La aerolínea estatal de Marruecos suspende los vuelos con Barcelona por la crisis del fuel

La crisis del combustible para aviones a causa de la guerra en Oriente Medio continúa pasando factura a la industria aérea. El impacto alcanza en esta ocasión al aeropuerto de Barcelona, que pierde una ruta a Tánger de forma temporal por la subida de precio del fuel. Se trata de la conexión que Royal Air Maroc operaba hasta la fecha desde El Prat y que entre enero y abril transportó a 83.580 personas, el 0,5% del total de pasajeros, según datos de Aena.

La compañía aérea, con un 98% del capital en manos del estado marroquí, también ha suspendido el vuelo entre Tánger y Málaga, con 43.256 usuarios en los primeros cuatro meses del año. En cambio, mantiene los vuelos con Barajas, con 58.721 viajeros en el mismo periodo.

En total, Royal Air Maroc ha paralizado 12 rutas con Europa y África debido al encarecimiento del combustible. La aerolínea declaró en un comunicado difundido por la agencia oficial de noticias marroquí MAP que se vio obligada a “tomar medidas para adaptar su red internacional” debido al “fuerte aumento del precio del queroseno, consecuencia directa de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio”. También mencionó una disminución de la demanda en ciertas rutas que, junto al mayor coste del combustible, las hacen poco rentables.

Además de los vuelos con Barcelona y Málaga, la suspensión afecta a los vuelos que conectan Marrakech con Marsella, Lyon, Burdeos y Bruselas. Incluye asimismo los vuelos entre Casablanca y varios aeropuertos africanos, como Bangui, Brazzaville, Kinshasa, Douala, Yaundé y Libreville.

La compañía declaró que está siguiendo de cerca la evolución de la situación internacional y se comprometió a restablecer gradualmente estas rutas tan pronto como las condiciones operativas y económicas lo permitan.

Se une así a las numerosas aerolíneas que han recortado conexiones con baja demanda en un momento en que los costes se han disparado. La principal, Lufthansa, con la cancelación de miles de vuelos de corto radio en algunas de sus filiales. 

Varias compañías, entre ellas Ryanair, han avisado también de un freno en la demanda para volar que intentan a dinamizar con ajustes de precio en algunas de las rutas más sensibles. Sin embargo, descartan una guerra de precios este verano. Primero, porque las compañías no se lo pueden permitir. Y segundo, porque la capacidad global ha disminuido tanto por los recortes de operativa como por el impacto en los grandes centros aéreos del Golfo Pérsico, el nodo que une el lejano oriente con occidente.

María Teresa Gutiérrez Reyes

Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

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