Lola Carrión, historiadora: “Así nos infiltramos en el Sindicato Vertical franquista”

El trabajo de investigación histórica de Lola Carrión sobre la conflictividad laboral en Santa Coloma de Gramenet en el período comprendido entre 1968 y 1978 permite mostrar cómo fueron las luchas del movimiento obrero en la época del tardofranquismo y la transición. El microcosmos de Santa Coloma sirve de ejemplo de los conflictos sindicales y sociales registrados entonces en las grandes áreas urbanas de la España industrial. La investigación permite rescatar la fuerte identidad de esa ciudad del extrarradio antes de la llegada de la transición. Pero no solo nos devuelve la imagen de una ciudad con una fuerte personalidad vital, sino que sirve para poner el foco sobre el esfuerzo de los trabajadores que facilitaron la llegada de la democracia a este país.

-¿Por qué hace este libro?

-Como historiadora sentía la obligación de sacar de la invisibilidad histórica las luchas sindicales y la conflictividad laboral en la ciudad de Santa Coloma de Gramenet.

-Usted centra tu trabajo entre 1968 y 1978 y dice que en esa época Santa Coloma -que había crecido en población gracias a sucesivas migraciones- no era una ciudad dormitorio. ¿Qué argumentos avalan esa tesis?

-Esa expresión apunta a que la gente no hacía vida en la ciudad y que solo volvía a casa al final de la jornada laboral a descansar. Pero no fue así. La ciudad tenía entonces cinco cines, discotecas, centros sociales, asociaciones de vecinos, mucha vida social, partidos, el sindicato CCOO, entidades de ocio, centro excursionista… Era una ciudad con mucha vida y con un tejido industrial importante.

-Generalmente se pensaba que no había empresas en la ciudad…

-Mi investigación demuestra que la ciudad dio un incremento importante y continuo en el número de empresas censadas hasta el año 1975. El tejido industrial de las empresas era el mismo que el del resto de territorio catalán, y estaba compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, y por algunas industrias grandes.

-Entonces, ¿de dónde surge el mito de Santa Coloma como ciudad dormitorio?

-Esa imagen la propicia la gran cantidad de gente que salía a trabajar fuera de la ciudad, lo cual es cierto; pero también había gente que venía a trabajar a Santa Coloma procedente de otros lugares. Además, y eso tampoco se tiene en cuenta, los trabajadores de fuera de la ciudad estaban implicados en todo tipo de organizaciones sociales de la ciudad.

Trabajadoras de la fábrica de relojes Irsa, en el barrio de El Fondo, que daba empleo a más de 200 trabajadores
Trabajadoras de la fábrica de relojes Irsa, en el barrio de El Fondo, que daba empleo a más de 200 trabajadoresMTB.Fons Grama

Se trabajó mucho para ganar las elecciones de 1975 del Sindicato Vertical. CC.OO. era ilegal, no teníamos derecho a entrar en las fábricas para hablar con los trabajadores

-No era, pues, una ciudad dormitorio.

-La idea de ciudad dormitorio nace de las imágenes de las colas de los autobuses, pues no había más que dos o tres líneas autobuses. Se formaban largas colas para coger el autobús para ir fuera a trabajar. El movimiento vecinal abonó este concepto también.

-Dice que venía gente a trabajar a Santa Coloma desde otras localidades o ciudades.

-Muchos de los enlaces sindicales de distintas empresas no eran vecinos de Santa Coloma, sino de fuera de Santa Coloma. Yo, por ejemplo, cuando empecé a trabajar no vivía en Santa Coloma.

-¿Qué tipo de empresas había?

-Fue en aumento. En 1962 había 115 empresas; en 1970, 540; y en 1975, 1.504. Es significativo el incremento de empresas en paralelo al crecimiento de la población de Santa Coloma. Mayoritariamente, había mucha confección, tanto del textil como de la piel, así como empresas del metal, la química y la construcción. Hablo del sector de la producción industrial.

