A pesar de una cercanía a Moscú vista a veces en Europa como servilismo y de su manifiesta enemistad con Kyiv, el Kremlin prefirió este lunes desligar la derrota de Viktor Orbán en las elecciones parlamentarias de Hungría de la guerra entre Rusia y Ucrania. El portavoz de la presidencia rusa, Dimitri Peskov, aseguró que Rusia quiere seguir teniendo “relaciones pragmáticas” con el nuevo gobierno húngaro.

“Hungría ha tomado su decisión y la respetamos”, dijo a los periodistas Peskov un día después de que el pueblo húngaro diera una contundente victoria al partido opositor Tisza, que lidera Péter Majyar.
“Esperamos continuar nuestros contactos altamente pragmáticos con los nuevos dirigentes de Hungría”, añadió, en respuesta a la pregunta de si Moscú espera que el futuro gobierno de Budapest desbloquee un préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea a Ucrania.
Paciencia y disposición al diálogo
“¿Cuáles serán las acciones de la nueva dirección de Hungría? Probablemente hay que ser paciente y ver lo que sucede. Estamos interesados en construir buenas relaciones con Hungría, así como con todos los países de Europa. Sabemos que, respecto a los países europeos por ahora, lamentablemente, no podemos esperar reciprocidad. Pero Rusia está abierta al diálogo”, insistió el portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin.
En su primer discurso tras confirmarse su arrolladora victoria, Magyar prometió que el país centroeuropeo será bajo su Gobierno “un fuerte aliado de la Unión Europea y de la OTAN”. Y antes, en una entrevista en víspera de las elecciones, dijo que no quería un gobierno pro-ucraniano, sino que tenía la intención de actuar en interés de Hungría. “Tendremos que sentarnos a la mesa de negociaciones con el presidente ruso, la dependencia energética de Moscú persiste. Negociaremos con Rusia, pero no seremos amigos”, aseguró.
“Hemos tomado nota de las declaraciones de Magyar sobre su disposición a entablar diálogo. Naturalmente, esto será beneficioso tanto para Moscú como para Budapest”, dijo Peskov.
El oleoducto Druzhba ha sido el último contencioso entre Orbán y Kyiv
Orbán, que visitó Moscú por última vez en noviembre del año pasado, ha bloqueado el préstamo de la UE para Ucrania tras acusarla de sabotear los suministros de petróleo ruso a su país después de que un ataque ruso dañara en enero el oleoducto Druzhba.
Kyiv ha explicado la suspensión del suministro por los trabajos de reparación, pero el todavía primer ministro húngaro ha culpado a Ucrania por la lentitud de los trabajos. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo la semana pasada que la reparación se completará “esta primavera”.
Rusia sigue vendiendo crudo a través de esta tubería a Hungría y a Eslovaquia. Hungría también ha seguido comprando gas a Rusia a pesar de la guerra, y Moscú está construyendo una nueva central nuclear para Hungría.
Hablando sobre el oleoducto Druzhba, Peskov aprovechó para afirmar que “Rusia es y seguirá siendo uno de los proveedores de hidrocarburos más confiables del mundo”.
Rusia no ve consecuencias para la guerra en Ucrania
El Kremlin no ve una conexión entre el resultado de las elecciones en Hungría y la situación de la guerra en Ucrania, señaló Peskov cuando le preguntaron si la caída de Orbán puede afectar al futuro de la guerra en Ucrania. “No creo que esto tenga que ver con el desarrollo del conflicto ruso-ucraniano. Estos son probablemente procesos diferentes”, respondió el jefe de prensa del Kremlin.
El politólogo Fiódor Lukiánov, que dirige la revista Russia in Global Affairs y es director científico del Club Valdái, aseguró el domingo en el electrónico Gazeta.ru que la victoria de Magyar no iba a suponer un giro brusco en el conflicto de Ucrania.
El motivo, según él, es que (incluso con Orbán en el poder) la UE podría encontrar una manera de eludir el veto húngaro.
Según él, para Rusia el cambio de liderazgo en Budapest no supone una revolución. “En realidad, Orbán no es directamente un aliado nuestro que desempeñe un papel fundamental. Este es un hombre que, por sus razones, tomó una posición fuertemente antiucraniana y, en consecuencia, contra Bruselas”, explicó el experto.

