Los bancos siguen decididos a ganar tamaño a golpe de adquisiciones, pero reconocen la falta de oportunidades en España y han dejado de apuntar a las grandes presas para centrarse en la caza menor. La adquisición de entidades pequeñas es una de las tendencias del momento, en la que el sector sigue buscando escala para sacar partido a la digitalización y también negocios especializados con los que mejorar los márgenes.
En los últimos meses, ING y otros accionistas se han hecho con el banco Singular Bank, fundado por el ex consejero delegado del Santander Javier Marín y con una tasa de solvencia muy superior a la media del sector. Al mismo tiempo, Unicaja negocia la compra de Wizink para hacerse fuerte en los préstamos personales, mientras que BNP Paribas ha puesto en venta en España otra de las firmas especializadas en esta actividad, Cetelem. CaixaBank e ING parten como favoritos para la compra, aunque fuentes de ambas entidades no realizan comentarios sobre su posible interés.
Pablo Martínez-Pina, socio responsable del sector financiero en PwC, cita tres “subsegmentos” en los que cunden las operaciones. Son las corredurías de seguros por un lado, la banca privada y las boutiques de gestión patrimonial por otro y, en tercer lugar, el crédito al consumo. En el primer caso, el sector estaba muy atomizado. En el segundo, “conviven unos pocos grandes jugadores con un grupo bastante fragmentado de entidades pequeñas y medianas”, explica.
Tras la fuerte consolidación bancaria en los años de la Gran Recesión, el panorama bancario ha quedado compuesto por seis grandes entidades cotizadas, que son Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja. A ellas se suman otras medianas como Abanca, Andbank, Ibercaja, Kutxabank o Cajamar. Por debajo de este segmento ha ido surgiendo una banca más especializada que es la que ahora despierta interés.
“Lo que crea valor son las economías de escala”, señala Martínez-Pina al hablar de esta búsqueda de adquisiciones. “Hace falta tamaño para asumir unos costes regulatorios cada vez mayores y para invertir en tecnología y digitalización, algo que a una entidad pequeña le cuesta afrontar sola”, añade. Los relevos generacionales o la búsqueda de nuevas capacidades y productos son otras de las causas.
Hay tres segmentos donde cunden las operaciones: seguros, banca privada y crédito al consumo
Las operaciones de Singular Bank, Wizink y Cetelem no son las únicas. En la banca privada, la entidad andorrana Morabanc ha comprado Tressis, mientras que Banca March se ha hecho con este negocio de BNP Paribas en España. Hay además varios movimientos de consolidación entre las gestoras de inversiones.
De fondo figuran dos tendencias: el interés de los fondos de inversión por salir de entidades como Singular Bank o Wizink y el posicionamiento en España de bancos europeos. Fuentes del sector explican que a ING le cuadra Cetelem para complementar su negocio de depósitos con otro de crédito. Además, destacan como, pese a no tratarse de una compra en sentido estricto, los franceses BPCE y Crédit Agricole han tomado participaciones en el Sabadell y Cajamar, respectivamente.
El banco holandés ING lleva tiempo sondeando compras en España. Tras hacerse con el 40% de Singular Bank, se encuentra ahora en la fase de análisis del negocio de Cetelem, la conocida como due diligence , que podría concluir antes de fin de año. Su consejero delegado, Steven van Rijswijk, ha defendido esta semana las pequeñas adquisiciones. “Si quieres tener más impacto y ser más relevante en los mercados en los que estás activo, necesitas ampliar tus productos y capacidades”, ha indicado.
Las economías de escala, los relevos generacionales y ganar nuevas capacidades son algunas de las causas
Esta tesis la comparten otros importantes directivos del sector. Tanto el consejero delegado del Santander, Héctor Grisi, como el del BBVA, Onur Genç, han indicado en las ruedas de prensa de esta semana que descartan grandes operaciones, pero que uno de sus objetivos es ganar fuerza en los mercados en los que tienen presencia, para lo que no dejan de analizar otras posibles operaciones.
“Creemos que existe una tendencia hacia una mayor consolidación entre las entidades de menor tamaño y especializadas”, asegura Borja Peñas, socio responsable del sector financiero para deal advisory de KPMG en España. La presión sobre los márgenes, las crecientes exigencias regulatorias y de capital y la necesidad de invertir en tecnología “hacen difícil competir con una escala reducida”, afirma.
A eso se suman las “capacidades muy atractivas” de algunas de las entidades en las que ahora se fijan los compradores. Resultan “complementarias” para grupos de mayor tamaño. “Creo que seguiremos viendo operaciones, tanto de consolidación como de incorporación de socios”, añade Peñas.