-¿Eran empresas que pertenecían a la economía sumergida?

-Entre el año 1970 y 1975 el incremento de empresas es muy importante. Pero muchas empresas ya estaban funcionando en 1970 ó 1971, pero solo aparecen regularizadas en 1975. Es decir, muchas empresas empezaron en la economía sumergida. Lo que pasa es que luego, ya sea porque fueron denunciadas o por las quejas de los trabajadores, se dieron de alta.

-¿Usted también trabajó en una empresa de economía sumergida?

-Cuando empecé trabajar, mi empresa estaba en economía sumergida. Yo empecé a trabajar en 1971. El encargado se enemistó con el dueño, se fue y lo denunció por tener el taller funcionando ilegalmente. A raíz de esto el empresario legalizó la empresa y dio de alta a los trabajadores en 1972.

Manifestación de los trabajadores en Santa Coloma para reclamar los derechos laborales
Manifestación de los trabajadores en Santa Coloma para reclamar los derechos laboralesPedro Madueño

-¿Y qué condiciones laborales o salariales se daban en una empresa de economía sumergida?

-Las condiciones laborales, de seguridad, higiene, salarios y demás, eran precarias tanto en la economía sumergida como en la empresa legal. No pasamos a cobrar más cuando nos aseguraron. Pasamos a tener un contrato y a cotizar a la Seguridad Social pero los salarios eran los mismos. Las mejoras reales y efectivas llegaron con la lucha sindical, que fue posterior. Hay que tener en cuenta que las empresas de economía sumergida no pagaban impuestos: se lo ahorraban todo.

-Centra su investigación en el período entre 1968 y 1978; pero a partir de esta fecha ¿cambia mucho la ciudad?

-Diría que la conflictividad laboral aumentó mucho en los años 60 en todo el país y aumentó muchísimo más en los años 70. Analizo ese periodo porque hay un gran incremento de empresas, y porque es cuando se crea el sindicato clandestino Comisiones Obreras en la ciudad. Desde el mundo sindical se llegó a todas las empresas posibles para motivar a los trabajadores para que participaran en las luchas para reivindicar sus derechos; pero había un inconveniente…

-¿Cuál?

-El sindicato era ilegal, no teníamos derecho a entrar en las fábricas para hablar con los trabajadores, y solamente nos podíamos encontrar con ellos, si podíamos, a la salida del trabajo. También esto era difícil, porque, además, los que hacíamos ese trabajo sindical también trabajábamos. Pudimos contactar con trabajadores de las diferentes empresas para crear el sindicato de Comisiones Obreras. De esta manera, en las elecciones de 1975 del Sindicato Vertical franquista nos infiltramos, como enlaces sindicales y jurados de empresa. Se trabajó mucho para controlar las estructuras del Sindicato Vertical por parte de los sindicalistas de Comisiones Obreras. En aquel momento en la ciudad estaban Comisiones Obreras, USO y CNT. La mayoría de la representación en aquella época era de Comisiones Obreras.

Manifestación del 1 de mayo de 1978 en Barcelona, foto publicada en El Viejo Topo el 21 de junio de 1978 (AHCB)
Manifestación del 1 de mayo de 1978 en Barcelona, foto publicada en El Viejo Topo el 21 de junio de 1978 (AHCB)Secretaria de les Dones de CC.OO.

El proceso de movilización fue un éxito total, y el Sindicato Vertical fue tomado por los sindicalistas de izquierdas

-Usted empezó a trabajar muy joven.

-Me faltaban dos meses para cumplir 14 años cuando empecé a trabajar en una empresa de Santa Coloma.

-Eso es explotación infantil.

-A los 14 años ya era legal trabajar. Hoy sería también explotación infantil. Pero era lo habitual.

-¿Y cuándo empezó a militar?

