El aeropuerto de Teruel, el mayor centro de estacionamiento y mantenimiento de aviones de Europa, se ha convertido en los últimos días en una suerte de refugio para la mejor aerolínea del mundo, Qatar Airways, que ha desplazado hasta este rincón parte de su flota no operativa por la guerra de Irán. Entre sus objetivos, protegerlos de posibles daños derivados del conflicto y mantenerlos en condiciones óptimas a la espera de que las hostilidades remitan y puedan volver a volar con normalidad.
Hasta este jueves, una veintena de aviones de la compañía qatarí han aterrizado en esta infraestructura. Según su director, Alejandro Ibrahim, la mayoría provienen de centro operativo de la aerolínea en el Aeropuerto Internacional Hamad, en Doha, aprovechando “pequeñas franjas horarias” de apertura del espacio aéreo, cerrado desde que se inició el conflicto hace ya casi un mes, aunque también las hay que han llegado de otros puntos como Nairobi o Los Ángeles. “Tenemos aquí un 8% de su flota mundial” (266 aparatos), añade el directivo, al frente del aeropuerto desde su apertura hace casi 14 años.
Entre los aparatos desplazados a la campa turolense figuran modelos de doble pasillo con gran capacidad como los Airbus A380, A350 y Boeing 787, que suelen transportar pasajeros hacia su hub en Doha para conexiones internacionales. “En Teruel van a encontrar un lugar seguro y preparado para el estacionamiento y todas las labores de mantenimiento que sus aeronaves precisan”, certificó hace unos días el consejero de Fomento aragonés y presidente del consorcio del aeropuerto, Octavio López.
Con este desembarco, Teruel recupera el protagonismo que ya ostentó durante la pandemia del coronavirus en 2020. Por entonces, con el tráfico aéreo bajo mínimos, llegó a tener unos 130 aviones estacionados en sus instalaciones, que han aumentado en este tiempo su capacidad y ahora pueden acoger a 250 aviones de doble pasillo o 400 de uno solo. Aquí, los aparatos se benefician de un clima seco y soleado, que previene su corrosión, y cuentan con un compendio de empresas especializas en el mantenimiento y reciclado de aeronaves, con Tarmac a la cabeza. “Este es nuestro gran valor añadido”, apunta el director.
Periodos de crisis
Hubo unos 130 aviones estacionados en el aeropuerto d Teruel durante la pandemia del coronavirus
Sin visos de que el conflicto armado instigado por Estados Unidos e Israel acabe pronto, Ibrahim considera “probable” que sigan llegando nuevos aparatos a su complejo, que en tiempos de calma ya cuenta entre sus principales clientes con varias aerolíneas de Oriente Medio, aunque dependerá de las compañías y el desarrollo de los acontecimientos. “Tienen sus propios centros, pero en situaciones como esta somos una alternativa para sus ajustes internos”, apunta.
Ibrahim pone en valor haberse ganado un puesto como “refugio” o “colchón” para estas empresas en tiempos de crisis como este, aunque subraya que prefieren que el conflicto termine cuanto antes para poder dedicarse a sus tareas habituales. “No nos favorece esta situación para nada. Nuestro principal negocio es el mantenimiento y, cuantos más aviones vuelen, mayor será la actividad de nuestro aeropuerto”.
Infraestructuras
PLATA: la joya de la corona de Teruel
La Plataforma Aeroportuaria de Teruel (PLATA) es desde hace años la joya de la corona de las infraestructuras turolenses. Sin el trajín de pasajeros de otros aeropuertos, su valor radica por su apuesta por el sector industrial, que le ha convertido en uno de los principales motores económicos y de generación de empleo de la provincia, con casi mil trabajadores.
En los últimos años, ha recibido una inversión de más de 170 millones de euros y tiene en marcha importantes obras, como el hangar y la nave de producción de dirigibles estratosféricos, una segunda nave de pintura de aviones, el futuro laboratorio de investigación del Instituto de Tecnología de Aragón (ITA) y la propia ampliación de la terminal del aeropuerto.
El año pasado, en pleno debate sobre el rearme europeo, la ministra de Defensa, Margarita Robles, anunció que este centro se convertirá en sede del Centro Integral de Entrenamiento y Movilidad Aérea del Ejército del Aire y del Espacio (Ciema EA). La iniciativa supone una inversión de 42 millones de euros y se prevé un impacto de alrededor de 350 empleos directos e indirectos.
