Josep Ametller: “Entiendo la frustración del campo; hay que sentir más respeto”

Ametller Origen cumple 25 años en plena expansión. A la transformación de su red de tiendas se añade el desarrollo del Agroparc de Gelida y un hub hortícola en Mont-Roig del Camp, proyectos que marcarán un antes y un después en el modelo de integración vertical del grupo de alimentación. Josep Ametller (Sant Martí Sarroca, 1974), consejero delegado y co propietario de la cadena junto a su hermano Jordi, defiende en este sentido el potencial de la agricultura y de la alimentación para mejorar tanto la economía como la salud humana y el planeta. Todo ello, manteniendo el carácter familiar de la compañía, con capacidad –afirma– para asumir estos retos con recursos propios.

El año pasado facturaron un récord de 802 millones y llevan varios ejercicios creciendo a doble dígito. ¿Repetirán en este 2026?

Este año también creceremos a doble dígito, todavía hemos de cerrar el ejercicio, pero será así. Hemos cumplido los objetivos, con siete nuevas tiendas, de manera que ya tenemos 154 establecimientos, además de varias reformas. Todavía tenemos mucho recorrido en crecimiento, pero también mucha opción de mejora en sentido amplio.

¿Cómo serán las nuevas tiendas de Ametller?

La tienda actual ya tiene más metros cuadrados, sin perder la esencia. La fruta y verdura siguen siendo el motor, con más productos y nuevas categorías como carne, charcutería, pescado y platos preparados. El 80% de las tiendas que tenemos diseñadas para el futuro serán de este formato.

Catalunya tiene una red de distribución muy densa. ¿Tienen espacio para seguir creciendo aquí o piensan salir a otras comunidades autónomas?

En Catalunya todavía tenemos recorrido. En algunos lugares tenemos una presencia notable, como en Barcelona, pero hay ciudades en las que no estamos representados, como en muchos municipios de 15.000 habitantes, uno de nuestros focos para futuras aperturas. No nos planteamos salir fuera de Catalunya de momento.

Ventas

“Este año también creceremos a doble dígito; hemos cumplido los objetivos”

Tienen por delante proyectos de una gran envergadura. Hace unos años se planteó la posibilidad de buscar a un inversor para ayudar a desarrollarlos. ¿Lo necesitan ahora?

Eso fue en el 2021. Teníamos previsto el proyecto del Agroparc, con un volumen de inversión similar al de ahora, de 180 millones de euros, y Ametller tenía el tamaño que tenía. Finalmente, los plazos para desarrollar el Agroparc se alargaron, hemos comenzado en el 2025, y ahora ya tenemos otra dimensión. Lo podemos asumir con recursos propios. Queremos que Ametller sea una empresa 100% familiar, porque esto nos da una gran agilidad.

¿En qué punto se encuentra el Agroparc y cuándo empezará a ser una realidad?

El proyecto del Agroparc empezó en el 2011 con la compra de terrenos y demás. En el 2021 lo presentamos en Foment del Treball. Ha habido mucho trabajo detrás por su dimensión. Una vez obtenidos todos los permisos, las obras comenzaron en septiembre del 2025. Tendrá varias fases. Prevemos que la primera fase tangible esté en funcionamiento en el primer semestre del 2028. Entonces esperamos tener en marcha la planta de transformación, la biofactoría, la planta de generación de agua y los cultivos. Calculamos que esté acabado en unos diez años.

¿Por qué es tan importante para ustedes?

Supone cerrar el círculo, consolidar la cadena vertical, desde la producción hasta la venta al consumidor, pasando por todas las fases. Además, será una ventana a toda la comunidad, será autosuficiente energéticamente y aplicaremos la circularidad.

Propiedad

“Queremos seguir siendo una empresa cien por cien familiar”

¿Y el hub de Mont-Roig?

Está en otra etapa, más prematura. Es un proyecto para buscar una agricultura más tecnificada que nos permita producir en unas condiciones climáticas no tan propicias como las de ahora.

Como productores de alimentos, ¿les está afectando el cambio climático?

Venimos del sector agrícola y sufrimos el cambio climático más que nadie. Cuando escuchamos a alguien decir que esto no es real, le invito a venir al campo y ver el impacto que ha habido en los últimos cinco años.

¿Sufrieron las tormentas del mes de octubre?

Así es. Los aguaceros destrozaron nuestros cultivos de acelgas, por ejemplo, y durante un mes no hemos tenido este producto en la tienda porque no encontrábamos una alternativa con la calidad que exigimos. Esto teniendo en cuenta que se trata del producto en el que tenemos la mayor cuota de mercado, con un 50%.

El campo está protagonizando continuas protestas los últimos tiempos. ¿Qué está pasando en el sector?

También somos productores y tenemos la suerte de poder llegar al consumidor final con un modelo de integración vertical. Pero trabajar con unos costes así, sin saber cuándo podrás vender los alimentos que cultivas, ni a qué precio, resulta muy frustrante. A ello se suma el cambio climático. Entiendo perfectamente las dificultades que atraviesa el sector, que es absolutamente imprescindible en nuestra sociedad. Tendríamos que sentir más respeto y admiración por él.

Calentamiento global

“Sufrimos como nadie los efectos del cambio climático”

La inflación vuelve a acelerarse por los costes de la energía. ¿Habrá una subida del precio de los alimentos?

Nosotros tenemos ahora una inflación acumulada del 2,87% y la inflación general está por encima. Intentamos ajustar al máximo los márgenes y ser cada día más eficientes para poder contener estos aumentos de costes. Si suben los fertilizantes y los materiales, todo tiene un límite, y al final, si la situación no cambia, podría acabar afectando al precio final. Tenemos la esperanza de que se reabra el estrecho de Ormuz.

Han crecido mucho en la oferta de platos preparados y en algunas tiendas hay un espacio para comer, igual que en otras cadenas de distribución. El gremio de restauración dice que esto es competencia desleal.

Los platos preparados son una de las líneas que más ha crecido. Tenemos una cuota del 13% con ellos cuando nuestra cuota de mercado global es del 4,5%. Intentamos que tengan la máxima calidad y que sean lo más natural posible. No somos un restaurante, lo que hacemos es vender platos.

Hace un par de semanas, Aecoc pidió en su congreso una inmigración ordenada al gobierno que surja del 29-N para cubrir los puestos de trabajo que son necesarios. ¿Lo comparte?

El desorden no ayuda a nadie. En el sector agrícola ya hace tiempo que se aplica esto, con contratación en origen.

Como empresario, ¿qué le pediría al gobierno que salga de las próximas elecciones?

Que se inspiren un poco en una empresa privada. En el afán de superar los obstáculos que van surgiendo, de ser siempre mejores, de ser eficientes desde el trabajo y la responsabilidad. En la empresa privada pensamos siempre en cómo ser más competitivos, porque, si no, el mercado te expulsa. También creo que los seres humanos tenemos que unirnos para afrontar los retos que nos vienen, como el cambio climático, en lugar de hacer guerras.

María Teresa Gutiérrez Reyes

Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

También te puede interesar