-En 1974 entré en contacto con otras compañeras del trabajo que eran de Comisiones Obreras y pertenecían al Moviment Comunista de Catalunya (MCC). No había otro partido ni otro sindicato en mi fábrica. Y, por lo tanto, yo entré a militar en la primera organización que encontré. La militancia -al menos, esa es mi experiencia- se inicia al producirse los primeros contactos políticos y sindicales. Después puedes evolucionar hacia otras ideas, en paralelo a cómo evoluciona la sociedad.

Una joven Carrión, a la derecha, en la manifestación de la Diada de 1977
Una joven Carrión, a la derecha, en la manifestación de la Diada de 1977Lola Carrion

-Usted inició joven su militancia. ¿Cómo fue?

-Mi militancia fue política, sindicalista y feminista. El sindicato de Comisiones Obreras creó en su seno una estructura propia para defender los derechos de las mujeres, denominada Secretaría de la Mujer, y fue posible gracias al impulso de Núria Casals y María Jesús Pinto, que eran dos sindicalistas de Barcelona y del Moviment Comunista de Catalunya (MCC). La primera Secretaría de la Mujer en el sindicato, se creó en la Unión Local de Barcelona, con representación en la ejecutiva de la Comisión Obrera Nacional de Catalunya (CONC). Seguidamente se creó la Secretaría de la Mujer en el sindicato CC.OO. de Santa de Santa Coloma, aún éramos clandestinos. Las mujeres que impulsaron la creación de la secretaria de la mujer en Barcelona se pusieron en contacto con las mujeres de CC.OO. en Madrid, quienes pudieron conocer nuestra experiencia y emprender su propio proceso de creación. La Secretaría de la Mujer de CC.OO. formaba parte de la Coordinadora Feminista de Barcelona.

-¿Cómo se logró que los trabajadores se presentaran a enlaces sindicales? Eran jóvenes…

-Se activó un proceso de reuniones para movilizar a las personas que tenían inquietudes sociales con el fin de crear conciencia de clase y para que se presentaran a representantes sindicales. Y fue un éxito total, con lo cual el sindicato vertical fue tomado por los sindicalistas de izquierdas. En 1975 salieron enlaces sindicales de Comisores Obreras, de USO y de CNT.

La discriminación contra la mujer estaba establecida en la ley: a igual trabajo, diferente salario si era hombre o mujer

-Dice que los sindicalistas clandestinos de CC.OO. entran en el sindicato vertical franquista… Al franquismo se le escapa de las manos su organización sindical creada para controlar a los trabajadores…

-La decisión del sindicato de Comisiones Obreras de entrar en el Sindicato Vertical se dio a nivel de toda España. CC.OO. empezó a valorar a finales de los 60 y los 70 la posibilidad de que los sindicalistas clandestinos que estaban en las empresas, personas comprometidas en la lucha contra el régimen y a favor de los derechos de los trabajadores, pudieran entrar en las estructuras del Sindicato Vertical. Este sindicato franquista tenía acceso a la información de todas las empresas; reunía a los enlaces sindicales e impartía unas charlas condicionadas totalmente al credo franquista. Sin embargo, a partir de las elecciones celebradas en la primavera de 1975 se produjo la infiltración de los militantes clandestinos en el interior sindicato del régimen. Hasta ese momento, los enlaces sindicales estaban puestos por los empresarios. Esa entrada supuso un vuelco muy importante. 

-¿Por qué lo dice?

-Muy pocas empresas continuaron con enlaces sindicales puestos por los empresarios. Se dio por completo la vuelta a la tortilla. Gracias a esa infiltración, los representantes sindicales tuvieron acceso a gran parte de la información que tenía el Sindicato Vertical y así se pudo ampliar el radio de acción e influencia para llegar al resto de empresas.

La huelga de 1975 hizo que los policías se encargaron de servir la gasolina a los automovilistas en la estación de servicio de Santa Rosa
La huelga de 1975 hizo que los policías se encargaron de servir la gasolina a los automovilistas en la estación de servicio de Santa RosaPedro Madueño

-¿Qué cambió con esa infiltración sindical?

