Jho Low: el regreso del lobo de Malasia

Lleva ocho años prófugo de la justicia. Sigue en paradero desconocido. Se cree que durante este tiempo ha pasado temporadas en China, Macao y Emiratos, protegido por amigos influyentes y poderosos. Interpol ha emitido varias alertas rojas, pero sin éxito. Nunca ha comparecido delante de un tribunal. Se le acusa de una amplia lista de delitos en Malasia, Estados Unidos y Singapur, que van desde lavado de dinero (penado con 20 años de cárcel), sobornos, corrupción y apropiación criminal. Su nombre es Jho Low.

JHO LOW
JHO LOWGusi Bejer / Colaboradores

Tal como dijo entonces Drew Rolle, uno de los fiscales estadounidenses que le investigaron hace casi una década, “ha protagonizado el mayor crimen financiero de la historia mundial”, tras haber supuestamente desviado la friolera de 4.500 millones de dólares del fondo soberano de Malasia, el 1MDB, para su enriquecimiento personal.

Ahora, después de años, Jho Low ha vuelto a dar señales de vida. Tal como informaban el Financial Times y el Wall Street Journal, este controvertido hombre de negocios ha solicitado la gracia al mismo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Alberga la esperanza de que el magnate podrá perdonarle. El mandatario estadounidense ha concedido clemencia a miles de personas vinculadas al asalto al Capitolio; a Ross Ulbricht, condenado a cadena perpetua por narcotráfico en la dark net; y a Changpeng Zhao, fundador de Binance, sentenciado por blanquear dinero. 

Jho Low nació en 1981 en una familia rica de Penang (Malasia) y cursó estudios elitistas en el Reino Unido. De joven destacó por tener una gran habilidad: la de relacionarse con multimillonarios, familias reales, políticos de alto rango. Frecuentador habitual de fiestas de las celebrities en Las Vegas y Saint-Tropez, acabó coincidiendo a menudo con estrellas como Leonardo DiCaprio o Alicia Keys. ¿De dónde sacaba el dinero que le permitía moverse por la jet set global?

Jho Low protagonizó hace años un fraude histórico de 4.000 millones y ahora busca el perdón de Trump

El fondo estatal 1MDB se fundó en 2009 con el objetivo de atraer capitales para financiar el desarrollo de Malasia. Entidades como Goldman Sachs ayudaban a recaudar miles de millones mediante bonos. Estas sumas, en lugar de financiar proyectos empresariales, acabaron en empresas pantalla offshore y en cuentas en Suiza o Singapur.

Low, que operaba en la sombra sin ocupar cargo formal en el fondo, utilizó este dinero para comprar cuadros de Monet y Van Gogh, el superyate Equanimity, joyas y hoteles. Aparte de alimentar su costoso train de vie, el capital del fondo soberano contribuyó a financiar la película El lobo de Wall Street (2013), de Martin Scorsese (que, por cierto, narra la historia verdadera del estafador Jordan Belfort). La película fue producida por Red Granite Pictures, empresa cofundada por Riza Aziz, hijastro de Najib Razak, en aquel entonces primer ministro de Malasia, íntimo de Jho Low.

Goldman Sachs admitió haber pagado más de 1.000 millones en sobornos y llegó a un acuerdo tras abonar multas de un importe tres veces superior. En cuanto a Razak, perdió las elecciones, fue condenado por haberse apropiado de parte de este dinero de forma ilícita y encarcelado. Tras búsquedas en cinco países, se recuperó parte del botín. ¿Y Jho Low? Sigue sin aparecer públicamente y hay órdenes de arresto activas contra él. Datuk Seri Mohd Khalid Ismail, el inspector jefe de Malasia, dijo que “su caso está todavía siendo objeto de investigaciones. Estos temas son muy sensibles para ser discutidos”.

Sería fácil decir que la vida de Low es de película, pero sería más exacto calificarla como casi novelesca. Dos periodistas, Tom Wright y Bradley Hope, publicaron en 2018 un libro inspirado en su trayectoria, con el siguiente título en castellano: La ballena de los mil millones de dólares: el hombre que engañó a Wall Street, a Hollywood y al mundo. En sus páginas, se retrata a Low como un hombre convencido de que siempre se puede conseguir dinero con tal de tener la narrativa adecuada. El “lobo de Malasia” ahora ha vuelto a escena con piel de corderito, para ver si le pueden perdonar sus travesuras de juventud.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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