
Nos cuesta imaginar una película sin su banda sonora. La música sirve de acompañamiento, per también acompaña al espectador en su viaje emocional, subraya el significado de las imágenes e indica qué sentir. Para dar una mayor relevancia al rol de la música en los audiovisuales, el TecnoCampus y la Escuela Superior del Taller de Músics han llegado a un acuerdo para impulsar la colaboración en el ámbito de la formación artística y audiovisual y el trabajo interdisciplinario en áreas como la composición, la interpretación y la postproducción.
En virtud de este convenio, firmado por el director general del TecnoCampus, Josep Lluís Checa, y la directora del centro musical, Blanca Gallo, los futuros directores de cine y compositores musicales podrán trabajar juntos en un entorno real. A la firma del acuerdo asistieron también Àlex Cassanyes, coordinador del itinerario de Composición en el Taller de Músics; Adso Fernández, director del Departamento de Industrias Culturales del TecnoCampus; Jorge Oter, coordinador del Grado de Medios Audiovisuales y Santos Martínez, profesor de Sonido y música.
La colaboración nace de una necesidad práctica detectada en las aulas, tal y como explica Santos Martínez, también coordinador de prácticas del Grado de Medios Audiovisuales: “A veces nos cuesta encontrar gente que pueda venir a interpretar la música de los proyectos que se hacen en algunas asignaturas. Vimos que era una buena oportunidad para que el Taller nos proporcionara músicos que pudieran participar en nuestros proyectos”.
Primeras colaboraciones
El acuerdo ya ha pasado de la teoría a la práctica en la asignatura de Dirección Cinematográfica, optativa de cuarto curso. Los estudiantes de esta materia han trabajado codo con codo con los alumnos de la especialidad de Composición del Taller de Músics para crear las bandas sonoras de sus cortometrajes. Estos trabajos se encuentran actualmente en fase de postproducción y pronto se podrán ver en el Festival Panòptic de Mataró.
Para los estudiantes del Taller de Músics, asimismo, este acuerdo, también viene a resolver un problema histórico de falta de material visual sobre el que trabajar: “No tenían materiales originales a partir de los cuales ellos pudieran componer y hacer música”, explica Martínez, que destaca la importancia de poner en contacto a compositores con creadores de piezas audiovisuales inéditas.
El acuerdo también es una forma de reivindicación de la música original en el sector audiovisual, un ecosistema donde la inteligencia artificial también irrumpe con fuerza. En este sentido, el profesor Santos Martínez, que también es compositor profesional, defiende la formación académica frente al avance de la tecnología: “La inteligencia artificial puede hacer clichés y los puede hacer muy bien, pero donde estén los creadores, los artistas, la gente que tiene una formación y una vocación, no hay punto de comparación”.
Martínez puntualiza que no se trata de formar a compositores en el TecnoCampus, sino a directores audiovisuales que desarrollen un criterio sonoro. “Es muy diferente trabajar con un director de cine que tiene sensibilidad por la música y conocimientos mínimos que no trabajar con alguien que no tiene ni idea, porque a veces eso dificulta mucho la comunicación”, afirma.
Nuevo plan de estudios
Este acuerdo también llega en un momento de transición para el grado de audiovisuales, que el próximo curso estrenará un nuevo plan de estudios. Esto implicará algunos cambios de nomenclatura en las materias, pero, según explica Martínez, se mantendrá la relevancia del itinerario de Sonido y Música, así como de asignaturas clave como Creación Musical, Producción Musical y Producción de Bandas Sonoras.
Con este convenio, el TecnoCampus se apoya en una institución con una trayectoria “tan larga y reconocida” como el Taller de Músics para garantizar que sus graduados entiendan el sonido como una parte indisoluble de la narrativa cinematográfica.