-Pudimos tener los cargos que antes tenían los representantes franquistas. De esta manera, los trabajadores lograron, con una victoria apabullante, tener su propia representación y acceder a los cargos existentes en la estructura del sindicato vertical franquista, en lo que entonces se llamada Unión de Técnicos y Trabajadores (UTT). Su presidente fue el líder de Comisiones Obreras, Cristóbal García Gil, y como vicepresidente de UTT estuvo el único enlace sindical que salió del PSUC, Jaume Fonseca.

-Cuando CC.OO. decidió entrar en el sindicato vertical franquista algunos debieron pensar que eso era colaborar con el franquismo o que era un paso arriesgado, porque era entrar en la cueva del lobo. ¿No?

-No fue así, para nada. A finales de los años 60, ya se venía hablando en el sindicato. En 1971 hubo unas elecciones sindicales y ya empezaron a infiltrarse, ya salieron de enlaces.

-¿No fue, pues, una decisión repentina?

-Fue una decisión muy madurada. A finales de los años 60 tenía que haber habido unas elecciones sindicales, pero como el régimen sabía que Comisiones Obreras tenía intención de entrar clandestinamente, las aplazó hasta el 1971, cuando ya no tuvo más remedio que hacerlo. La idea era dinamitar el Sindicato Vertical por dentro utilizando sus propias herramientas.

¿Economía sumergida? A partir de 1976 vuelve la economía sumergida. Se cobraba por pieza de confección elaborada

-Destaca el papel de las mujeres en las luchas sindicales. ¿Por qué ese papel destacado?, ¿Tal vez porque había más población laboral femenina, porque tenían un sueldo más bajo, porque la discriminación era más flagrante?

-La discriminación existía, tanto en empresas donde mayoritariamente había mujeres como si eran hombres. La diferencia estaba establecida por las leyes, porque una mujer con una categoría de oficial de primera tenía su sueldo, pero el sueldo de un hombre con la misma categoría era más alto. La discriminación, pues, constaba en la ley; ya que establecía que, a igual trabajo, diferente salario si era hombre o mujer. Y cuando llegó la democracia eso se cambió. También es verdad que en función de las luchas sindicales que se daban en cada empresa, a veces se conseguían mejores salarios para ellas. Pero siempre por debajo de los hombres.

-¿En qué más se apreciaba esa discriminación hacia la mujer?

-Además, se potenciaba que la mujer no trabajara. Cuando la mujer se casaba le daban lo que entonces se denominaba una dote, que era una pequeña cantidad de dinero, para motivarla a dejar el trabajo. En cambio, si no dejaba el trabajo, no le daban nada.

-¿Las mujeres eran más valientes, hacían más seguimiento de las huelgas?

-Las mujeres tuvieron un papel muy importante en las luchas sindicales. Estábamos organizadas y coordinadas a nivel local pero también con Barcelona y con los diferentes ramos del territorio. Es decir, no era un hecho aislado. Formábamos parte de todo un movimiento obrero y sindical de Catalunya y nos coordinábamos para todo.

-A partir de 1976 cambian las cosas, llegan los coletazos de la crisis, ¿no?

-Hasta 1975 había habido incremento de empresas, pero a partir de 1976 empieza la crisis económica de España como consecuencia de la crisis de petróleo de 1973. En 1976 aparecen los primeros síntomas, empiezan a cerrar empresas en Santa Coloma.

Santa Coloma no era una ciudad dormitorio: hasta 1975 el número de empresas no paró de crecer

-¿Es un cierre de empresas por la crisis o porque las empresas se quieren deslocalizar y buscan beneficio en otros sitios?

