Los mercados se agarran a las palabras de Donald Trump. El mandatario anunció ayer el inicio de conversaciones con el régimen de Irán y una tregua de cinco días que alejan el espectro de posibles bombardeos a las instalaciones energéticas del golfo Pérsico. Teherán desmintió de forma tajante la versión de la Casa Blanca.

Pero las bolsas cogieron la pelota al vuelo para justificar una subida robusta, que se apoyó también en el desplome del precio del petróleo, que se hundió por debajo de los 100 dólares el barril, con un retroceso que por momentos rozó el 15%. En los parquets reinó el caos: el Ibex pasó de una caída del 2,5% a unas ganancias de casi el 3% para cerrar con un avance del 1%. El sector de las aerolíneas fue de los más beneficiados en las plazas mundiales.
“El apetito por el riesgo ha repuntado este lunes. Las bolsas europeas suben, los rendimientos de los bonos están bajando drásticamente y el dólar estadounidense ha cedido parte de sus ganancias”, decían los analistas de Ebury en una nota.
Más allá de las emociones, los datos indican que la guerra ha dejado heridas profundas que no se curarán con un apretón de manos. Por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía justo ayer advirtió que estamos viviendo “una crisis energética peor que la de los años setenta” y que 40 instalaciones energéticas, en nueve países diferentes, han sido “severamente o muy severamente” dañadas, con lo que se puede tardar meses en regresar a la normalidad, incluso si la guerra terminara mañana.
Asimismo, el banco Goldman Sachs considera que la producción de petróleo va a caer hasta un 40% en cinco años por los daños y falta de inversiones, con lo que se va a romper el récord histórico del petróleo en 147 dólares (en esos niveles, como ya ocurrió en los últimos cincuenta años, llega una recesión).
Movimientos tan bruscos en las bolsas hacen pensar en alguna operación especulativa
Tampoco parece importar que el precio de los fertilizantes (un tercio del comercio mundial de este material depende del paso por el estrecho de Ormuz, ahora cerrado) se ha disparado desde el conflicto un 30%, lo que amenaza, según Naciones Unidas, con desatar una crisis alimentaria a larga escala.
Sin embargo, los mercados ya no descuentan futuros escenarios en base a análisis técnicos, sino que parecen moverse entre el deseo, la profecía autocumplida y la volatilidad, bajo la esperanza de que, como en otras ocasiones, Trump se echará para atrás para evitar daños mayores a la economía. “El mercado está ciertamente alentado por la perspectiva de una calma en las hostilidades” en Oriente Medio, comentaba a la AFP Steve Sosnick, de Interactive Brokers. Pero, matizó, “los inversores han oído lo que querían oír”. Y esto, en el mejor de los casos.
La otra posibilidad es que estamos ante pura especulación. Entre los anuncios del magnate (cuando la capitalización bursátil del SP500 se elevó en pocos instantes en dos billones de dólares) y el posterior desmentido de las autoridades de Irán (cuando las cotizaciones perdieron un billón de dólares en valor) transcurrieron tan solo 56 minutos.
En menos de una hora se intercambiaron entre compras y ventas unos 3 billones de dólares en el índice más representativo de Wall Street. Una oscilación muy anómala. Es legítimo preguntarse quién se ha beneficiado de movimientos tan bruscos.
De hecho, pocos minutos antes de que Trump publicara el mensaje que abría las perspectivas de tregua, se produjo (algo visible en los gráficos de la sesión) un movimiento poco habitual de compras en el S&P 500 por unos 1.500 millones de dólares y otro de ventas de futuros sobre el petróleo por casi 200 millones. Ganancia final total: unos 60 millones de dólares. ¿Quién conocía la información de antemano?
La Agencia Internacional de la Energía alerta de que se tardará en volver a la normalidad
Irán tachó las declaraciones de Trump de fake news, le acusó de solo querer ganar tiempo y de guerra psicológica para “manipular el mercado”. El politólogo estadounidense Ian Bremmer, de la consultora Eurasia, ayer comentó: “La corrupción es la parte estructuralmente más significativa de la administración”. “No está claro si esto es el inicio de otro “TACO trade” (‘Trump siempre se acobarda’), dado que Irán parece estar desmintiendo la noticia de conversaciones. El sentimiento del mercado podría sufrir un nuevo revés si el alto el fuego encuentra algún obstáculo”, advierten desde Ebury.
Por cierto: las siete magníficas tecnológicas están en pérdidas anuales, desde el 4% de Alphabet hasta el 20% de Microsoft. ¿Alguien se acuerda de la burbuja de la IA? Si no hay gas, no hay chips, ni centro de datos ni tampoco inteligencia artificial.

