“La paradoja del esfuerzo”: un autónomo paga 558 euros más en la renta que un asalariado en ingresos bajos

Es la “paradoja del esfuerzo”. Así lo resume Marta Alcega, vocal de la Associació Professional de Tècnics Tributaris de Catalunya i Balears (APttCB). En la declaración de la renta, un autónomo con ingresos de 10.000 euros anuales enfrenta una factura fiscal de 558 euros en la liquidación del IRPF, mientras que un asalariado con los mismos ingresos no paga nada. 

“Es la paradoja del esfuerzo. Un trabajador que gana 10.000 euros al año está considerado como alguien que no puede subsistir, de ahí que el sistema lo proteja con reducciones. El empresario, por otro lado, está tratado como alguien con capacidad económica y que tiene que contribuir con más de 500 euros al Estado. El sistema castiga la generación de actividad económica en los tramos más humildes”, ha incidido la experta fiscal en una presentación de la APttCB este martes. El escenario se realiza para un soltero, sin hijos y residente en Catalunya. La situación se repite en tramos superiores.

Esto se debe a las diferencias entre las reducciones que se pueden aplicar unos y otros. Para el asalariado con ingresos bajos, existe una reducción legal por obtención de rendimientos del trabajo, que se ha reforzado este año para igualarla al SMI (hasta 7.302 euros). Esto provoca que si ingresa 10.000 euros su base imponible final quede por debajo de los 5.550 euros del mínimo personal, por lo que su impuesto es cero. Las reducciones para el asalariado “borran o minimizan toda la base imponible. De hecho, si le hubieran retenido algo en la nómina, Hacienda se lo debería devolver íntegro”, expone. La reducción se ha reforzado este año para igualarla al SMI. 

En una situación similar, para Hacienda el autónomo no tiene una nómina, sino 10.000 euros de rendimiento de actividades económicas. No se puede aplicar la reducción por rendimientos del trabajo, mientras que solo puede descontar sus gastos y un 5% por “gastos de difícil justificación”, así como alguna otra reducción menor de unos 1.620 euros. 

Como resultado, en un ejemplo general, la base imponible del autónomo quedaría en 8.487 euros. Supera de largo el mínimo personal de 5.550 euros, por lo que tendrá que pagar impuestos por la diferencia entre uno y otro, es decir, por 2.937 euros. Este mínimo se encuentra congelado desde hace 11 años, por lo que desde la APttCB se ha pedido actualizarlo y elevarlo. En este periodo la inflación ha trepado un 40%, lo que hace que se tribute como renta disponible lo que en realidad son necesidades básicas. Vistas las cifras, Alcega señala que el sistema en autónomos “es mucho más severo”, y existe “una desprotección”.

“Un asalariado con 10.000 euros no paga IRPF, mientras que un autónomo con los mismos ingresos puede acabar pagando unos 500 euros. Es una situación difícil de explicar y socialmente poco comprensible”, ha incidido el presidente de la APttCB, Joan Torres Torres.

Luis Federico Florio

Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal ‘Bolsillo’, sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.

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