Andalucía ha sido históricamente uno de los grandes bastiones electorales de la izquierda. Sin embargo, tras 33 años de gobiernos socialistas, ha pasado a ser un territorio dominado en las urnas por el centroderecha. ¿Qué ha ocurrido? La principal explicación es el desgaste provocado por la corrupción y el clientelismo asociado a partidos y sindicatos progresistas, que llevaron a una parte del electorado a respaldar al Partido Popular de Juanma Moreno. Después de siete años y cuatro meses de gobierno, sigue siendo el favorito para conservar la Junta. La buena marcha de la economía explica en gran medida ese respaldo.
Esta comunidad combina debilidades históricas con avances relevantes en convergencia tecnológica y en reformas económicas estructurales. Durante la etapa socialista, Andalucía dejó atrás en parte el modelo latifundista heredado de la economía señorial, el caciquismo y el atraso social y cultural,
y avanzó hacia un territorio más moderno y dotado de un Estado de bienestar equiparable al europeo. Sin embargo, aún arrastra importantes carencias. Sigue siendo la comunidad autónoma con el PIB per cápita más bajo de España y la mayor tasa de paro, si se excluyen Ceuta y Melilla. A ello se suman 173 días de espera para la atención sanitaria y una tasa estimada de inmigración ilegal del 7% de la población.
Buen ritmo económico
Andalucía es una comunidad que combina debilidades históricas con avances relevantes en convergencia tecnológica y en reformas económicas estructurales
La izquierda reprocha al gobierno de Moreno Bonilla el deterioro de los servicios públicos, especialmente de la sanidad, y su incapacidad para resolver los problemas de Andalucía. Esa valoración quedará en manos de los andaluces en las urnas. Los sondeos apuntan a que el PSOE, encabezado por la exvicepresidenta María Jesús Montero; Por Andalucía, de Antonio Maíllo y media docena de partidos de izquierda radical; y Adelante Andalucía, de José Ignacio García, no logran conectar con el electorado andaluz. Sus expectativas electorales les dejan sin opciones reales de gobierno y cerca de la marginalidad política. Por su parte, para el dirigente de Vox Manuel Gavida el principal objetivo es evitar que el PP revalide su mayoría absoluta. Su intención sería forzar a Moreno Bonilla a repetir las elecciones o imponerle sus criterios de extrema derecha, especialmente la lucha contra los migrantes ilegales.
El presidente de Andalucía se ha desmarcado con claridad de los planteamientos de la extrema derecha. Ha defendido la regularización de los migrantes sin papeles, aunque ha criticado la forma en que la ha abordado el Gobierno central, al que acusa de carecer de una política migratoria. A su juicio, esta cuestión, al igual que la sanidad, debería abordarse mediante un consenso de Estado. Sostiene que, durante sus casi ocho años de mandato, ha transformado el modelo productivo de Andalucía a partir de cuatro ejes: turismo de calidad, agroalimentación, industria y tecnología. Afirma haber creado 600.000 empleos, entre ellos 33.000 plazas de profesionales sanitarios. También reprocha a su antecesora, María Jesús Montero, haber reducido en 1.500 el número de médicos y haberle dejado medio millón de pacientes en lista de espera. Añade, por último, que Andalucía es la comunidad peor financiada por el Estado. Y, sobre todo, se ha comprometido a acercar la renta per cápita andaluza y la tasa de desempleo a la media nacional. Con él, Andalucía ha crecido por encima de la media española y al doble del ritmo europeo. Y no se ha registrado ningún caso de corrupción. Se ha convertido en el paradigma frente al Gobierno central de Pedro Sánchez.

