Las empresas de defensa, un sector estratégico copado por los hombres

El sector de la defensa, tan de moda gracias al histórico impulso inversor que está recibiendo, cuenta con un hándicap: apenas emplea a mujeres. Las grandes empresas se encuentran muy ­lejos de la deseada paridad en sus plantillas y el déficit feme­nino se hace aún más evidente en los órganos de dirección, ya que ninguna de ellas dispone de primeras espadas. Falta talento femenino y directivas femeninas en un sector que crece sin parar y que sigue siendo muy masculino.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó el año pasado a los primeros espadas del sector militar para presentarles el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. El Ejecutivo se comprometió a cumplir con un gasto del 2% del PIB en Defensa, lo que significa invertir más de 33.000 millones cada año en distintos proyectos. En la imagen del encuentro en La Moncloa, el 90% de los presentes eran hombres. La misma fotografía se repitió en Feindef, la feria bianual que reúne a lo más granado de la defensa en España. Entre los stands de las grandes compañías la mujer brillaba por su ausencia. El sector estratégico, por tanto, está en manos de hombres.

Un informe de EY apunta que una mayor presencia femenina mejoraría la productividad

Un informe de EY publicado hace unos días identifica claramente este déficit: la industria militar necesita “atraer más mujeres a la formación en especialidades vinculadas a la defensa, tanto en la universidad como en la FP”. La conclusión de la consultora presidida por Federico Linares surgió de entrevistas a los principales directivos de la industria, quienes concluyeron que el incremento de la presencia femenina mejoraría la productividad ante “un escenario próximo de creciente escasez de personal cualificado”.

En la principal compañía de defensa española, Indra, la presencia femenina es una necesidad. En primer lugar, en el propio consejo de administración, donde se incumple en este momento la ley de paridad, ya que apenas un 33% en el órgano de gobierno de la cotizada son mujeres (la renuncia de Helena Espinosa a finales del año pasado provoca este incumplimiento). La compañía se encuentra en este momento en plena búsqueda de una consejera independiente. En el comité de dirección de Indra tampoco hay una pre­sencia equitativa de hombres y mujeres, ya que solo cuenta con una mujer. Y en la plantilla la diferencia también es evidente: de los 11.012 trabajadores a cierre del 2025, 2.705 eran mujeres.

Sólo una empresa puede presumir en este momento de acercarse a la paridad: Escribano (EM&E)

Otra gran compañía de la defensa que necesita atraer talento femenino es Navantia, en cuyo comité de dirección apenas se encuentran cuatro mujeres. ­Situación similar se produce en GDELS/Santa Bárbara. Y en Airbus. Y en Sapa. Las mujeres tienen aún un largo camino por recorrer en la industria de defensa, históricamente muy masculinizada. Solo una empresa española puede presumir en este momento de acercarse a la paridad en lo que a su plantilla se refiere: Escribano (EM&E), que cuenta con un 40% de traba­jadoras. Otra excepción en el complejo sector es la de Mónica Martínez, presidenta de GMV, compañía fundada por su padre.

No existe una radiografía completa de cuántas mujeres se encuentran empleadas en este momento en la industria de la defensa en España. La única aproximación la ha realizado la consultora PwC, que concluye que en las empresas militares, de seguridad, aeronáuticas y de espacio el empleo femenino representa el 23% del total, con un peso ligeramente inferior a la media industrial, del 29%. No obstante, el dato abarca a más compañías que las exclusivamente de la defensa. El sector, concluye la consultora, “presenta retos estructurales entre los que se encuentra la presencia de mujeres trabajadoras”.

Las propias empresas de defensa son conscientes del déficit de talento femenino y están trabajando en reducir la brecha. Los centros de formación e ­instituciones públicas están ofreciendo oportunidades y el Ministerio de Defensa lanzó la iniciativa ‘Mujer, Ingeniería y Defensa’ que, precisamente, busca promover las vocaciones femeninas en un sector al alza y con recorrido por la aplicación dual (militar y civil) de sus productos.

Fernando Hernández Valls

Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro ‘El año que vivimos sin Gobierno’ (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.

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