El duelo por el Elíseo está aún más abierto

El actual paisaje político francés entra en la categoría de lo que el filósofo polaco-británico Zygmunt Bauman definió como “modernidad líquida”. Nada es sólido. Todo muta y cambia sin cesar. El desenlace de las elecciones municipales plantea un análisis complejo y a veces contradictorio. La misma estrategia de un partido ha dado resultados dispares según qué ciudad. La única conclusión clara es que las elecciones al Elíseo dentro de un año para suceder a Emmanuel Macron están más abiertas que nunca, por lo que el contexto, los candidatos y las campañas serán decisivos. Los votantes, con gran cultura democrática, inclinan la balanza de maneras difíciles de prever.

Es verdad que la extrema derecha se mantiene fuerte. Conserva Perpiñán y ha conquistado Niza, Carcasona y Castres, pero ha fracasado en Marsella, Nimes y Toulon, a pesar de que tenía posibilidades de ganar. En Nimes, por ejemplo, lo ha acabado haciendo un comunista. El frente republicano para evitar el triunfo de la extrema derecha ya no es tan sólido como antes, pero aún puede funcionar. Conviene tenerlo en cuenta para las presidenciales.

Los socialistas han podido mantener las alcaldías de París y de Marsella, además de ganar en Montpellier, Lille y Rennes. En todas estas urbes no se aliaron con La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical). El reverso de la medalla ha sido la pérdida de Brest, Limoges y –aún más doloroso-, Clermont-Ferrand, la ciudad de la multinacional Michelin, bastión ininterrumpido del socialismo desde hace un siglo.

La extrema derecha sigue fuerte, pero el frente republicano la ha frenado en Marsella, Toulon y Nimes

Los Republicanos (LR, la derecha de tradición gaullista) se presenta, por número de municipios, como la primera fuerza local de Francia. Ello no obsta para que hayan perdido en plazas principales como París, Lyon o Nantes. Este partido sigue sin tener ni liderazgo ni programa claros de cara a la batalla del Elíseo.

Los verdes, que fueron victoriosos hace seis años, se han debilitado. Han salvado por los pelos la alcaldía de Lyon, pero han perdido Poitiers, Besançon, Estrasburgo y Burdeos.

La Francia Insumisa presume de sus victorias en Saint-Denis (150.000 habitantes), en la periferia norte de París, y en Roubaix (100.000), en la frontera con Bélgica. Pese al triunfalismo de sus dirigentes, ha mostrado otra vez sus límites. LFI es prisionera del radicalismo y de las salidas de tono -algunas antisemitas- de su carismático líder, Jean-Luc Mélenchon, cuya presencia complica la unión de la izquierda. Tampoco le ayuda la etiqueta de ser el partido preferido en los enclaves con alta densidad de población de origen árabe y religión musulmana, precisamente como Roubaix y Saint-Denis.

Los socialistas han perdido la simbólica Clermont-Ferrand y les lastra su relación con La Francia Insumisa

En cuanto al macronismo -o lo que queda de él- las municipales han constatado otra vez su muy escaso arraigo territorial. El partido Renacimiento logra las alcaldías de Burdeos y Annecy como premio de consolación. Le Havre, en Normandía, es un caso especial. Su alcalde, Édouard Philippe, fue el primer jefe de gobierno nombrado por Macron en el 2017. Aguantó tres años. Luego se alejó del presidente y fundó su propio partido de centroderecha, Horizontes, formalmente aliado del macronismo en la Asamblea Nacional, aunque con autonomía propia. Philippe ganó la reelección en Le Havre, lo cual refuerza su candidatura al Elíseo. Esta sea quizás la consecuencia más evidente de las municipales, si bien a Philippe le queda todavía mucho camino por recorrer. Todos son conscientes de que, para superar el primer turno y hacer frente a la extrema derecha, será necesario que Los Republicanos y el centro macronista presenten una candidatura única, algo nada fácil de consensuar desde el punto de vista programático y personal.

Son tantas las incertidumbres sobre la política de alianzas y los candidatos finales que nadie en Francia se atreve todavía a dibujar el panorama del 2027, más todavía cuando el sistema electoral, a dos vueltas, da a los ciudadanos un gran poder de corrección en el último momento.

Eusebio Val Mitjavila

Corresponsal de ‘La Vanguardia’ en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

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