España dispone de suelo urbanizado para construir casi 500.000 viviendas en cuestión de un año y medio o dos si se aceleraran todos los trámites. Se trata de la principal conclusión de un informe que ha elaborado el Ministerio de Vivienda en el que analiza con precisión la situación de los sectores residenciales situados en las distintas comunidades autónomas. Si se impulsara la promoción en estos terrenos, el déficit habitacional que hoy estima el Banco de España, de 700.000 inmuebles, se reduciría de forma considerable.
El estudio rebate la creencia generalizada de que hay una gran falta de suelo finalista y viene a evidenciar que hay suelo disponible y que es imprescindible un impulso a la edificación. Vivienda ha trabajado durante más de un año en el informe que analiza el suelo ya urbanizado en todo el territorio nacional situado en sectores residenciales de más de 1.000 viviendas. Por tanto, se trata de terrenos listos para construir y sobre los que no se necesita modificar el planeamiento. El paso que faltaría para promover vivienda es que los propietarios de este suelo, principalmente comunidades autónomas y ayuntamientos, aunque también promotores privados, impulsen la construcción, indican fuentes del ministerio.
Hay 236.000 inmuebles en fase de construcción y otros 2,4 millones en suelos que hay que adaptar
Andalucía cuenta con la mayor cantidad de suelos listos para construir, con más de 100.000. Le sigue la Comunidad Valenciana, con casi 95.000; Castilla-La Mancha, que roza los 80.000, y Madrid, con casi 60.000. Catalunya se sitúa en un escalón inferior al tener posibilidad de promover 24.000 viviendas de forma inmediata.
El plazo para que este medio millón de potenciales viviendas se entreguen a sus propietarios sería de un mínimo de un año y medio si se aceleran todos los trámites. Una vez el suelo es finalista son necesarias las licencias, y, a partir de ese momento, comienza la construcción. La siguiente etapa es la fase de finalización, con las consiguientes comprobaciones legales de la obra. Y, por último, la fase de ocupación y suministro. En este punto es importante recordar el problema de viviendas que se construyen pero no tienen suministro eléctrico, y, por tanto, no se pueden ocupar. Es decir, para finales del 2027, España podría ampliar su parque residencial de forma considerable.
A estas viviendas que potencialmente se pueden construir de forma inmediata hay que añadir que, actualmente, hay unos 236.000 inmuebles en proceso de promoción y otros 2,4 millones de posibles viviendas que se encuentran en suelos que necesitan procesos de urbanización que se demorarán en el tiempo, aunque no necesitan revisiones en el planeamiento urbanístico.
Para Xavier Vilajoana, presidente de la asociación española de promotores (APCE), el estudio confirma que el principal problema del sector inmobiliario no radica en la falta de previsión urbanística, sino en la enorme dificultad para convertir esa previsión en vivienda efectiva. El estudio de Vivienda sitúa en más de 15 años el plazo medio de ejecución de desarrollos de vivienda, lo que pone de manifiesto “hasta qué punto nuestro sistema resulta excesivamente lento para responder con la agilidad que exige la demanda residencial”, añade Vilajoana. “En materia de vivienda, no basta con planificar, es imprescindible poder ejecutar”, concluye.
