La aplicación Off nace de una necesidad personal. Hace un par de años, Oliver Canosa echó en falta una herramienta que le ayudara a limitar el uso del teléfono móvil mientras trabajaba. “Hacía una pausa para dedicar cinco minutos al móvil y esta se acababa alargando diez minutos”, recuerda el emprendedor. “Encontré algunas soluciones en el mercado, pero con precios de suscripción muy elevados, poco flexibles y muy básicas”, indica Canosa, quien añade que además la mayoría son de Estados Unidos.
A falta de conocimientos tecnológicos, el protagonista contactó con profesionales del mundo de la tecnología para que le ayudaran a crear una herramienta propia. “Le dedicábamos nuestro tiempo libre y tardamos dos años en desarrollarla”, explica Canosa. La primera versión de la app para móviles Off vio la luz a finales del año pasado después de una inversión superior a los 100.000 euros. “Es una herramienta para mejorar la relación con el teléfono móvil porque te permite poner límites de tiempo de forma flexible y tener una relación más sana con tu dispositivo”, indica el cofundador. Además, el emprendedor ha llegado a un acuerdo con la startup It’s Complicated para ofrecer soporte psicológico a los usuarios a través de la red de psicólogos con los que cuenta esta empresa alemana.

Varios miles de usuarios de más de 120 países ya utilizan esta app, que apunta a los 100.000 usuarios antes de acabar el año y que está disponible en catalán, español, francés, inglés y chino. El principal mercado es Europa, pero Off cuenta también con una importante presencia en países como Marruecos, Argelia, Estados Unidos, India, China y Pakistán.
La startup ha llegado también a un acuerdo con Fever, una plataforma tecnológica internacional que ofrece experiencias culturales y de entretenimiento. La idea es que los usuarios de Off puedan acceder desde la propia app a las propuestas de Fever, impulsando la vivencia de actividades en el mundo real como alternativa al uso del teléfono móvil.
Off tiene dos fuentes de ingresos principales. Por una parte, el pago de las suscripciones por el uso de la aplicación. Por otro lado, la startup cobra un porcentaje por cada reserva de experiencia contratada en Fever a través de su app, así como por cada consulta psicológica contratada en It’s Complicated.
La empresa emergente tiene su sede en Barcelona, aunque Canosa explica que las tres personas que integran la compañía trabajan en remoto.
