La Eurocámara ratifica el acuerdo comercial con EE.UU., pero pone condiciones a Trump

Después de varios retrasos, el Parlamento Europeo ha ratificado finalmente el acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. al que llegaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de EE.UU., Donald Trump, en julio del año pasado en la localidad escocesa de Turnberry. La Eurocámara autoriza así el pacto que elimina los aranceles de la UE a productos estadounidenses a cambio de que Washington aplique un máximo del 15% de gravamen estadounidense sobre las importaciones procedentes del bloque comunitario.

Sin embargo, la Eurocámara ha introducido dos cláusulas de salvaguardia significativas. La Comisión parlamentaria de Comercio Internacional autorizó el voto a cambio de limitar a dos años la supresión de los aranceles europeos, a no ser que ambas partes lo negocien de nuevo. La segunda condición es más dura: permite suspender esta medida si los estadounidenses dieran marcha atrás en sus compromisos. Por ejemplo, si el presidente republicano anuncia nuevos aranceles a países comunitarios o amenaza la integridad territorial de un Estado miembro, como hizo con Groenlandia.

El voto de este jueves —respaldado por 417 votos a favor, 154 en contra y 71 abstenciones— fija la posición del Parlamento Europeo para este acuerdo comercial, por lo que los negociadores de la Eurocámara pueden ahora empezar conversaciones con los del Consejo (los Estados miembros) y permitir que Bruselas comience a implementar su parte del acuerdo de Escocia. 

Proceso necesario

La Eurocámara había retrasado este paso en dos ocasiones por las nuevas amenazas de Trump

El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, ha celebrado el “paso crucial” de la Eurocámara. “Necesitamos que el acuerdo entre la UE y EE. UU. entre en vigor en ambas partes, lo que aportará una seguridad real a las empresas de la UE y demostrará que una verdadera colaboración da resultados”, ha asegurado, antes de anunciar que mañana se reunirá con el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, en Camerún.

Las reticencias de la Eurocámara llegan después de que el proceso de ratificación en el Parlamento ya haya sido retrasado en dos ocasiones. Una, por las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia y de imponer aranceles adicionales a algunos países europeos que habían participado en maniobras militares en la isla ártica. Otra, por la reacción del magnate en la Casa Blanca al anunciar un arancel global del 15% en represalia ante la decisión del Tribunal Supremo del país de tumbar el sustento legal de sus gravámenes originales.

Hasta el momento, EE.UU. ha estado aplicando los aranceles del 15% pactados en julio a los productos comunitarios, pero Europa todavía no ha bajado al 0% sus aranceles a los bienes estadounidenses —tal y como había prometido— porque quedaba pendiente la aprobación de la Eurocámara. Con el voto de este jueves, los eurodiputados permiten retirar los aranceles a los bienes industriales de EE.UU., así como a varios productos agroalimentarios procedentes de este país. Por ejemplo, la langosta. La Administración Trump exigía a los socios comunitarios este paso como condición para abrir negociaciones para rebajar los aranceles a otros productos, como el vino. Europa todavía espera aclaraciones por parte de la Casa Blanca sobre cómo pretende rebajar el arancel del 50% que aplica actualmente al acero y el aluminio, una promesa no concretada durante las negociaciones.

El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, ha asegurado que Bruselas ha recibido “garantías” de que EE.UU. tiene  intención de respetar el acuerdo. “Quiero dejar algo claro: sSi bien continuaremos nuestros esfuerzos por mantener relaciones constructivas y evitar la inestabilidad, no haremos la vista gorda ante ningún riesgo para nuestros intereses”, ha prometido ante los eurodiputados.

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Publicación elaborada en el marco del proyecto ‘Europa de Vanguardia’, con el apoyo del Parlamento Europeo y siguiendo el criterio editorial de ‘La Vanguardia’

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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