieren saber nada de Fujimori”, dice un exfuncionario que recorre esas partes de la sierra y la selva en su trabajo de ayudar a sustituir cultivos ilícitos como la coca.
“Los votos se demoran mucho porque son zonas altoandinas. Tardan en llegar desde la aldea a Chumbivilcas, luego tardan en llegar a Cuzco y luego tardan en llegar a Lima. En la provincia de Espinar hay decenas de comunidades, todas partidarias de Sánchez. Muchos votos tienen que ir en caballo al centro de la provincia”.
En Espinar (Cuzco), muchos votos irán en caballo a la capital provincial
Mientras bajan desde el altiplano los caballos cargados de votos a Sánchez, a 7.000 kilómetros de distancia, en Madrid, los votos llegan al consulado y serán cargados en aviones para cruzar el Atlántico. “Son 14 horas hasta Lima”, dice el exfuncionario. “De modo que llegarán antes que los de las comunidades en la sierra; estos igual no llegan hasta la semana que viene”.
Así funciona una democracia globalizada, por un lado, pero que abarca también a comunidades indígenas que viven con sus propias normas de gestión colectiva, sin propiedad privada.
Todo indica que serán los votos andinos los que resulten decisivos. Hubo unos momentos de júbilo en la noche del domingo para Fujimori cuando llegaron los votos de Lima, con sus 8 millones de votantes registrados. Pero el voto de las provincias luego empezó a aguar la fiesta fujimorista. Con el 95% escrutado, la mañana del martes, Sánchez llevaba una ventaja de 40.000 votos.
Aún hay tiempo para la campaña de Fujimori y los votos en el extranjero son su única esperanza. Según las encuestas a pie de urna, el 70% de los peruanos en el extranjero votaría a la derecha. En el caso estadounidense, el probable impacto es menos significativo debido a la baja participación. En la primera vuelta, solo votó uno de cada cinco de los 370.000 votantes peruanos registrados en EE. UU. Pero los peruanos en España son más propensos a votar. En la primera vuelta, el 40% de los 219.000 peruanos afincados en ciudades como Madrid o Barcelona que tienen derecho a votar en Perú acudieron a las urnas. La mayoría votó a la derecha.
Pero todo indica que el goteo de votos andinos resultará aún más crítico para el resultado. En Cuzco, Sánchez obtuvo el 79% de los votos. En Apurímac, en la alta montaña al sur de Cuzco, donde existe una fuerte conciencia política en las comunidades quechuas desde las protestas contra la mina de cobre a cielo abierto de Las Bambas, la izquierda logró el 81%. En un distrito de Apurímac se registró un 95% a favor de Sánchez. En Puno, en la orilla del lago Titicaca, el epicentro de las protestas contra la destitución y encarcelamiento de Pedro Castillo en el 2022, el apoyo fue del 86% a Sánchez. Un acta de escrutinio en Azángaro (Puno) escrita a mano deja constancia de 269 votos depositados, 257 por Juntos por el Perú de Sánchez y cero por Fujimori.

Sánchez exige justicia para los “mártires” de las protestas del 2022 y se comprometió a amnistiar a Castillo. Defiende una nueva ley minera que dé menos concesiones a las multinacionales como la china MMG, que gestiona Las Bambas, y apoye a pequeños mineros.
Pronto sabremos si los andinos han respondido con sus votos.
