Las exportaciones agroalimentarias en Catalunya alcanzaron un nuevo “máximo histórico” superando los 16.900 millones de euros en 2025, un 7,48% más en valor y un 7,95% en volumen respecto a 2024, pese a los aranceles de Estados Unidos y la irrupción de la peste porcina a final de año.
“Son datos sorprendentemente buenos”, ha afirmado este lunes el conseller de Agricultura de la Generalitat, Òscar Ordeig, que ha presentado el balance exportador junto a la directora general de Prodeca, la empresa pública que promociona los alimentos catalanes, Dèlia Perpiñà.
Aún así, Ordeig ha puntualizado que estas cifras récord todavía no reflejan la totalidad del impacto de la peste porcina en el territorio al irrumpir a finales de año. Con todo, ha mostrado su confianza en que los resultados de este 2026 no sean negativos para el conjunto del sector.
Estos 16.903 millones de euros exportados sitúan de nuevo a Catalunya en la primera posición como comunidad autónoma exportadora agroalimentaria, después de perder ese puesto en 2024 en favor de Andalucía. Así, las exportaciones catalanas representaron el año pasado el 21,88% del total estatal y crecieron por encima del conjunto de España (+4,06%) y de la Unión Europea (+1,04%).
“La inestabilidad del 2025 ha afectado menos al sector agroalimentario que al resto de la economía catalana, española y europea”, ha añadido Ordeig. El conseller también ha puesto en valor el hecho de que Catalunya cuente con un superávit comercial del 104% en el ámbito agroalimentario, una dinámica que mantiene un ritmo constante desde 2019.
Asimismo, se ha alcanzado un nuevo récord de empresas exportadoras regulares en este campo, con 3.225 compañías (32 más que el año anterior) y 317 que se han incorporado a la actividad comercial.
En total, Catalunya exportó a 196 países en 2025. La Unión Europea continúa como primer mercado (62,81% de las exportaciones), con un crecimiento del 6,06%, con Francia, Portugal, Italia y Alemania como principales destinos de las ventas. En paralelo, los mercados terceros registraron un incremento del 9,97%, con repuntes destacados en Oriente Medio (+39,35%), Asia (12,29%) y África (11,66%).
Por su parte, el comercio con Estados Unidos ha estado condicionado por la entrada en vigor el 7 de agosto del arancel del 15% sobre la mayoría de productos alimentarios europeos, lo que ha hecho caer el valor exportado un 15,55% desde su aplicación, aunque en el conjunto anual la reducción se ha moderado al -3,01%.
El aceite de oliva se ha visto especialmente impactado por estos aranceles. Desde su entrada en vigor en agosto, las exportaciones a Estados Unidos han disminuido un 41,75%, lo que ha arrastrado al conjunto del año a un descenso del 36%. El total de exportaciones de aceites vegetales ha caído un 24,71% en el 2025 en valor y un 19,4% en volumen.
El vino es la otra categoría con bajadas de ventas, del 6,39% en valor y del 9,28% en volumen, en este caso, afectados por un contexto de caída del consumo mundial. Perpiñà ha destacado aquí que los espumosos, como el cava, y los productos de mayor valor añadido resisten mejor.
La categoría denominada “fine food” (alimentos elaborados y gourmet) lidera las exportaciones, con un 37,75% del total y un volumen de negocio de 6.381 millones de euros, seguida de los productos cárnicos y la fruta y verdura.
“Aunque el balance global sea positivo, no quiere decir que haya sido un año fácil; en muchas empresas ha sido un año de tensión y adaptación constante”, ha alertado Perpiñà, quien ha añadido que algunas compañías han tenido que trabajar en márgenes más ajustados, con elevados costes e incertidumbre comercial, textualmente.
Ha asegurado que la estrategia a seguir “no es estar en muchos lugares, sino reducir dependencias críticas, construir alternativas cuando un mercado falla y entender qué papel juega cada destino dentro de un portfolio”.
