El presidente de Puig, Marc Puig, ha hecho balance de la fallida operación para fusionar el grupo con la estadounidense Estée Lauder con un diagnóstico claro: “Puig no está en venta”. Tras cortar las conversaciones, el directivo ha destacado que la compañía se encuentra “más fuerte que nunca” y ha defendido “todo el potencial” que tiene por delante en solitario.
Así lo ha afirmado durante su discurso durante la Junta General de Accionistas de la compañía, celebrada este viernes en Barcelona de forma telemática, en la que repasó también su papel al frente de la empresa los últimos 22 años y su nuevo rol, tras el nombramiento de José Manuel Albesa como consejero delegado.
La negociación para unir los dos grupos trascendió el 23 de marzo. Fue la compañía norteamericana la que llamó a la puerta de Puig, ha concretado Marc Puig, con el objetivo de crear el grupo líder en el segmento de la belleza premium.
”Nos dijeron que nosotros somos muy fuertes en fragancias y también tenemos presencia en skyncare y maquillajes, y que ellos era más fuertes en lo segundo. Y que la fusión sería complementaria tanto en negocio como en términos geográficos”, ha comentado el presidente de Puig a preguntas de un accionista.
En su discurso ante la junta, Marc Puig ha afirmado asimismo que cuando la familia Lauder se puso en contacto con la multinacional catalana, dejaron claro que, dado que no están en venta, cualquier operación de estas características “debería contemplar tres aspectos clave de esta posible fusión”. Estos son la “gobernanza, el liderazgo del negocio y las consideraciones económicas que reconocieran correctamente el valor de la compañía y resultaran equitativas para todos los stakeholders”. Estas condiciones, ha proseguido, no se dieron tal y como Puig creía adecuado y, por lo tanto, “no fue posible alcanzar un acuerdo que resultara satisfactorio para ambas partes”. “Por ello, acordamos que lo más adecuado era dar por finalizadas las conversaciones”, ha concluido el presidente ejecutivo.
Además, recordó las conversaciones con Kering, que propuso a Puig “un posible acuerdo de licencia a largo plazo de sus marcas de belleza” a cambio de una participación minoritaria en Puig y una contraprestación en efectivo. Sin embargo, estas negociaciones tampoco fructificaron.
Aún así, el directivo ha puesto en valor que ambos casos envían un mensaje sobre la posición que Puig ha logrado en el sector de la belleza, con un “sólido reconocimiento” muy por encima del que correspondería a su tamaño. “Confirman nuestra posición como una compañía muy respetada en la industria”, ha defendido.
A partir de ahora, la multinacional sigue con su plan de crecimiento, cuya nueva fase detallará en el día de los accionistas que celebrará el 28 de octubre en Madrid, ha adelantado José Manuel Albesa en su intervención. El recién nombrado consejero delegado ya había avanzado que la ruptura de la negociación con Estée Lauder no modifica su hoja de ruta estratégica. En ella, contemplan nuevas operaciones corporativas que le permitan ganar volumen en un sector muy competitivo.
Los accionistas han aprobado este viernes las cuentas anuales del año 2025, en el que la compañía obtuvo un beneficio neto atribuible de 587 millones en 2025, un 6,5% más que en el año anterior, y una cifra de ventas netas de 5.042 millones de euros, un 7,8% más. Asimismo, han dado luz verde al reparto de un dividendo de 237 millones de euros en total, a razón de 0,42 euros por acción, lo que corresponde a un 40% del beneficio neto del grupo.
Por último han reafirmado la reelección de Marc Puig como consejero Ejecutivo, Nicolas Mirzayantz, Daniel Lalonde, Ángeles García-Poveda y Christine Ann como consejeros independientes y Jordi Constans, Ioannis Petrides y Rafael Cerezo. El nombramiento de José Manuel Albesa como consejero delegado y de Julie Van Ongevalle con la categoría de consejera independiente han quedado también aprobados.
El consejo de administración de Puig queda de esta manera formado por trece miembros. El presidente de Banc Sabadell, Josep Oliu, dejó su cargo como consejero del grupo en abril, siete meses antes de que finalizara su mandato. La salida se produjo de manera voluntaria y por la cercanía del plazo de vencimiento de su cargo en diciembre. Ocupaba el puesto desde el año 2002. De todas maneras, Oliu seguirá muy vinculado al grupo ya que continuará como presidente del consejo de administración de Exea, el holding de la familia Puig que aglutina las acciones de la sociedad cotizada. Oliu está vinculado a Exea desde 1992 en diferentes puestos y desde 2007, como presidente.
La acción de Puig cerró este viernes superando los 16 euros, un 1,25% más que el día anterior. El inicio de las negociaciones con Estée Lauder disparó su valor, pero tras la ruptura cayó un 13,4%. Con todo, en la última semana ha ido ganando terreno de nuevo.
