
No ha habido sorpresas. El pleno del Congreso ha tumbado este martes la proposición de ley de Junts para prohibir el uso del burka y del niqab en los espacios públicos a las primeras de cambio. El redactado de los posconvergentes, que incluía una disposición adicional que transfería a la Generalitat –a los Mossos d’Esquadra– más competencias en materia de seguridad e identificación de personas, no ha pasado el primer examen parlamentario, la toma en consideración. Ningún grupo ha apoyado el texto de los de Carles Puigdemont.
Al defender la norma, el diputado de JxCat Josep Pagès, ha señalado que se trata de un debate complejo y que ha tenido en cuenta lo que se ha legislado al respecto en “otras democracias europeas”, si bien ha tachado también de “sumisión, humillación y esclavitud” el empleo de estas prendas.
Además, Pagés ha rechazado que su iniciativa sea racista. “Es igualdad y garantiza la convivencia democrática y la seguridad pública”, ha esgrimido el diputado, que ha tenido reproches tanto para el “racismo de Vox y de sus imitadores en Catalunya” –una alusión a Aliança Catalana–, y la “demagogia y populismo” de las izquierdas con este asunto. “No hay voluntad de romper la convivencia”, ha rematado Pagès, que ha subrayado que el empleo del burka y del velo integral “es una discriminación contraria a la dignidad de las personas, según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo”.
PP y Vox, que votaron a favor de una iniciativa de los de Santiago Abascal para vetar esas prendas, aunque a diferencia de la de JxCat conllevaba un régimen sancionador, se han opuesto esta vez por la parte referente a la delegación competencial, que sí contaba con el apoyo de otros grupos como ERC o Bildu que, en cambio, reprochan el veto al burka y el niqab.

