
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó ante el Comité de Finanzas del Senado que el gobierno de Donald Trump avanza con determinación en la creación de la Reserva Estratégica de Bitcoin, un proyecto impulsado mediante orden ejecutiva presidencial en marzo de 2025.
Durante su testimonio del 3 de junio sobre el presupuesto del año fiscal 2027, Bessent utilizó la expresión “procediendo con toda la celeridad deliberada” para describir el ritmo de trabajo del Departamento del Tesoro.
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Esta frase indicaría que su administración mantiene un avance sin pausas innecesarias, pero con el cuidado debido ante una tecnología emergente. “Es una nueva tecnología, es terreno nuevo. Nos aseguramos de usar las mejores prácticas para que sea duradero en el futuro”, señaló Bessent, reconociendo la complejidad del proceso, pero reafirmando el compromiso del Ejecutivo.
La reserva actual se nutre principalmente de bitcoin incautados por las autoridades federales, evitando por ahora compras directas con fondos públicos que impacten al contribuyente, en línea con la estrategia neutral desde el punto de vista presupuestario ordenada por Trump.
Más de un año después de la firma de la orden ejecutiva, el avance cobra relevancia en un contexto de competencia geopolítica. Países como China y Rusia han intensificado su interés en activos digitales, mientras Estados Unidos busca consolidar su liderazgo financiero global.
La reserva actual del gobierno estadounidense ronda los 328.000 bitcoin, valorados en aproximadamente 21.000 millones de dólares. Bessent también instó al Congreso a aprobar este verano la Ley de Claridad Regulatoria para Criptoactivos (CLARITY Act), legislación que busca establecer un marco regulatorio claro para los activos digitales, como lo ha reportado CriptoNoticias.
Según el secretario, esta ley es esencial para atraer innovación, evitar la fuga de empresas al exterior y fortalecer la seguridad económica nacional.
El testimonio refleja un cambio de postura histórica en Washington. De una posición inicialmente cautelosa hacia las criptomonedas, el gobierno actual ha pasado a integrarlas como parte de su estrategia de política económica y de primacía del dólar.
Sin embargo, persisten desafíos como los siguientes: aún no se ha logrado codificar la reserva en ley mediante proyectos legislativos, y la implementación técnica requiere protocolos robustos de custodia y gobernanza.
Además, persiste el debate sobre el riesgo de volatilidad de mantener una gran cantidad de bitcoin en los balances estatales, la falta de una ley que codifique definitivamente la reserva y la prioridad que se otorga a un activo digital frente a otros desafíos económicos más inmediatos. También surgen preocupaciones sobre la custodia segura de estos activos y los potenciales riesgos de ataques cibernéticos.
Lo dicho por el secretario destacaría que la “celeridad deliberada” equilibra la urgencia estratégica del gobierno de Donald Trump con prudencia institucional, un enfoque que podría servir de modelo para otras naciones que evalúan reservas en Bitcoin.
En este punto es importante decir que lo que está en juego trasciende la custodia de 328.000 bitcoin. La decisión de Washington de tratar un activo digital como reserva soberana marca un antes y un después en la arquitectura financiera global. Si la CLARITY Act avanza este verano y la reserva se codifica en ley, Estados Unidos habrá convertido una apuesta experimental en doctrina de Estado.
Si el proceso se estanca, cederá terreno simbólico y estratégico a rivales que ya observan cada movimiento del Tesoro. La «celeridad deliberada» de Bessent no es solo una descripción del ritmo burocrático; es, en el fondo, la apuesta de que se puede liderar una revolución financiera sin perder el equilibrio institucional. El mundo tomará nota del resultado.
