El negocio de Mango ha logrado mantenerse al margen de la investigación por la muerte de su fundador, Isak Andic, en diciembre del 2024. La sacudida que supuso el fallecimiento repentino del empresario y la posterior investigación policial no han pasado factura al negocio de la compañía. Las ventas han crecido un 13% y rozan los 3.800 millones de euros, mientras que el beneficio avanza un 11% y se sitúa ya en los 242 millones de euros.
“El 2025 ha sido muy exigente, el primero sin nuestro fundador, pero lo hemos conseguido convertir en un año exitoso”, afirmó Toni Ruiz, presidente y consejero delegado de Mango, durante la presentación de resultados este marzo en la sede de Palau-solità i Plegamans.
Cambios en la estructura accionarial y empresarial
Desde el fallecimiento de Isak Andic los cambios se han sucedido a ritmo vertiginoso en el grupo, tanto en el accionariado como en el gobierno corporativo. Los tres hijos del fundador, Jonathan, Sarah y Judith Andic, se han repartido el 95% de Mango a partes iguales, mientras que el consejo de administración nombró presidente a Ruiz, que posee un 5% de los títulos, a la vez que incorporó nuevos consejeros independientes procedentes del mundo de la moda. No han sido las únicas novedades. La compañía se ha transformado en una sociedad anónima y ha reubicado su sede social en Palau, sin que ello signifique un interés por salir a bolsa.
Todo ello, mientras desarrollaban su plan estratégico y seguían abriendo tiendas. En total, Mango ha incorporado 260 nuevos establecimientos y reformado otros 86, con lo que su parque comercial ya cuenta con 2.931 puntos de venta. Se consolida así como uno de los grandes grupos del mundo de la moda que suma más establecimientos en la actualidad.
Para este 2026 Ruiz se mostró confiado en alcanzar el objetivo de los 4.000 millones de facturación marcado en su plan, pese a las incertidumbres en la economía que trae la guerra en Oriente Medio. “Tenemos una cadena de suministros flexible y diversificada” para afrontar la situación geopolítica, insistió Ruiz. La compañía cuenta con 126 tiendas en Oriente Medio, todas franquiciadas, y de momento ha tenido que cerrar 50 en Israel por directrices gubernamentales.
De igual forma afrontan los constantes vaivenes en la política comercial de Estados Unidos. Mango ya dispone de 60 puntos de venta en el país y ha aumentado las ventas allí un 50% en los últimos dos años, hasta situarse entre los cinco primeros países por facturación para la empresa. “Nuestra apuesta en Estados Unidos es de luces largas”, señaló entonces Daniel López, director de Expansión y Franquicias.
La situación financiera de la compañía permite afrontar esta etapa de crecimiento de manera “sana y rentable”. El margen bruto está en el 60,8% y la caja se mantiene fuerte, con un beneficio operativo (ebitda) de 722 millones (+13%) y un ratio de endeudamiento de apenas el 0,23% a final del 2025.
Con estas cifras y posición de caja, han invertido un récord de 225 millones de euros en el último ejercicio para expandir su negocio. “Mango atraviesa el momento más sólido de la historia”, concluyó Ruiz. El directivo y accionista minoritario ha superado así su particular prueba de fuego. Asumir la presidencia en un momento de shock por la muerte repentina del fundador y llevar el negocio al siguiente nivel no era tarea fácil.
En un reciente coloquio en el Círculo Ecuestre, Toni Ruiz destacó la transición “ordenada y tranquila” en la propiedad y estructura de Mango desde que falleciera el fundador. Isak Andic había iniciado el proceso de sucesión meses antes, aunque su muerte cogió a todo el mundo desprevenido. La buena marcha del negocio hizo que los tres hijos de Isak Andic se repartieran 204 millones de euros por dividendos recientemente.
