La inflación se modera al 3,4% en EE.UU. y da margen a la Fed para no subir los tipos de interés

A pesar de que la guerra con Irán sigue reverberando, la inflación cayó una décima en Estados Unidos durante julio, situándose en el 3,4% en comparación a hace un año. Este porcentaje, junto a un incremento mensual de precios de solo el 0,1%, se corresponde con las previsiones de Wall Street. El resultado supone un alivio para la Reserva Federal (Fed), que ahora tiene más margen para mantener los tipos en el mismo rango (3,5%-3,75%) y no acometer una subida en su reunión de septiembre como casi se daba por hecho.

En esta misma línea se movió la inflación subyacente. Una vez excluidos los elementos más volátiles, como la energía y los alimentos, este índice se situó en el 2,5%, con un incremento mensual de dos décimas, también en correspondencia con lo augurado por los analistas.

Este índice de los precios al consumo (IPC) significa una nueva bajada desde marzo, en pleno conflicto en Oriente Medio, cuando trepó al 3,8%, preludio del 4,2% en mayo, mientras que en junio se contrajo al 3,5% (con un incremento mensual del 0,2%) ante lo que parecía una evolución positiva de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz. Así que los precios se están moderando en una amplia gama de bienes y servicios, lo que posiblemente reduzca la urgencia de una inminente subida de los tipos de interés.

Aunque ha retrocedido, el incremento del coste de vida está por encima de la mejora salarial. Los sueldos crecieron de media anualizada un 3,2%, según el informe laboral publicado la semana pasada.

La inflación sigue estando lejos del 2% que se marca la Fed como meta. Algunos gobernadores daban por casi segura una subida de los tipos, en contra del parecer del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. Su papel es complejo porque los expertos aconsejan subir esas tasas, pero esto supone contradecir a Donald Trump, que le avaló al cargo con la misión de recortar el precio del dinero.

Tres de los doce miembros de la Fed con derecho a voto ya solicitaron en la reunión de julio que se subieran los tipos. Sin embargo, un pobre informe de empleo en julio, cuando se perdieron 23.000 ocupaciones, creó la preocupación de que el incremento de las tasas a los préstamos provocara una ruptura de ese frágil mercado laboral.

Las moderadas cifras mensuales de julio, además de esos niveles igualmente contenidos en junio, indicaron que el repunte de la inflación impulsado por la energía a principios de año se está desacelerando, aunque los precios siguen siendo volátiles y están sujetos a las condiciones cambiantes en Oriente Medio.

Los futuros de la bolsa subieron después de la publicación de los datos, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron en todos los plazos. Los operadores redujeron aún más la probabilidad de una subida de tipos en septiembre, situándola en el 42%, según el indicador FedWatch de CME Group, que mide las expectativas a partir de los precios de los futuros. Otros lo veían al 50%-50%.

Energía y vivienda, en el foco

Los precios de la energía cayeron otro 1,5% en el mes, tras un descenso del 5,7% en junio. Aun así, el sector registró un aumento interanual del 14,7%, después de fuertes subidas en los meses anteriores, incluido un repunte del 10,9% en marzo, justo después de que comenzaran los ataques contra Irán.

Tanto los alimentos como los costes de la vivienda aumentaron un 0,1% en julio. Los costes de la vivienda se habían mantenido persistentemente elevados y eran uno de los principales factores que contribuían a mantener la tasa de inflación por encima del 2%. Incluso con este modesto incremento, la vivienda representó aproximadamente dos tercios del aumento general del índice.

Francesc Peiron Arques

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