Los bancos centrales ya acumulan más oro que títulos de deuda de EE.UU.

Más metal y menos billetes verdes. Los bancos centrales ya acumulan en sus cofres más oro que bonos estadounidenses. Es la primera vez que ocurre en treinta años, de acuerdo con los datos recopilados por el BCE y el FMI esta semana. Es un sorpasso histórico.

Las compras de oro por parte de entidades de países ubicados en regiones con mayor riesgo de conflictos han aumentado de forma exponencial. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022 han estado lideradas por China (350 toneladas), Polonia (320 toneladas), Turquía (220 toneladas) e India (130 toneladas).

Daniel Marburger de StonexBullion: “el oro es neutral, se percibe casi como una divisa independiente”

De esta manera, el oro ha pasado a suponer el 27% del total de reservas –con un incremento superior al 10% desde 2023–, mientras que los bonos estadounidenses se situaron en el 22% y el euro en un 15%, sin apenas cambios en los últimos ejercicios. Es verdad que el incremento de su participación en las reservas se explica en gran medida por el aumento del precio, que en 2024 y 2025 ha llegado casi a duplicar.

Daniel Marburger, consejero delegado de StoneXBullion, una firma especializada en la compra y venta de metales preciosos físicos para inversión, explica que desde que transcendió la noticia está recibiendo una ola de pedidos. “Hay que entender que a diferencia de los bonos del Tesoro de un determinado país el oro es neutral. Es como si fuera una divisa, pero independiente”, comenta por teléfono desde Dubái.

Marburger invita también a los inversores privados a añadir oro a sus carteras. “Los bancos centrales buscan estabilidad y diversificación, en ningún caso especulan. Si ellos lo hacen, también el particular tendría que tomar en cuenta esta opción para el largo plazo”, asegura.

Desde el final del patrón oro (la convertibilidad con el dólar) y la desaparición del antiguo sistema de Bretton Woods, tras la introducción del sistema de tipos de cambios flotantes a principios de los años setenta del siglo pasado, el oro fue perdiendo poco a poco relevancia en los balances de los bancos centrales. Sin embargo, en años recientes, tras el impulso por parte de las entidades de los países emergentes, el metal dorado ha ido recobrando su protagonismo.

Pero ha sido especialmente en el último período, tras la creciente desconfianza hacia la economía estadounidense (con las cuentas públicas desajustadas), la crisis geopolítica (que ha reducido el peso del dólar en las transacciones internacionales) y la aplicación repentina de sanciones (como el congelamiento de los activos rusos expresados en dólares a raíz de la guerra de Ucrania) que el oro ha ido ganando terreno.

Los expertos están divididos sobre si estamos ante un punto de inflexión tras la prominencia durante décadas del billete verde. Carsten Menke, director de investigación de Julius Baer considera que “si bien la participación del oro supera ahora la de los bonos del Tesoro estadounidense, el dólar estadounidense sigue teniendo la mayor proporción de las reservas de divisas. Es importante destacar que esto no debe confundirse con una desdolarización generalizada”.

De distinto parecer es Ned Naylor-Leyland, gestor en Jupiter AM:  “podríamos estar asistiendo al final de un largo ciclo de hegemonía de EE. UU., basado en la primacía del dólar y los bonos del Tesoro estadounidense como principales activos sin riesgo del sistema financiero mundial”.

El BCE lanza su propia advertencia. “De cara al futuro, el oro presenta limitaciones como activo de reserva oficial en comparación con las principales monedas fiduciarias: su precio es volátil, no genera ingresos y, cuando se mantiene en formato físico, su almacenamiento resulta costoso. Más importante aún, la oferta de oro no es totalmente elástica y no se ajusta fácilmente a las fluctuaciones de la demanda internacional de liquidez”. Aún así, en tiempos turbulentos, los bancos centrales prefieren apostar por lo seguro.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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