Gernot Döllner: una encrucijada en Audi

Fue breve, pero suficiente para encender la mecha. “Sube, por favor”, le lanzó Donald Trump desde el escenario en un mitin en el estado de Georgia, hace una semana. Se dirigía al alemán Gernot Döllner (1969), consejero delegado de Audi. Este subió, estrechó la mano al republicano, sonrió y se puso a hablar. 

En un minuto, explicó a los votantes que la empresa iba a levantar una nueva fábrica en la región, su primera planta en EE.UU., donde producirá sus SUV “más grandes y exclusivos”. “Gracias, señor Trump, por su apoyo y por la gran oportunidad para Audi y para EE.UU.”, lanzó. Con 3.500 millones de euros de inversión, los gritos de “¡Trump, Trump, Trump!” brotaron. Döllner no podía imaginar el vendaval que se le acercaba.

En los días siguientes, este ingeniero mecánico especializado en diseño y tecnología de vehículos, con 30 años en el Grupo Volkswagen, la matriz, ha recibido palos de todos lados. Sindicatos y autoridades le criticaron por “hacer campaña para un autócrata”, recordando el pasado ligado al nazismo de Volkswagen. 

Con más de tres décadas en el Grupo Volkswagen, destacó en Porsche, pero hoy sufre con Audi

El mitin fue típico de la verborrea de Trump, acostumbrado a atacar la automoción europea. “Minutos de racismo, sexismo, xenofobia, transfobia y denigración de la democracia… Y entonces uno de nuestros mayores representantes se sube al escenario y apoya su campaña”, criticó Daniela Cavallo, al frente del comité de empresa de Volkswagen. 

Fue “una marioneta” del show de Trump, que se vanagloria de atraer inversiones a su país. Desde el poderoso sindicato IG Metall hablan de “vergüenza” y de haber roto la obligación de no aparecer con políticos antes de unas elecciones. En el Ejecutivo alemán, el ministro de Medio Ambiente censuró que se vayan a fabricar vehículos de combustión. Portavoces de Audi han señalado que sus superiores dieron el visto bueno.

Entre semana, Döllner se tuvo que justificar. “Si el presidente te invita, aceptas”, dijo, planteando que era una cuestión de respeto y “en interés de la compañía”. No se puede decir que sea ingenuo y no sepa moverse en EE.UU. Conoce la región porque estudió en Canadá y durante años ayudó a desarrollar el negocio de Volkswagen en Norteamérica. 

El consejero delegado de Audi, Gernot Döllner
El consejero delegado de Audi, Gernot DöllnerGusi Bejer / Propias

Sí que se precipitó: anunció una fábrica que aún tiene que aprobar la junta del Grupo Volkswagen, donde los sindicatos tienen un gran poder. La situación es una encrucijada. Audi necesita la planta para esquivar el golpe milmillonario de los aranceles de Trump e intentar revitalizar unas cuentas donde todas las grandes métricas caen y se hunde en China. 

Pero no puede evitar reacciones en Alemania, donde dentro del plan de ajuste que desarrolla VW se baraja cerrar la planta de Neckarsulm, con 15.000 empleados. Ya hace unos años pactó la salida de 7.500 personas en un primer ajuste, lo que elevaría el golpe en casa. La planta de Georgia, que sería una de las más grandes, tendría los vehículos de mayor tamaño y margen. “Los empleados están preocupados, yo también”, dijo Olaf Lies, al frente de la región de Baja Sajonia, accionista de Volkswagen y que también decidirá sobre la planta.

La templanza y buen hacer previos, la fama de buen planificador y ejecutor, quedan en entredicho. El despegue de Audi se le atraganta y lo de Trump no le hace un favor.

A sus espaldas tiene más de 30 años en Volkswagen, lo que refleja lo inusual del error. Se unió al gigante en Wolfsburgo en 1993, aún doctorando, y en 1998 pasó a Porsche, otra firma hoy en crisis. En un largo periodo, estuvo al frente de los prototipos y luego despuntó al hacerse cargo de la línea de los Panamera. En el 2021 volvió a Wolfsburgo para llevar la estrategia de todo el Grupo, con la electrificación en el centro. Las riendas de Audi las tomó en el 2023. Aunque llegó para electrificar, anuló la meta de ser 100% eléctricos en el 2032, consciente de los ritmos del mercado. Döllner también supervisa Lamborghini, Bentley y Ducati; dirige la entidad con la que Audi ha entrado en la Fórmula 1 y está en la junta de supervisión del Bayern, donde Audi participa. 

Al apearse del escenario, Trump dijo que Döllner parece el actor perfecto para encarnar a un ejecutivo europeo en una película. La de esta semana parece de terror.

Luis Federico Florio

Redactor de la sección Economía de La Vanguardia desde el 2015. Autor de la newsletter semanal ‘Bolsillo’, sobre finanzas personales.

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