La gran industria se enfrenta a fuertes sobrecostes energéticos a finales de año

La gran industria española afronta un fin de año muy complicado por los altos precios de la energía. La crisis del estrecho de Ormuz ha elevado la factura del gas mundial y este fenómeno se ha contagiado a toda la economía, especialmente al mercado eléctrico. En el caso español, además, se da la circunstancia que la operativa reforzada del sistema eléctrico por el apagón del 2025 incrementa de forma notable la factura energética.

Los sectores más afectados son los electrointensivos como la siderurgia, el aluminio, la química, el papel, el vidrio, los gases industriales o el cementero, entre otros. En algunos casos, el coste energético puede llegar a suponer el 50% de la factura total del producto. En el caso de compañías multinacionales, muchas filiales se juegan poder obtener nuevos contratos o inversiones frente a otros países

Comparativa de precios finales en la industria electrointensiva
Comparativa de precios finales en la industria electrointensiva

La tendencia en los últimos meses en cuanto a precios es al alza. El precio medio del mercado eléctrico ha pasado de 20 euros el megavatio hora (MWh) en febrero hasta los 231 euros en octubre. Por su parte, el Mibgas se ha incrementado más de un 70%. Estas subidas están directamente relacionados con la tensión geopolítica en Ormuz. Irán interrumpe el paso de metaneros como represalia a EE.UU. con el objetivo de desestabilizar la economía del gigante norteamericano (y con ello a Europa) con una subida de la inflación. Aproximadamente, por esta vía se transporta el 20% del gas natural licuado mundial.

En paralelo al escenario geopolítico, está la idiosincrasia española. Desde el apagón del 28 de abril del 2025, Red Eléctrica Española (REE) trabaja con un sistema reforzado que implica el uso de varias centrales de ciclo combinado con el objetivo de garantizar la estabilidad de la red. Se trata de una de las energías más caras del mix eléctrico, por lo que la factura económica aumenta. Hasta septiembre, el operador español cifró en 783 millones su sobrecoste.

Pese a tener un mercado mayorista más barato, los precios en España son superiores a Francia o Alemania

La Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) afirma que el coste de la energía española está por encima que el de sus competidores. En un análisis realizado en el día 19 de octubre, el precio se situó en 96,96 euros por MWh (tarifa 6.4, para la industria electrointensiva), frente a los 103,74 euros en Francia y los 126,51 euros en Alemania. Pese a que España parte de un mercado mayorista más barato que sus vecinos europeos, en gran parte por el despliegue de renovables, los servicios de ajuste disparan el precio final. Por otra parte, la compensación por costes indirectos de CO2 son mucho menores en España.

La Alianza para la Competitividad de la Industria Española, que integra las principales organizaciones industriales españolas como Feique, Unesid o Anfac, estimó que el encarecimiento de la electricidad y del gas supondrá este año un sobrecoste energético de 7.400 millones de euros para la industria manufacturera . De esa cifra, el 43% procede del mercado eléctrico, mientras que el resto del gas natural. La organización apunta que el 70% del impacto se está produciendo en el tercer cuatrimestre del año.

Unesid, la patronal siderúrgica, calcula que el sector consume 10 TWh de electricidad y 10 TWh de gas al año. El sobrecoste de la factura energética será de 403 millones de euros en electricidad y 255 millones en gas natural. “La industria siderúrgica no puede absorber de forma indefinida unos costes energéticos que deterioran nuestra capacidad para producir, invertir y competir. La situación actual exige medidas inmediatas, pero también decisiones estructurales que permitan a las empresas españolas contar con una energía estable, previsible y competitiva”, señaló a mitad de septiembre la directora general de la organización, Carola Hermoso, en un comunicado.

Ante esta situación, muchas industrias están adaptando sus operativas con parones de producción para reducir su exposición a las hora de mayores coste energético. La patronal catalana Foment del Treball advirtió hace unos meses que, si la escalada persiste, las reducciones de capacidad pueden ser permanentes, con cierres de plantas, deslocalizaciones y expedientes de regulación de empleo. “No es sólo una cuestión de resultados empresariales: están en juego puestos de trabajo calificados, inversiones y el futuro industrial de territorios enteros”, apuntó la organización presidida por Josep Sánchez Llibre.

El precio de la electricidad se ha duplicado en pocos meses y el del gas ha aumentado un 70%

Mientras el conflicto entre EE.UU. e Irán que bloquea el estrecho de Ormuz no se resuelva, las diferentes organizaciones empresariales piden que se tomen medidas compensatorias. La más directa es el incremento de las compensaciones por costes indirectos de CO2 hasta una horquilla de 900 y 1.000 millones, el máximo que ofrece la normativa.

Gabriel Trindade Arias

Periodista de la sección de Economía. Actualmente, centrado en Energía, Farmacia, Logística, Inmobiliario e Industria. También es profesor asociado de la UAB.

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