El discurso sobre la moda sostenible y contra el fast fashion empieza a llegar tímidamente al carro de la compra de los consumidores textiles. Así, el gasto anual en ropa y complementos se ha reducido un 8,5% en España desde antes de la pandemia, desde el 2019, hasta los 551 euros, según indica el informe Moda y sostenibilidad de Worldpanel by Numerator,
El número de compradores de moda se ha incrementado hasta los 33,5 millones de personas en 2025 frente a los 32,9 millones de 2019, pero el gasto global disminuye. Antes de la pandemia, los compradores de ropa y complementos realizaban unos 19 actos de compra al año, en los que adquirían unas 40,2 prendas por un valor total medio de 602 euros. El año pasado, todas estas cifras se redujeron. Además del gasto medio, el número de actos de compra se redujo a las 15,2 visitas mientras que se compraron 34,4 artículos de moda en el año.
Tras este fenómeno, hay varias explicaciones. Por un lado, los expertos sostienen que efectivamente hay una mayor preocupación por el impacto de la moda y de su producción masiva en el medio ambiente. En concreto, según este informe, la mitad de los españoles considera que la moda daña el medio ambiente, una opinión incluso algo más extendida entre las mujeres (51,1%) que entre los hombres (47%).
Pero, además, la pandemia ha modificado los hábitos, dado que el teletrabajo ha reducido el número de prendas necesarias y el ascenso de la inflación entre 2022 y 2023 ha reducido el poder adquisitivo de los consumidores, lo que redunda en menos capacidad de compra de moda y en adquisiciones más meditadas.
La preocupación por el medio ambiente es reciente: desde 2013, se ha incrementado en 22 puntos porcentuales
Aún así, según Jaime Díez, client director de Worldpanel by Numerator, “el sector debe elevar el valor de su propuesta sostenible más allá de simplemente el argumento o ventaja de que la prenda es respetuosa con el medio ambiente, encontrando otras palancas y motivaciones para que el consumidor desee ese tipo de productos y perciba que su precio es naturalmente más alto; por ejemplo, que aguante más temporadas e incluso que valga la pena arreglarlas”.
Esta preocupación por el medio ambiente y la intención de adquirir menos prendas de mejor calidad es reciente. Los datos de Worldpanel muestran que, en el 2013, solo un 31% de los españoles priorizaba que la adquisición de prendas que aguantasen más de una temporada. Ahora, en el 2026, esa cifra ha escalado hasta el 53%. También ha aumentado en diez puntos en ese periodo de tiempo el porcentaje de españoles que afirma arreglar sus artículos, ya sea con manos propias o profesionales, para que le duren más.
Un 57,5% ya trata de dar esa segunda vida a la ropa y se han desarrollado nuevas propuestas que inciden en el concepto de circularidad, como la segunda mano, si bien son más los españoles que dicen comprar prendas usadas por cuidar el medio ambiente (61,5%) que por ahorro económico (45,4%), según Worldpanel.
Este perfil de consumidor, más preocupado por la sostenibilidad, traslada su percepción a sus hábitos de compra. Adquiere menos, según este estudio, hasta un 4,6% menos de artículos, para un total de 32,8 prendas al año. Si bien este usuario paga más, hasta 16,75 euros por producto, un 4,5% más que la media.
Para convencer al cliente, el sector tiene que dar a sus prendas una ventaja más allá de la pura sostenibilidad
No obstante, entre la opinión y el compromiso efectivo hay todavía una brecha, muy relacionada, como se ha comentado, con el poder adquisitivo. Sólo un 30,7% de los españoles está dispuesto a pagar más por prendas fabricadas con tejidos ecológicos o sostenibles. La clave está en la capacidad del bolsillo, por eso esta predisposición es incluso ligeramente más elevada entre las personas de más de 55 años (31,9%) que entre los jóvenes de 15 a 34 años (29,8%). Pero la diferencia generacional es más acusada entre los que rechazan esta idea de pagar más por prendas de este tipo. Entre los más mayores, un 19,5% descarta asumir ese extra, pero entre los jóvenes alcanza un 32,6%.
