Fallece Édouard Balladur, referente de la derecha francesa

Édouard Balladur era uno de los últimos supervivientes de la clase política que protagonizó los Treinta Gloriosos, esos tres decenios, después de la II Guerra Mundial, en los que Francia -junto a gran parte de Europa occidental- conoció un crecimiento económico y un aumento del nivel de bienestar sin precedentes. El exprimer ministro conservador falleció en París, el lunes, a los 97 años.

Hombre serio y exigente, con un porte y un humor muy británicos, Balladur ha sido recordado como una figura destacada de la V República, sobre todo porque la sirvió, con notables resultados, en dos periodos cruciales y muy diferentes. Trabajó con George Pompidou cuando este era el primer ministro de De Gaulle, en los años sesenta del siglo pasado -también durante la gran crisis de la revuelta de Mayo del 68- y luego cuando Pompidou sustituyó al carismático general en el Elíseo. Más tarde Balladur sería el poderoso ministro de Economía y Hacienda en la primera cohabitación del presidente socialista François Mitterrand con la derecha. Años después ocuparía la jefatura del gobierno, al final del segundo mandato de Mitterrand.

Pocos personajes como Balladur han atesorado tanto poder e influencia en la V República sin llegar a ser presidentes. Él tuvo un papel relevante, como secretario general del Elíseo, en el último año de presidencia de Pompidou, muy mermado por la enfermedad que lo llevaría a la tumba. Como responsable de Economía, con Mitterrand, en los ochenta, Balladur tomó decisiones estructurales  de gran calado como la privatización de grandes empresas públicas, desde bancos (Paribas, Societé General, Crédit agricole) a petroleras (Total) o mediáticas (la cadena de televisión TF1). Balladur introdujo en Francia el llamado “capitalismo popular”, que convirtió en pequeños accionistas a unos cinco millones de ciudadanos.

Sus dos años como primer ministro (1993-1995), en una nueva cohabitación aparentemente suave, de terciopelo, con Mitterrand, terminaron en un gran fracaso político. Disputó con Jacques Chirac, en una batalla fraticida, la candidatura de la derecha gaullista al Elíseo en 1995 y la perdió por escaso margen. Ya nunca volvería al poder, aunque siguió como diputado y Sarkozy lo nombró para presidir una comisión de revisión constitucional. 

Balladur encarna en cierta manera el espíritu de la Francia contemporánea, país de refugio e imán de talentos. Nacido en Esmirna (Turquía), hijo de un banquero de origen armenio -y católico- y madre francesa, el fallecido político llegó con 6 años a Marsella. Sus estudios en París, en los años cuarenta, fueron interrumpidos por una tuberculosis, uno de los males de la época. Cuando la superó, hizo el servicio militar en Argelia. Posteriormente se diplomó en la Escuela Nacional de Administración (ENA), el gran vivero de políticos y altos funcionarios.

Balladur vivió con amargura, en su vejez, un juicio por corrupción en el que resultó absuelto

El presidente Macron, en su homenaje a Balladur, lo calificó de “servidor exigente” del Estado y subrayó su “espíritu reformador”. “Es un hombre al que amaba mucho”, dijo Sarkozy. “De Chirac aprendí la energía, Balladur me enseñó a trabajar los temas”, agregó el expresidente.

El desaparecido dirigente francés vivió con amargura, ya en la vejez, el proceso judicial en el que figuró como acusado de un escándalo de corrupción por el cobro de millonarias comisiones en la venta de submarinos a Pakistán y Arabia Saudí. El dinero habría ayudado a financiar su campaña presidencial de 1995. Varios de los implicados recibieron condenas en el 2021, pero Balladur fue absuelto por falta de pruebas. Este desenlace no disipó todas las sospechas y puso en entredicho su fama de rectitud, lo que le supuso una herida profunda. 

Eusebio Val Mitjavila

Corresponsal de ‘La Vanguardia’ en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

También te puede interesar