La IA está haciendo verter ríos de tinta en el mundo editorial desde todas las perspectivas posibles; desde el apocalipsis laboral a la promesa de una productividad sin fricciones. En ese coro de voces emerge Open to Work. Cómo ir un paso por delante en la era de la IA (Océano), cuyo autor es Ryan Roslansky, consejero delegado de LinkedIn –la red social profesional más grande del mundo, con más de 1.300 millones de miembros en el 2026– y vicepresidente de Microsoft Office y Microsoft Copilot. Cofirma el ensayo Aneesh Raman, director de oportunidades económicas también de LinkedIn, exredactor de discursos de Obama y reputado analista del futuro del trabajo.
No hablan desde la academia ni del activismo, sino desde los dashboards donde se monitorizan en tiempo real millones de trayectorias profesionales. Ese es el principal activo de una obra que se presenta como guía para entender el impacto de la IA en el trabajo, pero escrita como un relato de época. Arranca con la crisis del Apolo 13 y el famoso “Fracasar no es una opción”, metáfora que los autores utilizan para hablar de un mercado laboral donde las luces de alarma se encendieron con la irrupción de ChatGPT y compañía.
“Soy el perro viejo que aprendió el truco nuevo, y la IA es el truco nuevo”, resume una enfermera
Su tesis no es discutir si la IA transformará el empleo, sino qué hacen las personas y las empresas cuando la explosión ya ha ocurrido. “Durante los últimos años, mientras gran parte del mundo se ha concentrado casi exclusivamente en la inteligencia artificial, nosotros adoptamos un enfoque distinto y nos concentramos, con la misma curiosidad, en la inteligencia humana”, escriben. Quedarse quieto no es una opción razonable.
Roslansky y Raman organizan el libro en ideas que acaban adoptando el formato de eslóganes: los empleos son conjuntos de tareas más que títulos, las carreras se parecen a un muro de escalada más que a una escalera, las empresas deben dejar de pensar en organigramas rígidos para operar como redes de proyectos… Desde esa mirada, la IA no aparece como un enemigo abstracto, sino como un acelerador de tendencias previas: automatiza trabajo rutinario, empuja a reconfigurar puestos y obliga a revisar qué sabe hacer realmente cada profesional más allá de la etiqueta de su cargo.
Open to work. Cómo ir un paso por delante en la era de la IA

En esa pedagogía del “no luches contra el futuro”, los autores se apoyan en casos concretos. “Siempre digo que la IA no va a quitarme el trabajo, porque sé lo que yo aporto y que la IA no puede hacer”, explica Ume, una joven ingeniera de software que vio cómo buena parte de su trabajo puede hacerlo una IA. En lugar de derrumbarse, convirtió esa constatación en palanca para redefinir su identidad profesional. Ahora utiliza modelos generativos para pulir analogías, diseñar contenidos y ahorrar tiempo técnico.
“Soy el perro viejo que aprendió el truco nuevo, y la IA es el truco nuevo”, dice en el libro Jonetta Gresham, enfermera reconvertida en gestora de proyectos. Buen resumen de la pregunta que se plantea entre líneas: ¿qué parte de nuestro trabajo queremos que siga siendo irreemplazablemente humana?

