Porcino catalán y porcino danés

Considero a Dinamarca como uno de los países más adelantados del mundo en términos económicos y sociales. De aquí mi admiración, una cierta envidia y la condición de país de referencia que, por cierto, tiene un sector porcino muy de­sarrollado. Por eso me ha parecido oportuno recoger algunos datos comparativos con el catalán. En el 2024, Dinamarca tenía un censo de 11 millones de cabezas, dos por habitante, y Catalunya, de 8 millones (una); en Dinamarca sacrifican anualmente unos 14 millones de cerdos, mientras que en Catalunya se sacrifican 23 millones, 13 propios y 10 adicionales que llegan del resto de España; el sector es gran exportador: en el 2024 Dinamarca vendió fuera 1,8 millones de toneladas (carne fresca y congelada, despojos y bacon) y Catalunya, 1,3 millones de toneladas. Más allá de las proximidades en la importancia del sector, veamos algunas diferencias que considero relevantes.

Un primer aspecto es que las grandes magnitudes del sector porcino danés son relativamente estables en el tiempo en términos de producción y exportación. En Catalunya estamos ante un sector en expansión que en 10 años ha aumentado el censo en 1,2 millones de cerdos. Pero con una diferencia importante: las granjas danesas son por término medio de cerca de 6.000 cabezas, y en Catalunya, de unas 1.500. En Dinamarca, dos tercios de los cerdos vienen de granjas de más de 8.000 cabezas. En resumen, en el sector primario, cifras muy alejadas de las catalanas con grandes ventajas en economías de escala por parte de Dina­marca.

En Dinamarca, las alimentarias quieren una huella de carbono cero en el 2050. ¿Y aquí?

Una segunda diferencia, en el ámbito industrial, es que en ese país sacrifican cerdos propios; en Catalunya, un 42% de los animales que se sacrifican proceden de otras comunidades ( Aragón al frente). Catalunya se ha especializado en mataderos y despiece, y es por eso que ha crecido tanto el empleo, cuando en Dinamarca el número de empleados en mataderos cae (en 11 años, de 6.900 a 5.000 empleados).

En línea con el crecimiento general del sector en Catalunya, mientras la exportación danesa en los últimos 20 años se ha movido en cifras estables, propias de un sector consolidado, en Catalunya se ha multiplicado por cuatro.

Otra diferencia la encontramos en los salarios. Según la Dansk Industri, en el 2024 el salario/hora de un trabajador de matadero era de 45 euros, tres veces el de las industrias cárnicas catalanas. Incluso considerando las diferencias en el coste de la vida, un empleado de matadero danés cobra el doble que en Catalunya. No ha de extrañar que las cárnicas figuren en el informe Fénix entre los sectores subvencionados en que los beneficiarios son sobre todo los compradores extranjeros.

Un último aspecto más difícil de cuantificar en el que dudo de que Catalunya esté a la altura danesa: el compromiso medioambiental de un sector grande consumidor y contaminador de agua, grande generador de residuos y de emisiones atmosféricas, malos olores, consumo energético, contaminación del suelo… En Dinamarca, la industria alimentaria tienen el objetivo de ser neutral climáticamente en el 2050. ¿Aquí, en Osona, en la Garrotxa, en la Selva, alguien se lo plantea?

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