España e Italia piden flexibilidad fiscal a Bruselas frente a la crisis energética

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se encuentran en las antípodas ideológicas de Europa. Pero en la cumbre comunitaria de Chipre ambos mandatarios coincidieron en un diagnóstico: las medidas propuestas por la Comisión Europea para amortiguar la crisis energética derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz son demasiado pobres. Hace falta dar flexibilidad fiscal, consideran, a los estados para combatir las consecuencias del conflicto en las facturas.

“Es un buen marco, pero es insuficiente”, criticó ayer Sánchez. En su llegada a la primera jornada de la cumbre, el jueves, Meloni también apuntó que a Europa le faltó coraje para buscar soluciones a la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Medio. “Aprecio la propuesta que ha hecho la presidenta de la Comisión Europea sobre el tema de la energía, es un paso adelante, pero no es un paso adelante suficiente”, subrayó la italiana.

Sánchez puso tres ideas encima de la mesa. Primero, insistió en la necesidad de un impuesto a los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas “para permitir financiar buena parte de las respuestas que nos están llevando ahora mismo a proteger a los ciudadanos”, pese a que por ahora la Comisión Europea se ha cerrado en banda a proporcionar un marco comunitario para una herramienta de este tipo y lo ha dejado en manos de los estados miembros.

En esto Sánchez también ha encontrado en Meloni una aliada: Italia es, además de España, otro de los cinco países solicitantes que pedían imitar la idea del 2022, en plena crisis energética derivada de la invasión de Ucrania. Pero la Comisión cree que los precios no están tan altos como hace cuatro años ni hay riesgo de escasez inminente como para que se justifique recurrir al dispositivo de emergencia para aprobar medidas de este tipo.

La batalla por el próximo presupuesto de la UE arranca con el portazo de Berlín y La Haya a ampliarlo

Además del mecanismo europeo para gravar los impuestos de las energéticas, España e Italia piden que la Comisión Europea sea flexible con las reglas fiscales para hacer frente a esta crisis, siguiendo el ejemplo de la excepción que se hizo para el rearme de Europa. Para Sánchez, esto representa, “al igual que se ha hecho con el gasto en defensa, abrir el debate de una flexibilización de las reglas fiscales para la inversión en esa transformación energética y en esa electrificación”.

“El espacio fiscal no es el mismo para todos”, coincidió Meloni en la localidad costera chipriota de Ayia Napa. “Cuando uno se mueve demasiado tarde, el precio que se paga es más alto y, por lo tanto, en mi opinión hay que razonar con mayor apertura, eficacia y eficiencia. Esto afecta también a la cuestión del pacto de estabilidad y de su suspensión”, apuntó la italiana.

La Comisión ya había dicho que no era posible, y ayer su presidenta, Ursula von der Leyen, cerró la puerta completamente al decir que la cláusula general de escape solo se puede activar en caso de “recesión económica severa”, y por fortuna “no es la situación actual”.

Por último, Sánchez planteó extender los fondos europeos de recuperación de 6 a 12 meses más, desde el mes de junio, para vincularlos con la electrificación y la transformación energética de la economía. “La gran lección de todos estos shocks energéticos derivados de la guerra es precisamente eso. La necesidad de electrificar y de continuar con esa apuesta por las renovables que lleva haciendo el Gobierno de España desde hace ocho años”, consideró.

La presidenta de la Comisión dice que la cláusula de escape solo se puede activar en una recesión “severa”

En la conferencia de prensa posterior, Von der Leyen también hizo oídos sordos a estas peticiones y se limitó a recordar que una tercera parte de los 300.000 millones de euros de los fondos destinados a la transformación energética todavía están guardados en un cajón y, por lo tanto, instó a los estados miembros a utilizar los 95.000 millones restantes e invertirlos en energía ­renovable.

La cumbre europea de Nicosia también fue la primera oportunidad de los líderes comunitarios de comenzar a discutir la arquitectura del próximo presupuesto comunitario. Aquí la división entre el norte y el sur volvió a ser evidente. Alemania y los Países Bajos rechazaron de forma tajante las ambiciones de algunos líderes, como Sánchez, de revisar al alza las cuentas comunitarias. “Europa debe arreglárselas con el dinero que tenemos”, advirtió el canciller alemán, Friedrich Merz, en declaraciones a los medios después de indicar que esto “significa también que hay que reducir el gasto en otras áreas” –como los fondos de cohesión– si hay que invertir en “nuevas prioridades” como la defensa. La batalla está servida.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

También te puede interesar