Más que el arte de la negociación, lo propio del presidente de Estados Unidos es su destreza incomparable para hacer que el mundo esté pendiente de sus ocurrencias. Ahora sí, ahora no.
En un fin de semana largo como este, cuando el lunes los estadounidenses celebran el día de los caídos, una de las fiestas laicas más importantes del país, que marca el inicio del verano y de la temporada de eso tan arraigado en su cultura como son las barbacoas, Donald Trump tiene sobre ascuas a los ciudadanos de aquí y de fuera.
Debería pasar estas jornadas en su mansión de Bedminster (Nueva Jersey), pero el viernes por la tarde modificó su agenda. Tras un mitin en Long Island (Nueva York), regresó a Washington. La explicación más clara la dio cuando confesó que no iba a asistir a la fiesta en una isla de Bahamas por las segundas nupcias de su hijo Donald.
“Aunque realmente quería estar con Don Jr. y con el miembro más nuevo de la familia Trump, su futura esposa, Bettina, circunstancias relacionadas con el Gobierno y mi amor por Estados Unidos no me lo permiten”, escribió en su red social.
Crece el furo entre los conservadores por destinar 1.776 para satisfacer a los afines del presidente
El presidente del “nunca más guerras” está en un tira y afloja con Irán, sin olvidar que muchos no descartan una aventura militar en Cuba, al estilo de la realizada para secuestrar a Nicolás Maduro en Venezuela, con el objetivo de cazar al “fugitivo” Raúl Castro. El líder de facto de la isla fue imputado esta semana por asesinato al ordenar supuestamente el derribo dos avionetas con cuatro estadounidenses, en 1996.
Mientras tanto, en medio de unos auto elogios a su gestión económica que los votantes descalifican en las encuestas precisamente por el costo del conflicto bélico en Oriente Medio, una guerra civil política le ha estallado entre sus manos. El Partido Republicano ha evidenciado esta semana una grietas en su apoyo hasta ahora homogéneo a Trump.
Un buen número de representantes y senadores conservadores se levantaron frente a las tácticas del presidente, que trata de gobernar como un rey absolutista negando el contrapeso constitucional conferido a la rama legislativa.
En una situación insólita durante los mandatos de Trump, cuando los legisladores republicanos mostraron poco interés en enfrentarse a su política vengativa. Mediante campañas de represalia en elecciones primarias, mensajes intimidatorios en su red social, insultos en acto políticos y la amenaza de que puede movilizar a la base del movimiento MAGA para atacar a cualquiera en cualquier momento que no siga su dictado.
Los republicanos se alían con los demócratas para aplazar votaciones a favor de la Casa Blanca
De esta manera Trump ha logrado someter a los miembros del partido, un colectivo de culto a su figura como ningún antecesor había logrado en la historia moderna. Sabían que una palabra crítica contra Trump o su agenda podría desencadenar una campaña de represalias para expulsar a un republicano considerado desleal. Eso ocurrió el pasado martes, cuando el legislador Thomas Massie perdió las primarias ante el elegido por Trump y solo unos días antes había sucedido lo mismo con el senador Bill Cassidy.
Pero, ni siquiera ese peligro de desquite frenó la revuelta propiciada por el hartazgo de una guerra que califican de innecesaria, por la oposición al gasto imperial del salón baile que se construye Trump para su mayor gloria y la creación de un fondo de compensación de 1.776 millones de dólares contra la supuesta (y falsa) instrumentalización de la justicia por la administración Biden. Esto abre la puerta a conceder indemnizaciones a los golpistas que el 6 de enero del 2021, incitados por Trump, trataron anular el resultado de las urnas.
Esta disconformidad se ha demostrado con hechos políticos. En primer lugar, el Senado aprobó a la octava intentona, una moción demócrata orientada a poner fin a la guerra o limitar los poderes de guerra de Trump, después de superar el límite de 60 días.
El jueves fue a más. El grupo republicano canceló por sorpresa una votación similar sobre el conflicto de Irán en la Cámara de Representantes al comprender que iban a perder en ese reto..
Trump tiene el país sobre ascuas por el conflicto militar mientras le estralla una guerra civil política
La guinda llegó luego en el Senado. Los republicanos pospusieron la aprobación de miles de millones en financiación adicional para las agencias de control migratorio. Esa fue su respuesta al fondo de compensación. Trump respondió como si escuchara llover. Pero cada vez más se cierne tormenta.