-Hubo quien optó por la deslocalización de la empresa, aunque no lo hicieron porque faltara trabajo. Se trasladaban empresas a zonas en las que todavía no había habido una conflictividad laboral importante, como pasaba en Alicante, por ejemplo. Pero los empresarios que daban trabajo a las empresas de Santa Colona en el sector textil o en la piel, con mayoría de empleo femenino, optaron por cerrar. Pero la producción no bajó en Catalunya, se trasladó a talleres ilegales; otra vez se volvió a la economía sumergida. Las empresas grandes solo se dedicaban a distribuir la producción, pero esta pasó a la economía sumergida. Con ello, los trabajadores, que habían luchado por los derechos laborales, perdieron lo que habían conseguido. En la economía sumergida se cobraba normalmente por pieza individual; si había un día de fiesta, no producías y por lo tanto esa semana cobrabas menos.

-¿Existía entonces la sanidad universal?

-No había sanidad universal. Cuando tú trabajabas, te daban de alta y te daban la cartilla de la Seguridad Social, y con eso ibas al médico de cabecera y luego al especialista. Pero cuando dejabas de trabajar, porque había cerrado tu empresa, ya no tenías derecho a un médico. Como no había nada informatizado, con la cartilla ibas al médico de cabecera y te visitaba; pero cuando necesitabas ir a especialistas, la atención se complicaba.

-¿Qué papel desempeñó la Iglesia, arropó el sindicalismo?

-La Iglesia de Santa Coloma se implicó en todas las luchas políticas y sociales. Hubo un grupo de párrocos que se implicaron. Pero si nos remitimos a lo estrictamente sindical, destacaría a Josep Catà, párroco de la Iglesia de Can Mariner, que nos dejaba su despacho para que se pudieran reunir los militantes de CC.OO. o a Joan Morán, párroco de la iglesia del Raval, cura obrero no solo por ideología sino porque trabajaba en la empresa del metal de Santa Coloma SAEC.SA. Se implicó como líder sindical; él era el primero en todas las huelgas y manifestaciones. Fue una implicación importante porque para muchos de los trabajadores católicos se convirtió en una referencia, un ejemplo a seguir.

-Y llegamos a la huelga general de 1976.

-En julio de 1976, el rey nombró a Adolfo Suarez como presidente del Gobierno y la izquierda no tenía ninguna confianza en que eso comportara una democracia plena, pues al fin y al cabo era un falangista, un franquista. Para presionar al gobierno, la Coordinadora de Organizaciones Sindicales de España convocó una huelga general en todo el país, en protesta contra el paro, la crisis, la congelación salarial, las sanciones, los despidos, así como a favor de la amnistía política y laboral, y para reclamar la formación de un Gobierno amplio de consenso democrático. 

Imagen de la huelga general en 1976 en Santa Coloma de Gramenet
Imagen de la huelga general en 1976 en Santa Coloma de GramenetArchivo personal de Lola Carrión

La Iglesia de Santa Coloma se implicó en todas las luchas políticas y sociales

¿Cómo fue?

-Se trataba de demostrar la capacidad de movilización y de incidencia que tenía la izquierda, que estaba dispuesta a luchar para avanzar lo máximo posible en un estado democrático y de derecho. Esta huelga tuvo poco éxito en el sector de servicios, como los transportes públicos, pero sí tuvo éxito en el sector industrial en toda España. Fueron millones de personas las que pararon. En Santa Coloma se cerró todo, bares, tiendas, escuelas, fábricas… La prensa destacó que Santa Coloma había sido un caso excepcional, cerró todo. También es verdad que hubo un trabajo previo muy importante por parte de los sindicalistas, de coordinación con las asociaciones de vecinos y los centros sociales, para que ayudaran a implicar en la huelga al sector servicios, locales, bares, tiendas…

-Lo recuerda bien…

-Santa Coloma parecía una ‘ciudad fantasma’. Esto se hizo con mucho trabajo, porque se organizaron piquetes. Los enlaces sindicales decían que la gente quería ir a la huelga pero que tenían miedo de que el empresario los despidieran. Se crearon piquetes para llamar a la huelga a los trabajadores que no habían salido de su empresa. Había sectores temerosos del despido y necesitaban la presencia de los piquetes para salir a la calle a hacer huelga.

