
Pedro Sánchez se ha reunido este lunes en Ereván, la capital de Armenia, con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en pleno choque con el estadounidense Donald Trump. El actual inquilino de la Casa Blanca tiene en su particular diana de amenazas políticas a ambos mandatarios, que han aprovechado su encuentro en los márgenes de la cumbre de la Comunidad Política Europea para mantener una reunión bilateral.
“En tiempos en que el respeto por las reglas y la democracia importa más que nunca, quienes las defienden se reconocen entre sí”, ha celebrado el mandatario español. “Dentro y fuera del campo”, ha ironizado Sánchez, ante el inminente Mundial de Fútbol que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México. Ambos se han intercambiado las camisetas de las selecciones de España y Canadá, con sus apellidos impresos en la espalda, y han confiado en que ambos equipos disputen la semifinal, o la final, del Mundial.
Más allá del regalo protocolario, y de la buena sintonía que el socialista Sánchez y el liberal Carney han reflejado en su encuentro, el primer ministro canadiense ha trasladado la “gran admiración” que siente por el “liderazgo” del presidente español. Unas palabras diametralmente opuestas a las que Trump dedica habitualmente a Sánchez, al que calificó de “perdedor”. La amenaza del presidente de Estados Unidos de anexionarse Canadá sólo sirvió para reforzar políticamente a Carney, que en marzo del 2025 sucedió a Justin Trudeau como primer ministro. Lo mismo ocurre con Sánchez: cada nueva embestida de Trump refuerza su perfil político internacional, hasta situarse al frente de una “internacional progresista” junto al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
“Tenemos mucho que hablar, tenemos una gran colaboración entre los dos”, ha asegurado Carney antes de reunirse a puerta cerrada con Sánchez. El presidente del Gobierno, a su vez, ha considerado al primer ministro de Canadá como un “amigo y aliado de España y de Europa”. Ambos mandatarios, según ha informado la Moncloa, han abordado el contexto global “reivindicando la defensa del sistema multilateral y del derecho internacional, así como el potencial de las relaciones bilaterales fluidas y constructivas en materia comercial y una mayor cooperación en materia energética y de soberanía digital”.
El presidente llega tarde a la cumbre europea debido a un problema técnico en el Airbus con el que viajó a Armenia, que le obligó a hacer noche en Turquía
Sánchez también se ha reunido este lunes, entre otros mandatarios, con el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, anfitrión de esta nueva cumbre de la Comunidad Política Europea, y ha participado en varias mesas redondas y encuentros. No obstante, el mandatario español se perdió la inicial foto de familia de la cumbre, porque el Airbus A310 oficial en el que viajó hasta Ereván le volvió a jugar una mala pasada. Y no es la primera vez.
El presidente del Gobierno inició en la tarde del pasado domingo el viaje hacia Armenia, pero un imprevisto de carácter técnico, según informó la Moncloa, le obligó a aterrizar en Ankara, la capital de Turquía. La delegación española hubo de pasar la noche en Ankara, e incluso se desplazó hasta allí un Falcon oficial por si el Airbus no podía continuar su ruta. Finalmente, Sánchez pudo reanudar su viaje esta mañana en el Airbus, aunque llegó tarde a la cita y se perdió la foto de familia.
No es la primera vez que Sánchez sufre percances técnicos de los aviones oficiales que utilizan el Gobierno y los Reyes, debido a la antigüedad de la flota. Ya durante los mandatos de Mariano Rajoy se intentó comprar nuevos aviones oficiales, sin éxito. Y pese a la necesidad, el Ejecutivo tampoco ha tratado de reactivar esta iniciativa debido a la ofensiva política del Partido Popular, que acusa a Sánchez de un uso desmedido de los aviones oficiales con cargo al erario público.

