Hasta 192 obras públicas o lotes licitados por las administraciones quedaron desiertos en Catalunya durante el primer semestre del 2026. Lo ha explicado este lunes Cambra de Contractistes d’Obres de Catalunya (CCOC), que denuncia que estas licitaciones suman un total de 50,9 millones de euros en un contexto de aumento de los costes en la construcción.
De estos contratos desiertos, el 72% (134 actuaciones) corresponde a obras encargadas por las administraciones locales, como los ayuntamientos o las diputaciones, con un valor de 36,7 millones de euros. De hecho, estos organismos concentran prácticamente la mitad del total licitado durante la primera mitad del año.
La Generalitat sumó otros 58 contratos desiertos, con un presupuesto de 14,2 millones, mientras que la administración central cerró el semestre sin ninguna obra pública sin adjudicar. Aun así, los contratistas catalanes matizan que este dato debe leerse en el contexto de un volumen de licitación estatal en Catalunya “aún reducido”. Durante el primer semestre, el Estado licitó 396,3 millones en Catalunya, el 23% del total.
El 72% de estos contratos desiertos corresponde a obras encargadas por las administraciones locales
“Que una licitación quede desierta significa, en la práctica, que una administración no consigue adjudicar el contrato en las condiciones planteadas. En muchos casos, esto obliga a revisar el proyecto o el presupuesto, volver a licitar la actuación y, por tanto, retardar su ejecución”, lamentan desde la Cambra de Contractistes en un comunicado. La organización vincula este fenómeno de los contratos desiertos al encarecimiento de la energía y los diferentes materiales de construcción, agravado por la guerra en Oriente Medio, que “está presionando los márgenes de las empresas y dificultando la ejecución de contratos presupuestados antes de la escalada de costes”.
Por territorios, Barcelona concentró el número más elevado de actuaciones desiertas, con 80 obras o lotes y un presupuesto de 19,2 millones de euros. La siguió Tarragona, con 44 obras por 9,9 millones, y Girona, con 31 actuaciones por 7,4 millones. La Cambra de Contratistas destaca una “situación particular” en Lleida, donde se contaron 26 obras desiertas, pero con un importe mayor que en Tarragona o Girona, de 12 millones de euros, por el peso de algunas actuaciones de mayor presupuesto.
Entre las actuaciones de mayor importe sin adjudicatario está el proyecto de saneamiento y depuración de los núcleos de Aldover y Xerta, licitado por el Consell Comarcal del Baix Ebre, con un presupuesto de 2,9 millones de euros. También destacan dos actuaciones de la Diputació de Lleida: la mejora de la carretera LV 5055, entre la N-230 y Vilamòs, por 2,7 millones, y la mejora y estabilización de taludes de la carretera LV-9124, por 2,4 millones. Los empresarios del sector remarcan que se trata de actuaciones muy diversas, desde infraestructuras viarias hasta equipamientos municipales, “hecho que demuestra que el problema no se limita a una única tipología de obra”.
Este aviso de los contratistas catalanes coincide con otros mensajes que ha ido lanzando la patronal española de la construcción, que pide revisar los precios de la obra pública por los encarecimientos tras el inicio de la guerra en Irán. Según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el 90% de las constructoras españolas ya se han visto afectadas por esta escalada de precios a raíz del conflicto bélico.
