Doce estados de EE.UU. piden ante un tribunal el bloqueo de la fusión entre Paramount y Warner

Donald Trump ya hace días que se frota las manos atisbando que la CNN, una de sus bestias negras informativas, será una sucursal de la Fox, su principal órgano de propaganda, bajo el imperio de la familia Ellison. Larry (el padre) y David (el hijo) están ambos rendidos al presidente de Estados Unidos, y son los propietarios de Paramount Skydance, que espera cerrar pronto los trámites para adquirir por 110.000 millones de dólares el legendario estudio Warner-Discovery, y el conglomerado de sociedades que alberga, como HBO o la CNN.

Ese pacto ya tiene la bendición del Departamento de Justicia (DOJ) y de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), pero el proceso no parece cerrado del todo. Al menos así lo pretenden doce estados de EE.UU., bajo gobierno demócrata, que este lunes presentaron una demanda para bloquear el acuerdo, en el que se considera el desafío más serio a una de las mayores fusiones de medios de comunicación y entretenimiento de la historia. Según los demandantes, este unión perjudicaría a los cines, dañaría a la industria del entretenimiento y a los propios ciudadanos a la hora de consumir  noticias y diversión.

La demanda, entre cuyos firmantes figuran el fiscal general de California, Rob Bonta, y la fiscal general de Nueva York, Letitia James, fue entregada ante un tribunal federal de distrito del norte de California. Los estados alegan que la operación viola la legislación federal antimonopolio, concretamente la Sección 7 de la Ley Antimonopolio Clayton, que prohíbe las fusiones que reducen la competencia y crean monopolios.

A esos dos poderosos estados se sumaron en la reclamación judicial Arizona, Colorado, Connecticut, Massachusetts, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Oregón y Washington.

Bonta, motor de la causa, señaló en un comunicado que la operación daría lugar a “precios más altos, menor calidad y menos contenido para el cine y la televisión, perjudicando a las salas de cine, a los distribuidores de televisión por cable básica y, en última instancia, al público, tanto en los sofás de sus casas como en las butacas de los cines de todo Estados Unidos.

“Esta fusión destruiría la competencia, creando una empresa gigantesca con un poder y una influencia sin precedentes sobre las noticias y el entretenimiento en todo el mundo. La adquisición de Warner Bros por parte de Paramount amenaza con aumentar los costes para los consumidores y poner en riesgo empleos y empresas en todo el país”, insistió James en otro comunicado.

Francesc Peiron Arques

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