¿Qué luchas o conflictos sindicales destacaría en Santa Coloma?
-Las de Casadesport, Irsa, Creaciones Ponz, Eurostil, Casademont, Pieles Oslo, Jover’s o Nespral. Las luchas por los convenios colectivos (metal, construcción, textil, químicas…) que se convocaban en la ciudad fueron muy seguidas por los trabajadores, incluso en el sector textil una vez desconvocada la huelga, en Santa Coloma continuaron unos días más.
-¿Y a qué personas?
-A Cristóbal García, secretario general de Comisiones Obreras; a Pablo Sánchez, a Antonio Roldán, y a María Espigares, de IRSA, del metal. También citaría a María Jiménez, de Casademont, a Rosa García de Jover’s, a Paqui Higuera de Eurostil del sector textil. Y no puedo olvidar a Pepi Ruiz, a Emiliana Salinas, a Alicia Ruzafa y a Antonia Romero del sector de la piel, en el que estaba yo. En comercio destacaron Manuela Monterroso, María Molina y Carmen González, enlaces de la primera gran empresa de este sector en la ciudad, Simago. Lucharon mucho desde el ámbito del comercio. En aquella época hubo manifestaciones para reivindicar que los sábados por la tarde no se trabajara. Hoy se trabaja hasta los festivos.

Cinco lugares destacados de la historia local reciente de Santa Coloma

1. LA DAMM. La fábrica DAMM, cuyas instalaciones en terrenos de Can Zam son ocupadas hoy por Cacaolat, era de las grandes empresas donde anidó el movimiento sindical. En la huelga general del 12 de noviembre de 1976, convocada por la Coordinadora de Organizaciones Sindicales, los enlaces sindicales no estaban seguros de que pudieran sacar a los trabajadores a la calle. Al llegar el piquete informativo, formado por mujeres, se encontró con una barrera formada por la Guardia Civil, que le cerraba el paso. Y cuando el piquete decidió marcharse, al poco rato lo alcanzaron los trabajadores, que decidieron sumarse a la huelga para emular a sus compañeras….
2. EUROESTIL. Este lugar -en la avenida Santa Coloma-, hoy un local bajo un gran edificio frente a la Torre Balldovina, era una fábrica de confección textil, tenía cientos de trabajadores. Cuando los empresarios quisieron cerrar, las trabajadoras se quedaron dentro y estuvieron gestionando la empresa durante meses. Ellas confeccionaban, vendían… “Los empresarios querían cerrar, pero trabajo no faltaba…”.
3. IRSA. Hoy es el colegio público Mercè Rodoreda, en la calle Milà i Fontanals. La fábrica de relojes IRSA daba empleo a más de 200 trabajadores. “Un lugar con mucha conciencia de clase donde se cuestionó el régimen…” María Espigares salió elegida aquí enlace sindical de CC.OO. en 1975.
4. Casadesport. Confeccionaba piel, Sus instalaciones se encontraban en el edificio que hoy acoge los centros escolares Rosselló-Pòrcel y Joan Salvat Papasseit (rambla Sant Sebastià). “Emiliana Salinas fue aquí la líder de un movimiento que aunaba lucha sindical y reivindicaciones políticas…” Tras la huelga, la empresa cerró…
5. Casademont. Dedicada a la confección textil, mayoritariamente estaba compuesto por mujeres y situada en la calle Santa Anna. Desempeñó un papel destacado en las luchas del convenio del textil en la década de los 70.  

Una primera versión resumida de esta entrevista fue publicada en pasado 7 de agosto en la revista El miral.net

Antonio Cerrillo Jodar

Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de ‘Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España’. (Librosdevanguardia) [email protected]

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