
La agencia de la ONU para los refugiados informó el martes de que se ha registrado la muerte o la desaparición de 144 personas frente a las costas de Mauritania mientras intentaban llegar a Europa. Esta cifra se conoce tras tres operaciones de rescate llevadas a cabo en Mauritania entre el 14 y el 18 de julio, según la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que ha pedido un mayor acceso a la educación y a oportunidades laborales para crear alternativas a las peligrosas travesías marítimas.
Un total de 143 personas fallecieron a bordo de una única embarcación que partió de Bufaloto, en Gambia, y fue rescatada el 18 de julio tras pasar 25 días a la deriva en el mar. La embarcación transportaba cadáveres y 38 supervivientes, según ACNUR, que estuvo presente en el desembarque en Nuadibú (Mauritania) para prestar apoyo. “Entre los supervivientes de esa embarcación había dos niños que han perdido a todos sus familiares durante el viaje y que se están recuperando en el hospital”, declaró el portavoz Matt Saltmarsh en una rueda de prensa de la ONU en Ginebra.
No pudo facilitar de inmediato detalles sobre si se ahogaron o fallecieron por hambre, sed o alguna otra causa. Las víctimas procedían de países del África subsahariana, señaló, sin dar más detalles. Otra persona fue hallada muerta a su llegada en otra embarcación que desembarcó en Mauritania el 14 de julio, según ACNUR.
En total, se llevaron a cabo tres operaciones de rescate entre el 14 y el 18 de julio en Mauritania, de las que sobrevivieron 387 personas, añadió la agencia de la ONU. En lo que va de 2026, se han registrado 17 desembarcos en Nuadibú y Nuakchot, en Mauritania, con un total de 2.147 personas rescatadas.
Las llegadas de migrantes y refugiados a Europa por mar a través de las principales rutas se han reducido en más de un tercio este año, con algo más de 40.000 llegadas frente a las 65.407 registradas en el primer semestre de 2025, según datos de la ONU.
Sin embargo, el número de fallecidos y desaparecidos se mantiene en “niveles alarmantes”, según ACNUR.
