Después de doce noches consecutivas de bombardeos estadounidenses en territorio iraní, que han hecho saltar por los aires el acuerdo de alto el fuego firmado el mes pasado por los presidentes Donald Trump y Masoud Pezeshkian, la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha rechazado este jueves el retorno de las hostilidades. En una resolución aprobada con 214 votos a favor y 208 en contra, esta es la segunda vez que la cámara baja reafirma la autoridad del Congreso sobre la guerra.
Aunque el carácter vinculante de la medida, que también debe ser aprobada en el Senado, es disputado, este supone un nuevo revés para la Administración Trump, que ha visto erosionarse el apoyo de la bancada republicana a su operación militar en Irán desde que comenzó el 28 de febrero. A pesar de que el partido de Trump tiene la mayoría en ambas cámaras legislativas, un grupo de cuatro republicanos rebeldes –Tom Barrett, Warren Davidson, Brian Fitzpatrick, y Thomas Massie– ha respaldado la medida impulsada por los demócratas.
Son los mismos legisladores que el mes pasado se unieron a los demócratas para sacar adelante una resolución similar. “Mi posición no ha cambiado”, ha dicho Barrett en un comunicado. “Solo el Congreso tiene la autoridad para autorizar una acción militar en Irán. Sigo dispuesto a trabajar con cualquiera para eliminar las amenazas hostiles contra nuestro país sin involucrarnos en otra guerra interminable”.
La medida, que no tiene fuerza de ley, se basa en la Resolución sobre Poderes de Guerra de 1973, aprobada durante la guerra de Vietnam por un Congreso que reclamaba el poder constitucional sobre las declaraciones de guerra. En principio, esta resolución no puede ser vetada por el presidente (en caso de que también supere el Senado), pero tampoco tendrá la etiqueta de ley. Es posible que la Administración Trump la impugne con el objetivo de llegar al Tribunal Supremo, que nunca se ha pronunciado sobre esta cuestión.
El rechazo de la cámara baja a la guerra en Irán, que según el Pentágono ya ha costado 37.500 millones de dólares, llega un día después de que la misma cámara aprobara la solicitud presupuestaria del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de 67.000 millones de dólares en fondos adicionales para cubrir, entre otras partidas, los costos futuros de la guerra.
Tan solo el 29% de los estadounidenses aprueba la operación militar en Irán, según la última encuesta de Ipsos
También llega en un momento en el que los estadounidenses expresan su mayor oposición al conflicto, en el que EE.UU. no ha cumplido ninguno de sus objetivos declarados al inicio de los bombardeos: el régimen iraní sigue en pie, sus milicias aliadas mantienen capacidad de amenaza contra EE.UU. y sus aliados regionales, y no ha renunciado al enriquecimiento de uranio para fines civiles. Además, la guerra ha generado un problema añadido, que ahora es el principal escollo para la paz: Teherán reclama el control del estrecho de Ormuz, donde en los últimos días ha atacado una serie de buques comerciales que pretendían cruzar a través de este cuello de botella crítico para el transporte de petróleo y mercancías.
Según una encuesta de Ipsos publicada la semana pasada, solo el 29% de los estadounidenses mantiene su apoyo a la guerra en Irán. Este porcentaje está compuesto principalmente por los acérrimos seguidores de Trump, el movimiento Make America Great Again, que se calcula que representa alrededor del 25% del electorado. Sin embargo, incluso ellos comienzan a expresar un cierto cansancio, especialmente por el aumento de los precios del petróleo, que este jueves ha vuelto a superar los 100 dólares por barril por primera vez desde mayo.
La votación en el Congreso se ha producido justo antes del receso estival de cinco semanas, que congelará la actividad legislativa en el Capitolio. “Cuando regresemos en septiembre, apuesto a que tendremos a más personas uniéndose a nosotros para decir poner fin a esto”, ha pronosticado el congresista demócrata Jason Crow, uno de los impulsores de la resolución.
Acuerdo nuclear con Arabia Saudí
Trump condiciona el pacto con Riad a su normalización de relaciones con Israel
Después de anunciar ayer un polémico acuerdo con Arabia Saudí que iba a permitir a Riad enriquecer uranio con la participación de empresas estadounidenses, el presidente Donald Trump ha puesto este jueves una condición: exigirá que Riad normalice sus relaciones con Israel mediante los Acuerdos de Abraham, con los que en su primer mandato logró que varios países árabes restablecieran sus relaciones diplomáticas con Tel Aviv.
Además, en una publicación en sus redes sociales, Trump ha remarcado que el pacto no permite el enriquecimiento de uranio, matizando que EE.UU. “no se opone a instalaciones nucleares civiles (sin enriquecimiento de uranio)”. El reino saudí ha dicho en el pasado que tan solo normalizará relaciones con Israel si se establece una vía clara hacia la creación de un estado palestino, algo que en la actualidad parece improbable.
El nuevo acuerdo nuclear, que en principio debería ser aprobado por el Congreso para tener validez, tendrá una vigencia de 30 años e implicará el desarrollo conjunto de un programa nuclear en el país el Golfo Pérsico. Según información filtrada a medios estadounidenses, el pacto podría permitir en el futuro la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio tras un estudio conjunto de ambos países, a pesar de que Trump lo ha negado.
Se trata de un asunto espinoso, pues muchos legisladores temen que el acuerdo abra las puertas para que Arabia Saudí trate de producir la bomba nuclear en el futuro, un arma atómica que, hoy en día, solo tiene en su poder Israel en la región. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha sugerido en el pasado que, si Irán logra la bomba nuclear, su país también buscará producirla, lo que a su vez elevaría la preocupación de Israel, que lleva años alertando sobre el riesgo de que esto ocurra.
