El canciller de Alemania, Friedrich Merz, admitió este lunes que la victoria electoral de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt supone una conmoción para él y para su partido, la democristiana CDU, que se desplomó en las urnas, pero también para Alemania en general. En rueda de prensa en Berlín junto al aún presidente regional del land, el democristiano Sven Schulze, el canciller dijo que esta victoria “tendrá consecuencias” y que “no es posible simplemente volver al orden del día sin más”.
Merz defendió entonces su determinación por seguir gobernado y por “continuar con las reformas, sin interrupción”, si bien concedió que ha faltado empatía con las inquietudes de la población, por lo que se comprometió a “explicarlas mejor”. Estaba así atribuyendo buena parte del triunfo de la ultraderecha en el land del este a no haber sabido transmitir la necesidad de unas reformas estructurales (“tenemos que hacer más que justificar las reformas matemáticamente, económicamente; tenemos que explicarlas mejor”) y también a que él mismo como persona ha sido un tema en la campaña electoral.
El canciller afirmó este lunes que la coalición gubernamental de conservadores y socialdemócratas es sólida, que fue elegido para un mandato de cuatro años a partir del 2025 y que no abandonará por mucho que la ultraderecha apriete: “Rendirse no es una opción”. Los medios de comunicación alemanes han especulado en los últimos tiempos sobre un posible hastío de la CDU con Merz, debido a su impopularidad, que estaría llevando al partido democristiano a sopesar su sustitución.
Concesión de la CDU
El democristiano derrotado en Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, admite que la AfD tiene un “mandato para gobernar”, aunque no tenga mayoría absoluta
A su lado, el democristiano derrotado en Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, reconoció que la AfD tiene un “mandato para gobernar”, aunque le falten tres escaños para la mayoría absoluta en el hemiciclo, y que la CDU no cooperará con este partido y pasará a la oposición.
Este mismo lunes por la mañana su contrincante de la AfD y vencedor de las elecciones, Ulrich Siegmund, aseguró que “existe comprensión hacia nuestras posturas en algunos sectores de los conservadores”, que hablarán con ellos, y que confía en que algunos diputados de la CDU en el Parlamento del land apoyen a título individual un futuro gobierno de la AfD.
“Sabemos que Alemania, debido a su historia [nazismo], tiene una responsabilidad particular; siempre preservaremos nuestro orden político y nuestros fuertes lazos con Europa”, declaró el canciller, quien aseguró que defenderá la Constitución (en Alemania se la llama Ley Fundamental) en toda situación que surja si la AfD finalmente gobierna Sajonia-Anhalt.
El triunfo de la ultraderecha en este land poco poblado del este, con 2,1 millones de habitantes, ha propinado un manotazo no solo al Gobierno de Merz y a su partido en particular, sino que modifica además el paradigma político de Alemania sustentado durante decenios desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. La AfD considera que esto les propulsará hacia el gobierno de Alemania en las próximas elecciones generales, previstas en principio para el 2029.
El 20 de septiembre hay otras dos elecciones regionales de relevancia: Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín (la capital tiene rango de land). En las de Mecklemburgo-Antepomerania, otro land del este, Alternativa para Alemania lidera los sondeos con en torno a 36%, si bien parece que la presidenta socialdemócrata, Manuela Schwesig, cuyo partido caería al 29%, podrá tejer una coalición alternativa. En Berlín, el panorama está más repartido, con la izquierdista Die Linke, la CDU y la AfD muy igualadas. En cualquier caso, todo apunta a que la CDU, que actualmente lidera la coalición de gobierno berlinesa, perdería el puesto.
