La oposición acusa de “desastre político” a Netanyahu por el alto el fuego con Irán

Este no es el final de la guerra al que aspiraba Beniamín Netanyahu. El precario alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, si acaba convirtiendo en una tregua permanente, es leído como una derrota desde amplios sectores de la sociedad israelí. “Nos hemos pasado 40 días en búnkeres para reabrir un estrecho que ya estaba abierto”, asegura uno de los miles de mensajes en X que critican el fallo de estrategia del gobierno israelí en esta contienda.

Las erupción de las protestas en Teherán se vieron desde Tel Aviv como una oportunidad histórica para tumbar al régimen. Con la armada de Estados Unidos a bordo, el plan era eliminar a “la mayor amenaza existencial de Israel” y provocar una rebelión interna. Más de un 90% de la población israelí daba apoyo al conflicto, así como la ofensiva terrestre contra Hizbulah en Líbano.

Pero más de un mes de cruce de misiles después, Israel no ha cumplido sus objetivos de guerra. Al menos 22 israelíes han fallecido -un número muy inferior al recuento de víctimas persas y libanesas- y miles han resultado heridos. Las bombas de racimo y los misiles balísticos han dejado destrozos por todo el país, mientras la población y la economía permanecían paralizadas en los refugios. Con los frentes de Líbano, Gaza, Cisjordania e Irán, el mismo comandante al mando de las Fuerzas de Defensa de Israel reconoció que su Ejército se encontraba “al borde del colapso”.

Se avecinan elecciones, y la oposición a Netanyahu ha criticado duramente lo que considera un fallo de cálculo. “No ha habido un desastre político como este en toda nuestra historia”, aseveró el líder del partido Yesh Atid, uno de los principales contrincantes del primer ministro en las encuestas. “Israel ni siquiera estuvo cerca de la mesa cuando se tomaron las decisiones que afectan al núcleo de nuestra seguridad nacional”, aseguró: “Nos tomará años reparar los daños políticos y estratégicos que Netanyahu causó por arrogancia, negligencia y falta de planificación estratégica”.

A pesar de ello, y tras anunciar que la tregua con Irán no se aplicará en Líbano, el mismo Nentayahu se dirigió a la nación con un discurso victorioso, en el que declaró que “el Estado de Israel ha logrado avances inmensos, avances que hasta hace poco parecían completamente imaginarios”. En sus palabras, “Irán está más débil que nunca, e Israel está más fuerte que nunca”. Pero no da por terminada la contienda, considera que aún hay “objetivos por completar”. “Los alcanzaremos, ya sea por acuerdo o reanudando el combate”, añadió.

Ahora, el objetivo es eliminar a la milicia Hizbulah. El primer ministro prometió a sus propios ciudadanos del norte del país que podrían regresar a sus casas, hasta ahora bajo fuego constante del a milicia libanesa. En esa región continúan los combates cuerpo a cuerpo, y es el frente donde más soldados israelíes han perdido la vida. Una guerra que puede hacer caer todo el alto el fuego con Irán, quien ha puesto como condición el cese de las hostilidades en toda la región. Y también podría hacer perder la batalla en las urnas de Netanyahu, pendiente de un juicio por corrupción y en el punto de mira de una sociedad que no está acostumbrada a perder.

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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