Andy Burnham ya ejerce como Primer Ministro del Reino Unido. El exalcalde de Manchester, que fue recibido en la mañana de este lunes por Carlos III en el Palacio de Buckingham, pronunció un discurso en las puertas de su nueva residencia, el 10 de Downing Street, en el que se comprometió a devolver la estabilidad al Reino Unido y admitió la falta de nivel de la generación política actual en en Reino Unido.
Burnham anunció acciones inmediatas para abaratar el coste de la vida, en ascenso en el territorio británico. El nuevo premier dijo que tan pronto como este martes se aprobarán medidas inmediatas en ese sentido, dentro de un plan que completará “más adelante este mismo año” con reformas para la próxima década. Un plan que, aseguró, construirá “una nueva economía” y “reindustrializará” el Reino Unido.

Burnham entonó asimismo un mea culpa colectivo, en el que dijo comprender que los británicos estén “hartos” de la política. Los políticos “no hemos estado a la altura”, admitió.
En un discurso que realizó sin ayuda de papeles y sin atril, como ya acostumbraba a hacer en Manchester, el nuevo premier redundó en la importancia de ayudar “a los más jóvenes a incorporarse al mercado laboral reformando el sistema educativo y ofreciéndoles más apoyo, incluido un mayor respaldo en materia de salud mental”. En su plan para una nueva economía —que, dijo, incluye, construir más viviendas sociales— defendió estos principios como “el modo justo y sostenible de reducir el gasto en prestaciones sociales, cumplir nuestras reglas fiscales y honrar nuestros compromisos de defensa con nuestros socios internacionales”.
Burnham cifró una primera propiedad: la vivienda. “Dentro de poco cruzaré esa puerta que tengo detrás —anunció, desde la explanada frente a la residencia del primer ministro— y daré mi primera instrucción: acabar con el sinhogarismo en nuestro país”.
El nuevo Primer Ministro, que visitó en la mañana de este lunes un centro de acogida para ciudadanos sintecho, subrayó en su primer discurso en el cargo su intención de poner “el bienestar de las personas en el centro de todo lo que haga”. “Os pido a todos —añadió— que rememos en la misma dirección. Construyamos un nuevo sentimiento de unidad nacional, de propósito compartido y de optimismo”. Burnham añadió un llamamiento a la autoestima nacional, para que se mandato sea “el momento en que el Reino Unido vuelva a creer en sí mismo, el momento en que recuperemos la esperanza”.
Burnham y su esposa, Marie-France van Heel —que también le acompañó a Buckingham—, llegaron a Downing Street entre aplausos y rodeados de amigos y familiares.
