
La semana electoral estadounidense finalmente acabó con menos heridas de las que se pensaba. El pasado jueves se vivió un día negro, con el mayor retroceso de las tecnológicas desde la pandemia. Pero el balance final limitó los daños. En Europa, el Ibex salió airoso, con unas ganancias del 3,84% en las últimas cinco sesiones. La bolsa española vivió su mejor semana desde el pasado mes de abril. Su desempeño favorable se apoyó también en el descenso del petróleo, que bajó un 17% en la semana al cotizar por debajo de los 100 dólares el barril.
El viernes fue el día del rebote en Wall Street, después de que por la mañana los mercados asiáticos registraran fuertes bajadas. “Consideramos que la reciente corrección es más una fase de depuración a corto plazo que un cambio de tendencia fundamental. Los beneficios empresariales del S&P 500 aumentaron alrededor de un 50% interanual en el tercer trimestre”, recordaba Roger Rüegg, de ZKB/Swisscanto.
Los inversores creen que la correcciónde las tecnológicasdel pasado juevesfue exagerada
Asimismo, los inversores están asimilando las incógnitas sobre el desarrollo futuro de los centros de datos. Para Denny Fish, gestor de Janus Henderson, “es razonable pensar que en aquellos estados donde existe cierto rechazo se alcanzarán acuerdos para abordar el consumo de agua y la demanda energética, sin que las administraciones tengan que renunciar a ingresos fiscales. Además, en el sector tecnológico, una mayor regulación suele favorecer a las grandes compañías, que disponen de los recursos financieros y humanos necesarios para afrontar y cumplir unos requisitos regulatorios más estrictos”.
Igual que las bolsas, la economía de Estados Unidos va dando bandazos. Tras un pobre dato de empleo en septiembre, con solo 29.000 nuevas ocupaciones, se marcó otro punto sorprendente al crearse 165.000 trabajos el pasado mes. El índice de desempleo también bajó del 4,2% al 4,1%.
“El mercado laboral se ha mantenido extraordinariamente estable y equilibrado, y cerca del pleno empleo durante más de un año”, afirmó el presidente de la Reserva Federal de San Luis (Misuri), Alberto Musalem, aunque advirtió de que conviene vigilar las “bajas expectativas de encontrar empleo”.
Los analistas calculan que existe una probabilidad de aproximadamente el 71% de que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos de interés en su reunión de diciembre, puesto que un mercado laboral fuerte se interpreta como un dato susceptible de avivar la inflación, que es el mayor problema que afrontan los estadounidenses (como dejaron bien claro en las elecciones).
