La UE impone nuevas sanciones a los colonos israelíes violentos

Europa comienza a olvidarse de la sombra de Viktor Orbán. La llegada del nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar, se ha plasmado este lunes con una decisión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, que ha llegado a un acuerdo político para imponer nuevas sanciones contra colonos y israelíes violentos. Aunque no es una medida de gran calado —España insiste en la suspensión completa del Acuerdo de Asociación con Israel—, hasta ahora no se podía cumplir porque requiere unanimidad, y el polémico exprimer ministro húngaro había bloqueado esa decisión.

“Ya era hora de que nos moviésemos del estancamiento a la acción. El extremismo y la violencia tienen consecuencias”, ha celebrado la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, después de que ninguno de los ministros de Exteriores presentes en la reunión de este lunes en Bruselas pusiera objeciones a esta medida, que incumbe a siete personas y entidades. El ministro israelí de Exteriores, Gideon Sa’ar, no ha tardado en condenar una medida que considera “arbitraria e injustificada” y movida por “motivos políticos”.

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Sin acuerdo para medidas más ambiciosas como suspender las ventajas comerciales de Israel

Sin embargo, para alcanzar este acuerdo sobre las represalias contra los colonos violentos —también se han sancionado algunos nuevos líderes de Hamas—, la UE ha renunciado por el momento al paso que debía ir de la mano, las sanciones a dos ministros ultraderechistas del Gobierno de Beniamin Netanyahu, que se han sacado de la mesa por ser un paso demasiado ambicioso para algunos de los países comunitarios.

Fuentes diplomáticas aseguran que el “trabajo sigue en marcha” para tomar medidas a escala europea para limitar el comercio con los asentamientos, otra propuesta de Francia y Suecia que no está vista con tan malos ojos, pero, según ha dicho Kallas, todo sigue a la espera de que la Comisión Europea elabore un documento formal por ser quien tiene las competencias de comercio en la UE. “Lo he pedido, pero la propuesta no está allí y no puedo hacer el borrador”, ha remarcado, señalando veladamente al comisario de Comercio, Maros Sefcovic.

Todo son opciones de menor calado que la suspensión completa del Acuerdo de Asociación con Israel, lo que propone el Gobierno de Pedro Sánchez. España, junto a Irlanda y Eslovenia, insistió en la última cumbre en esta medida, algo muy complicado porque exige unanimidad. Sin embargo, tampoco hay acuerdo entre los Veintisiete para la posibilidad de suspender las ventajas comerciales a Israel recogidas en el acuerdo de asociación entre la UE, una propuesta que exige solamente mayoría cualificada, es decir, el voto favorable de por lo menos el 55% de los Estados miembros —15 de los 27— que representen, como mínimo, el 65% de la población de la UE.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha pedido en su llegada a la cumbre de Bruselas que Kallas someta de una vez por todas a votación la posibilidad de suspender las ventajas comerciales, para comprobar cuántos países están de acuerdo y obligar a todos los Estados miembros a posicionarse. 

“Constatemos cuántos somos los que estamos de acuerdo y los que no; no vale simplemente no traer las decisiones a la mesa o simplemente decir de manera vaporosa que no se constata que haya mayoría cualificada”, ha pedido el ministro español en su llegada a la reunión. “Está en juego la credibilidad de la Unión Europea en el momento en el que nos enfrentamos a la mayor crisis mundial de este siglo”, ha remarcado. 

Pero la alta representante de Exteriores considera que todavía no existe el consenso necesario. Nada puede avanzar sin el visto bueno de Italia y Alemania, que, pese a que han endurecido el tono con Israel, por el momento no están por la labor de ir más allá que con las sanciones a los colonos extremistas. “Es verdad que hay muchos Estados miembros que quieren más, pero también muchos otros que no quieren más”, ha zanjado Kallas en la rueda de prensa final.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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