“Una fusión de bancos medianos no afectaría a la competencia”

César González-Bueno (Madrid, 1960) cerró el miércoles su etapa como consejero delegado del Banc Sabadell igual como llegó hace cinco años: por sorpresa y sin que nadie lo esperara, sobre todo tras haber ganado al BBVA la batalla de la opa.

Integraciones

A Europa le vendrían bien fusiones entre los grandes campeones”

Tras las muestras de cariño en la junta de accionistas del jueves, ¿se arrepiente de irse?

En absoluto. Desde el momento en que tomé la decisión, que luego comenté al presidente Josep Oliu, he tenido subidas y bajadas, evidentemente. Pero en cuanto a la decisión intelectual, no he tenido la más mínima duda.

¿Por qué?

Tengo la certeza de que es el momento correcto. Para el banco y para mí. Marc Armengol (nuevo consejero delegado) es la persona adecuada, hay un equipo y un proyecto de futuro fantástico. Normalmente los periodos de liderazgo duran siete años más o menos. Y en el final se crea una incertidumbre tremenda sobre quién va a ser el sucesor. Hay parálisis, tensiones internas también. Y eso fue lo que convenció al presidente cuando se lo expliqué para que lo hiciéramos a toda velocidad y por sorpresa. No se pueden perder periódicamente dos años en despistes.

¿Por qué se va?

Empieza un proceso de cambio que cada vez es más acelerado. Lo que introduce la inteligencia artificial (IA) no va a tener impacto en los próximos dos años, o va a ser moderado, pero no tengo duda de que en los próximos cinco o diez años va a ser una auténtica revolución en todo.

¿En qué?

En cómo se sirve a los clientes, en cómo se toman las decisiones, en todo. Y lo lógico es que ese proceso se inicie y se termine. Yo he hecho otra cosa, el paso anterior, que es la digitalización. Hay un cambio de modelo que puede ser igual o más potente que el que yo viví, y en cierta medida inicié o aceleré, desde ING Direct hacia la banca directa, hacia internet.

Ponga un ejemplo de la IA.

En vez de entrar en la app o en la web vas a decir: “Quiero hacer una transferencia, no me acuerdo muy bien del nombre, pero el año pasado le hice un pago a una zapatería”. Y el sistema te dice el nombre, el IBAN, la transferencia y te preguntará: “¿Validas o no validas?

El nuevo consejero delegado debe afrontar esa revolución con un banco más pequeño y centrado en España después de la venta del TSB. ¿Eso es bueno o es malo para lo que viene?

Yo creo que es bueno. Yo llegué a un banco que tenía más complejidad, muchos más problemas, y por lo tanto en el que arreglar las cosas luciría más si es que se arreglaba. A toro pasado, las cosas se han arreglado y entonces ha lucido mucho, y eso nos ha permitido ese multiplicar por 12 el valor para el accionista, incluyendo la reinversión del dividendo. Me encontré un TSB que había perdido 500 millones de euros los últimos tres años. Me encontré una posibilidad de hacer una reducción de costes, una reestructuración importante. Bueno, en realidad eran dos bancos, porque el TSB y el Sabadell no tenían nada que ver. Pero por el resto ahora se parecen muchísimo en términos de perímetro. Donde desde luego tiene un terreno mucho más virgen es en la IA.

Vayamos a las preguntas clásicas. ¿El Sabadell puede sobrevivir sin fusiones?

Sin ningún tipo de duda. El banco es el más grande de los que no son los tres más grandes. Se puede sobrevivir maravillosamente sin fusiones. Otra cosa es que al mundo le vendrían bien. A Europa le vendría bien que hubiese fusiones entre los grandes campeones para tener dimensión europea. Y luego las fusiones nacionales, lo único que tienen es que no hay que romper los equilibrios de competencia.

¿Entonces?

Lo he dicho mil veces, excluyendo a los tres grandes, la complementariedad entre los bancos en España, tanto geográfica como de conocimientos y de especialización, es muy alta. Por lo tanto, habría sinergias de ingresos y de costes sin afectar, o afectando muy marginalmente, a la competencia. Pero no va a ocurrir a corto plazo, porque todo el mundo lo está haciendo muy bien. Tendrán que venir tiempos distintos.

¿Cree que de la próxima crisis saldrá una integración de los bancos medianos?

Hay más posibilidades de que ocurra en ese momento de que ocurra ahora.

Con la opa, ¿se rompió el tabú de criticar los riesgos asociados a la internacionalización de la banca española?

Los modelos de negocio diversificados tienen sus ventajas y tienen sus dificultades. Y lo único que hicimos fue poner en evidencia que aquel que quisiera invertir en España, en caso de acudir a la fusión estaba haciendo una inversión distinta, una inversión con un perímetro muy distinto y con unos riesgos muy distintos. No creo que haya más trascendencia.

¿Ha vuelto a hablar con el presidente del BBVA, Carlos Torres?

Pues mira, en esta ocasión no. Le mandé un whatsapp cariñoso cuando acabó la operación y me contestó muy amable.

¿Y nada más?

Y nada más. Pero es que no ha habido ocasión. Tampoco he visto a muchísimos de la gente que conozco. No hay segundas lecturas.

¿Y con su accionista David Martínez, que sí decidió acudir a la opa?

Con David Martínez no.

¿El momento más duro de la opa fue la decisión de Martínez de vender?

Posiblemente de los más duros, sí.

Pasado más de medio año, ¿qué queda la opa?

Pasa un poco lo mismo que con la covid. Nos acordaremos siempre, pero no está presente en nuestras vidas.

¿Cree que el Sabadell ha podido capitalizar esa unión en la organización que trajo la opa?

Sin duda.

¿Dónde ve al Sabadell de aquí a cinco años?

Lo veo avanzando inexorablemente a convertirse o a competir claramente por ser el mejor banco de España, no el más grande. Lo veo ganando algo de cuota de mercado, no mucho. En un mercado maduro, ganar cuota a lo bestia es una insensatez.

Y sin núcleo duro.

Si es que el núcleo duro no puede ser más duro con el 30% de los accionistas clientes. Y creo que hay un socio muy sólido, y lo ha demostrado, que es Zurich.

¿Sigue como cliente del Sabadell?

Sí, sí, sí. Y como accionista.

¿Se jubilará?

No creo. Jubilarse es morir un poco. Lo que es probable es que no esté en primera línea de fuego.

Usted dio a La Vanguardia su primera entrevista cuando llegó al Sabadell.

Pues esta es mi última entrevista relacionada con el banco.

Ah.

Y posiblemente sea la última entrevista de mi vida.

Eduardo Magallón Lecina

Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).

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